Dos regiones, dos idiomas – Desde mi Trinchera
Comentario Sociedad

Dos regiones, dos idiomas

(utilizamos distintas palabras para identificar las mismas cosas y personas).

Costeños y serranos, utilizamos distintas palabras, para referirnos a las mismas, cosas, o personas, o hechos. asi, los serranos dicen “gradas”, a lo que nostros denominamos escaleras.

Los serranos, llaman “guaguas”, a los que nosotros llamamos bebes.

Los serranos, se refieren a sus padres, como “papacito o mamacita”, nosotros los llamamos papi y mami, respectivamente.

Los costeños, utilizamos la palabra “chiros”, cuando no tenemos dinero, los serranos dicen “no tenemos ni un calé”.

Los costeños decimos “metí la pata”, los serranos dicen, “quede como calzoncillo de indio”.

Los serranos dicen “quito-ecuador” los costeños decimos “guayaquil por la patria”.

Los serranos a las empleadas, les decían “pajes”. los costeños les decíamos “sirvientas”.

Los costeños decimos “brutos”. los serranos dicen “mudos”.

Los costeños a los sacerdotes llos llammos “curas”. los serranos los llaman “legos”..

Los costeños llamamos a las prostitutas “prostis”, los serranos las llaman “risueñas”.

Los costeños llamábamos “destramponas” a las chicas coquetas, los serranos las llamaban “bocas jugosas.

Los serranos, nos decía “monos” los costeños les decíamos “serranos”.

Los serranos les dicen chagras”, a los adulones, los costeños les decimos “arribistas”.

Los costeños decimos, “faltan una tres lunas” para la cosecha, los serranos dicen, “faltan tres heladas”.

Así podríamos añadir muchas más, que por ahora no recuerdo, pero que si uds. mis queridos lectores, me pueden indicar con alguna expresiones diferentes para costa y sierra, siempre que se refiera al mismo objeto, lugar, persona o circunstancia, se los agradeceré enviármelas.

A lo mejor logramos hacer el primer “diccionario· de expresiones costeñas-serranas”, de interés general. pués muchas de esas expresiones ya no se utilizan tan frecuentemente o han caído en el olvido. otros, podrían ser considerados excluyentes, discriminatorios y no se que cosas más.

No podemos negar la historia, simplemente, porque no queremos recordar palabras, hechos o circunstancias anteriores, por nuevos conceptos o criterios, que se utilizan para identificarlos de otra manera.

La historia es historia y tenemos que contarla como fue, sin acomodos o subterfugios suavizantes de los hechos o expresiones del pasado.

Sólo así, seremos mas honestos y mejores ciudadanos.

La mentira, el “amague” y la simulación, no nos hara´mejores ecuatorianos.

Debemos siempre llamar “al pan, pan y al vino, vino”.

Feliz nuevo año, para todos mis amigos/as del f.b., a mis amigos personales y para todos mis seres queridos y parientes. un abrazo a la distancia.

1 Comentario

  1. Juan Carlos Sotto

    Conozco bastante bien gran parte de la costa, y de la sierra, y también algo del oriente, por consiguiente creo poder opinar sobre este tema. Efectivamente, a pesar de ser un solo país, en una región se usan palabras que no se usan en las otras. Eso se llama identidad, apego a lo propio, o simplemente tradición. En realidad, resulta de una mezcla que viene de muchos años atrás, y que está formada por el castellano actual, por el castellano arcaico, por el quechua, por el contacto con Miami, por lunfardos que saben ponerse de moda, etc, etc.

    Al final, también resulta de una tradicional rivalidad que se formó en las corrientes colonizadoras, esto hace siglos atrás, y que hoy en día no pasa de ser un regionalismo que más raya en el humor que en la rivalidad.

    Pienso que la sal quiteña lleva una ligera ventaja. Por ejemplo, en Guayaquil llaman al puente sobre el río Guayas «Puente de la Unidad Nacional» En cambio en Quito saben llamarlo «Puente del Eslabón Perdido». ¿Por qué? Porque une al hombre con el mono.

    Uno de los grandes creadores de la sal quiteña fué Don Gustavo Herdoiza, quien por muchos años en su programa «La hora sabrosa» transmitida por radio Tarqui, llenó de alegría y humor a la colectividad serrana

    Pero Guayaquil no se quedó atrás, en su momento, y con Tomás del Pelo, quien escribía en «El Universo» (si mal no recuerdo los sábados) una columna con mucho entusiasmo y donde empleaba el humor costeño, y por consiguiente palabras regionales.
    Una vez don Tomás inventó un concurso. Se trataba de encontrar el nombre más raro (por no decir el más cómico) que una persona podía llevar en Ecuador. Los lectores votaron animosamente durante casi dos meses. Finalmete ganó el concurso quien hizo saber del nombre » Richelieu Levoyer», un general del Ejército. Que tal?

    Lo felicito Don Sucre Calderón, ya que por medio de la iniciativa de su columna podemos conocer cosas inéditas del Ecuador.

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