18 julio, 2024

El trabajo de los Ecuatorianos

Todos los Gobiernos, de todos los países del mundo, realizan sus programas de trabajo en las diferentes áreas en las que deben canalizar su principal esfuerzo como acción dirigida hacia la superación que permita reducir las deficientes condiciones de vida que agobia en elevados porcentajes a la población de todas las ciudades del mundo. Esta acción, genera un doble propósito que se complementa el uno con el otro.

1.- Generar trabajo para lograr el honesto sustento de la familia, y

2.- Mejor las condiciones de habitabilidad de la población de menores recursos económicos.

El orden de prioridad de estas acciones, es indudable que corresponde en orden cronológico a la salud, a la educación y a la vivienda.

Para lograr un buen control y programa de salud, es necesario construir HOSPITALES.

Para impulsar la educación en la búsqueda de la preparación, fundamentalmente de la juventud, es necesario realizar un eficiente programa de CONSTRUCCIONES ESCOLARES.

Para reducir el déficit de vivienda, es necesario realizar un serio y eficiente programa de CONSTRUCCION DE VIVIENDAS ECONOMICAS, en áreas y terrenos estables, no sujetos a desastres naturales o antropicos, con una buena y no improvisada planificación urbana.

En definitiva, cualquier programa de desarrollo social que se proyecte, estará ligado a la construcción, que es después de la agricultura, el mejor y más amplio programa multiplicador de mano de obra, en donde su más alto porcentaje es generador de mano de obra no calificada, razón suficiente para ser el principal motor del desarrollo urbano.

Indudablemente que el trabajo de planificación, proyecto y construcción debe ser realizado por profesionales y obreros Ecuatorianos, es decir que el trabajo generado por los ecuatorianos, debe ser realizado por los ecuatorianos, lo cual con las medidas adoptadas por el Gobierno Central, de abrir en forma indiscriminada nuestras fronteras, estamos quitándole el trabajo a los ecuatorianos, creciendo el desempleo y con él, el abuso y la corrupción, la que ya se ha generalizado en el país llegando a niveles incontrolables para la policía y para la justicia. Las cárceles, también resultarían insuficientes.

Paradójicamente, mientras a nuestros compatriotas se les limita su posibilidad de trabajo en otros países de Europa y América, por la limitación de oportunidades de trabajo que hoy existe en esos países, nosotros abrimos nuestras fronteras para también limitar nuestro trabajo a nuestros compatriotas. ESTO ES PARA RIPLEY.

Según datos de Prensa, de nuestra Prensa seria y responsable, miles de extranjeros, Cubanos, Venezolanos, Colombianos, Peruanos, Chinos y de varias nacionalidades más, han ingresado al país para ocupar los puestos de trabajo generados por nosotros o simplemente para engrosar las filas de los desocupados, para fortalecer con su dañina experiencia y capacidad, en algunos casos, el robo y la delincuencia en general.

Ya basta, basta Sr. Presidente. Basta de engaños y de farsa que perjudica al país, generando leyes y decretos que perjudican la estabilidad, el orden, el trabajo, la tranquilidad y la paz de todos los ecuatorianos ingenuos, que se los quiere hacer vivir de la dadiva y del engaño, hasta convertirlos en siervos y esclavos del poder absorbente y centralista que generan las dictaduras comunistas, disfrazadas de socialistas.

Guayaquil por la Patria, con Autonomía.

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En mi columna en Expreso publicada cada domingo, el 30 del mes pasado, apareció el siguiente artículo:

La clase media

Es uno de los numerosos beneficios del sistema capitalista. Durante miles de años no existió; fue la revolución financiera del siglo XVII en Amsterdam y la industrial en Inglaterra desde fines del siglo XVIII, que al aumentar sostenidamente sus economías a tasas de crecimiento jamás antes logradas, hicieron surgir un sector de la sociedad con capacidad de consumo. Las revoluciones industriales en Alemania y Estados Unidos, desde la segunda mitad del siglo XIX tuvieron similar efecto. Con el incremento del ingreso, las personas demandaron más bienes para satisfacer las crecientes necesidades de quienes recibían renta. Fueron satisfechas con inventos salidos de la innovación, proliferando los bienes de consumo anteriormente no existentes. El fenómeno del consumo llamó la atención a los economistas. Uno de ellos, el estadounidense Thorstein Veblen, en su obra La Teoría de la Clase Ociosa, publicada en 1898, criticó el consumo al considerarlo desperdicio de recursos, lo definió como consumo conspicuo.

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