Viendo artículos de

Henry Raad

Mahuad pide perdón por la crisis bancaria del 99

La nueva y flamante Corte de Justicia tiene que resolver casos pendientes represados que serán una prueba de fuego ante la opinión pública porque vienen precedidos de una carga emocional colectiva acumulada. No hablo del caso El Universo, pues creo que la determinación de Correa ya ejecutorió la sentencia. Prefiero referirme al caso Mahuad, y mas adelante, en otra entrega quizás, al caso Bucaram porque todavía no me apetece meterme en semejantes lodazales. En principio creo que ambos gobernantes fueron derrocados rompiendo los preceptos constitucionales y legales de la época, y que ellos deberían estar en el país como premisa de su inocencia. Lastimosamente los dos huyeron y por eso, para mí siempre serán los perdedores. Bucaram vive en Panamá a cuerpo de rey, juega pelota, no trabaja y nunca ha trabajado, se festeja sus cumpleaños a lo grande y la pasa irresponsablemente bonito como siempre. Finalmente por ese estilo de vida es que apenas pudo sostenerse en la Presidencia por seis cortos meses. Jamil vive de forma bastante austera, da clases en alguna universidad norteamericana, dicta conferencias, y no creo que tenga intenciones de regresar al Ecuador. Ya no tiene seguidores, políticamente hablando, y son pocos los amigos que se acuerdan de él. Está en el ostracismo y disfruta de ello.

1. ¿Al posar desnuda te calificas de desinhibida, audaz o desafiante?

Audaz

2. ¿Tu portada en SOHO, ha recibido reproche o desaprobación por parte de algún ser querido o por quien tengas respeto o admiración?

Por tres miembros de mi familia. Yo sabía que no iba a ser del agrado de todos, es sin duda muy polémico. Sin embargo y sin creer ser egoísta, no quisiera dejar de hacer las cosas que me gustan, que considero correctas o positivas para mi carrera, porque algunas personas no estén de acuerdo. Respeto el trabajo de los demás y la forma en la que manejan sus vidas y espero reciprocidad. Mi estrategia para no desviarme de mi deseo o para evitar que alguien lo mate, es no contar lo que voy a hacer sino hasta que está hecho.

Preferiría escribir sobre temas agradables, no sobre esa bestia negra que es la política. Escribir por ejemplo pidiéndole a Dallayana que me autografíe una de esas fotos publicadas en SOHO, tema sobre el cual traté hace poco y que suscitó bastante controversia entre alguna mujeres, envidiosas quizás de tantas exquisiteces. Pero hoy caigo sobre el inefable Rafael Correa y sus cinco años de gobierno.

Históricamente las persona que han gobernado el Ecuador durante períodos continuos más largos han sido Eloy Alfaro (5 de junio 1895 a 31 agosto de 1901) 2.500 días ; García Moreno (10 agosto 1869, al 5 de agosto de 1875) que suman 2.185 días y que hubiese superado esa marca de no haber sido asesinado. La dictadura militar petrolera de los setenta duró 2.815 días sumadas las gestiones de Bombita Rodríguez y Alfredo Poveda que debo mencionarlos juntos porque es realmente un record si se lo toma en su conjunto por eso de las botas y charreteras.

VISITA DEL PRESIDENTE DE IRÁN, MAHMOUD AHMADINEJAD

La visita de Mahmud Ahmadineyad al Presidente Correa ha acaparado la atención de la prensa nacional e internacional. Sin duda que se ha logrado posicionar a nuestro país y promover la no inversión extranjera occidental, que es una de las metas que el Gobierno persigue por considerarla un contrapoder de la revolución ciudadana. Incluso hemos arrancado un editorial de esa prensa corrupta como creo que debería considerarse, en el enlace sabatino próximo, al Washington Post. ¡Somos importantes, y eso es lo importante! Lo demás pamplinas. Mientras discutíamos sobre esto en la redes sociales y sobre los beneficios que trae al Ecuador esa asociación tan estrecha con Persia, y yo por mi parte ponderaba lo importante que sería una transferencia de tecnología en esto de la industrialización del shawarma, o del apoyo con submarinos ecuatorianos para ir al estrecho de Ormuz en caso de conflicto armado, el Código de la Democracia se resbalaba ajustando las tuercas para facilitar la reelección de nuestro Rafael Correa, uno de los líderes mundiales de más envergadura en estos momentos de tensiones nucleares. Es lógico, pues si el precio del petróleo llega a 200 dólares el barril, estamos hechos en el 2012 y quedará financiado ese festival de gasto público que alimenta la popularidad de nuestro líder.

Para los lectores de SOHO, la edición de diciembre trae un lindo regalo. Las fotos rebeldes de esta hermosa criatura vestida con el traje más fulgurante que tiene; su audacia.

Ya para 2006 Dallyana salió en un calendario con doce fotos que aún conservo. En una de ellas me firmó una dedicatoria apurada, pues se la pedí cuando ella caminaba a tranco acelerado por la Avenida 9 de Octubre. De ahí en adelante, conforme resbalaban los meses y los años esa esbelta figura de los desafiantes muslos que contradicen una mirada un poco triste pero dulce, me acompañó en mi oficina decorando la pared más luminosa de todas. Simplemente, deshojé la parte numérica del calendario y cada año reemplacé ese fútil accesorio de los meses, semanas y días con el correspondiente al nuevo año. Así fue como comprobé como todo visitante la miraba de reojo primero, pero inevitablemente luego admirarla detenidamente. Hombres y mujeres. Ya no era cuestión de género. Era ese algo indefinible que tiene la hembra como belleza estética.

Para los que vivimos de cerca los acontecimientos históricos de la época que hicieron que Guayaquil se levante de sus cenizas edilicias, y por cierto para los guayaquileños que salimos beneficiados con ello, es casi obligatorio manifestarnos respecto a que se levante o no un monumento recordatorio en la memoria de quien fue su artífice, y en el lugar donde su Municipio lo determine. Es un tema de la ciudad exclusivamente porque detrás de ello está la construcción histórica y la identidad de esta urbe que siempre se ha manifestado rebelde y alzada frente a afanes nacionalistas y centralistas que han tratado sistemáticamente de impedirlo desde que somos república.

La historia no es solamente lo que se escribe en los libros, sino también está conformada con las manifestaciones que se plasman en monumentos públicos y hacen parte del paisajismo urbano. Quienes escribieron la historia de Febres Cordero y lo pintaron como un lobo feroz que iba con un cuchillo persiguiendo niños para asesinarlos lo han hecho en uso de su libre albedrío. Para muchos jóvenes de ahora ese es el recuerdo que tienen de este personaje y no tienen idea de otra perspectiva. Nunca van a recordar como era el Malecón antes que fuese regenerado, ni sabrán nada sobre las circunstancias de aquella época, ni cuando durante su presidencia el petróleo se llegó a vender a 4 dólares el barril y un terremoto interrumpió la exportación del oro negro durante seis meses. No sabrán tampoco del terror sembrado por los movimientos subversivos armados dentro de una América latina donde los subversivos eran entrenados por Gaddafi. Pero ahora ese no es el punto.

Se me acaba otro año calendario. No se cuantos me quedan pero creo son ya pocos. He acumulado bastantes y con satisfacción lo digo porque puedo contarlo ahora tranquilamente cuando ya la ambición descansa. La ambición desmedida emborracha, enloquece y es por eso que solo los viejos pueden sentirse serenos como para alcanzar la categoría de sabios. Excepción hecha, por supuesto, con Rafael el emperador ecuatoriano que si lo acepto como sabio es porque tiene el poder para mandarme a la cárcel por mi simple desacato.

Prácticamente he terminado de escribir mi auto biografía que me ha tomado dos años. Un repaso lento sobre mis experiencias, escritas con inocencia y crudeza. Con esa inocencia que me caracterizaba cuando era jovencito como la de esos cara de niños que ahora reforman el sistema judicial completo, y con la crudeza que puedo hacerlo ahora cuando todo quedó atrás y la serenidad me lo permite. Mi trabajo literario está prácticamente terminado aunque mi vida no ha finalizado por aquello de que nadie muere la víspera. Solo falta que una joven que admiro por su poder mágico en materias audiovisuales, termine el encargo de diseñar la portada. La carátula realizada con la juventud y frescura de la flor de un árbol de cerezos, y el contenido que va haciendo madurar aquel fruto, hasta que finalmente conforme avanzan las páginas se vuelve negro y picoteado por las aves hasta que finalmente cae al suelo donde se entierra con pocas posibilidades de convertirse en semilla. Todo ese proceso de corrosión inevitable me da la autoridad para escribir estas meditaciones dirigidas a los jóvenes revolucionarios que se creen sabios sin serlo.

Guayaquil vivió décadas de oscuridad municipal y la planificación urbana quedó a merced de la ocurrencia, de un juego de toma y daca sin obedecer a una cultura urbanística hecha carne en ingenieros, arquitectos, empresarios de la construcción y, especialmente, de los funcionarios municipales. Es así como se explica la construcción de ese edificio denominado Macro, al pie del Estero y que ni está claro siquiera para donde evacuan sus aguas. Se incumplieron conceptos básicos en cuanto a altura y volúmenes. Tampoco se respetó la línea de retiro claramente demarcada hasta Plaza Quil que es la edificación vecina. Es así que se robaron todo el espacio necesario para dar acceso a un húmedo y anti técnico parqueo subterráneo. Esa franja usurpada tarde o temprano impedirá la ampliación del puente de Urdesa que es el embudo donde termina la Avenida Plaza Dañín.

Recuerdo que cuando se iba a aprobar el paso a desnivel del Policentro las observaciones que como concejal hice al temido León advirtiendo que todo lo que se iba a ganar en rapidez vehicular con esa obra se la perdería con la estrechez del puente de Urdesa. Nuestro alcalde quería obras y no le alcanzó el tiempo para terminar las soluciones viales correspondientes a ese sector, pues abrió muchos y simultáneos frentes en toda la ciudad. Me respondió, mi recordado burgomaestre, que ya habría tiempo para que otros alcaldes se ocupen dar esa solución. Han pasado casi dos décadas ya y la congestión vehicular se centuplicó. Hace ocho años funciona, a pocos metros de ese mencionado edificio, el centro comercial San Marino construido también a escasa distancia del Policentro que tiene 30 años de antigüedad. El sector está saturado porque incluso se permitió a la Clínica Kennedy ampliarse a costillas del parqueo ajeno. Incluso allí pegado funcionan Las Vitrinas, otro centrito comercial, para terminar de congestionarlo todo. En resumen, ese sector del Guayaquil moderno, adolece de una notoria falencia en cuanto a planeamiento urbano.

Recién graduado de bachiller, allá por el lejano año de 1.959, mi espíritu bohemio precario deambulaba por esas frías noches quiteñas, junto a los amigos inolvidables de aquellas épocas. La bohemia sin trago no es bohemia, y la bohemia sin lánguidos pasillos tampoco lo era. Benítez y Valencia endulzaban la embriaguez post adolescente, aquella que te hace sentir dueño del mundo y amo de la tristeza como prueba irrefutable del amor fallido. Los sándwich de Don Soto eran de consumo obligatorio para un bohemio que se apreciaba de serlo. Era el Quito de antaño. En la Avenida Amazonas, a continuación del Colegio Santo Domingo, había un heladería menos rústica que otras, donde trataban muy bien la mora y el taxo, dos frutos exóticos que combinan. Ya era tradicional pasar por ahí los domingos al salir de la Iglesia de Santa Teresita, donde el padre Alberto Luna Tobar daba sus sermones de las once de la mañana, fustigando los pecadillos de la sociedad curuchupa que en ese entonces caracterizaba a la Capital. Por allí, y felizmente a pie todos y todas, podías coquetear, suspirar o mendigar una mirada. Pocos autos transitaban, entre ellos el Cadillac descapotable de la Margarita Ponce, hija del Camilo, presidente de la República. La solía acompañar Cecilia, la hija del vicepresidente, y otras muy selectas compañeras. Era una pincelada de colores verlas pasar con aire democrático, de ese que ahora tanta falta nos hace. ¡Como quisiera que Correa se traslade en un descapotable y sin ochocientos escoltas!

En casi cinco años de gobierno, que Rafael Correa los cumplirá el 15 de enero del 2.012, se habrá gastado unos mil millones de dólares en difundir la palabra “revolución”, y los llamados demócratas todavía no entienden que, cuando una revolución está en marcha, la juridicidad es como un simple traje de los tantos que se tiene en el armario. Los modistas que preparan el vestuario se hallan muy ocupados en esto. Corcho Dior ha hecho un excelente trabajo como valet y Alexis se ha dado abasto para diseñar el ajuar necesario y a la medida.

La Constitución de Montecristi fue el traje de boda con sus velos, adefesios y peinados que hacían ver a la novia con sus mejores encantos. La luna de miel ya dura cinco años y la revolución no termina de sacarse todavía la ropa íntima. Un striptease que todavía atrae a un sesenta por ciento de quienes siguen esperando el total de la lujuria. Para algunos la revolución, en su danza de los siete velos, demuestra un resultado ambiguo e incluso ya hay quienes dudan de su género. Los de izquierda la ven de derecha, los de la derecha la ven de izquierda porque no alcanzan a ver lo que hay en su pleno centro. Y es que eso de los travestis también cuenta en temas de género. Recién van a profundizarla, se dice, pero hasta el momento siguen los calentamientos previos y las promesas vivas bajo el ritmo de una democracia publicitaria. Me permito sospechar que el novio prefiere vivir en ese estado revolucionario permanente sin llegar a otra meta que la de gobernar por gobernarnos. La meta no es llegar a procrear una familia con instituciones vigorosas, sino gozar de la danza previa al calor de una melodía publicitaria que le permite mantener entretenida la lujuria de los votantes cautivos.

¿Quiénes Somos?

Desde mi trinchera es un diario digital de opinion. Todos los comentarios y/o opiniones vertidas en este sitio son de completa responsabilidad de sus autores.

Suscríbase

Ingrese su correo electrónico y reciba directo en su buzón electrónico nuestra edición diaria

 

Artículos en Portada
Últimos comentarios
Biblioteca de Archivos