(c) por nohaymas - Flickr

Es risible y a la vez molestoso, vivir en un mundo en el cual los responsables NUNCA tienen la culpa de lo que hacen, ya que siempre encontrarán o se inventarán a otro personaje, a quien podrán, “olímpicamente” echarle la culpa; lo hace todo el mundo, desde los más pequeños de la casa con sus historietas imaginativas y de lo más jocosas, hasta los mayorcitos de edad, que se han acostumbrado a no asumir sus responsabilidades incumplidas o mal realizadas, con la típicas excusas al puro estilo del “yo no fui” bucaramista.

Que más podríamos esperar de la ciudadanía, si el primer impulsor de esta vergonzosa manera de actuar es el propio presidente, quien no ha parado de culpar desde el día mismo de su posesión de todas las desgracias del país, a la partidocracia fracasada, a los pelucones socialcristianos, a los indios, a la izquierda infantil, a la extrema derecha, al neo liberalismo, a los gringos, a los colombianos, a los peruanos, al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial, a Febres Cordero y Nebot, a la prensa corrupta y a quien se le ocurra desprestigiar en sus exabruptos de verborrea sabatinos.

La estrategia de este desgobierno, se basa simplemente en gastar ingentes cantidades de dinero de nuestros bolsillos obviamente, (dada su marcada incapacidad de administrar la cosa pública), en tratar de desacreditar a quienes no pueden imitar, por ser ejemplos vivos de éxito y de cumplimiento de su palabra ofrecida.

Como simple guayaquileño que soy, me pregunto como muchos, ¿por qué tanta ofensa e intento de ultraje a esta ciudad y su gente?, será acaso porque nuestro Alcalde destina sólo 9 centavos de cada dólar al gasto corriente e invierte en el desarrollo y progreso de esta urbe los otros 91 centavos por cada dólar de ingresos municipales; es decir, en buen romance, que se está manejando sus fondos de una manera eficiente, eficaz y productiva.

Quisiera pensar que lo anteriormente descrito, no es el motivo por el cual los “revolucionarios” han generado fobia por la administración municipal de Guayaquil, sin embargo de lo anterior, y como antagónico a lo que se realiza en esta libérrima ciudad, este gobierno, según la publicación quiteña “Lupa Fiscal” del Grupo Faro, no sabe cómo justificar que su gasto corriente es superior al 50% del presupuesto general del estado, siendo de los rubros más elevados “La Presidencia”, incluso más alto que los rubros de gasto por salud, bienestar social y agricultura, y que el mismo se encontraría financiado en más del 45% por impuestos que nos gravan a todos los ecuatorianos.

Esto es lo que pretendería que estos señores me expliquen; por ejemplo, como un gobierno, cuya bandera de lucha “socialista del siglo XXI” es el poder ciudadano, capitaliza su despilfarro, metiendo la mano en el bolsillo y empuñando lo poco que nos queda, para adquirir, de manera fraudulenta muchas veces, veintidós (22) millones de dólares en aviones no tripulados, que según sus mismos operarios, no han dado los frutos esperados; ¿esa es la revolución que nos espera?

Siguen de la manera más ruin y miserable echando la culpa a otros, siguen escudándose en los fantasmas del pasado, seguirá siendo todo el mundo menos ellos, los culpables de la ruina fiscal en la que estará sumido el país en futuro cercanísimo; pregunto mis estimados lectores, Y ahora yo, ¿a quién le echo la culpa?; me pueden ayudar ustedes, con esa inquietud.