Opinión

La realidad actual

Mi dilecto amigo, Nicolás Febres Cordero Rivadeneyra, la tenido la gentileza de mandarme un interesantísimo obsequio: el libro editado de la Comisión de Defensa Jurídico-Institucional de la Policía Nacional titulado “TERRORISMO Y SUBVERSIÓN: LA VERDAD QUE NO SE HA DICHO”.

Pese a haber vivido en el Ecuador de los ochenta, puedo asegurar que me ha impactado desde el inicio este interesante libro que, al presentar en forma sucinta y continua los hechos vividos en esa época, nos ayudan a comprender la magnitud de la zozobra que vivimos en el país en ese tiempo.

Hay que reconocer que sólo la acción decidida y eficaz de un Gobierno como el del Ingeniero León Febres Cordero, pudo detener la grave amenaza al país que se vivió en esa época y que, por las erradas acciones de los últimos años, parece estarse reviviendo en el país.

Soy un profundo creyente en la libertad, la justicia social y la Doctrina Social de la Iglesia (no puedo decir fanático, puesto que el fanático es una persona que, por seguir sus ideales, deja de pensar y el hombre que deja de pensar no se diferencia en nada, al menos intelectualmente, de los demás animales), y creo profundamente en los derechos del ser humano, los cuales no pueden ni deben ser pisoteados por ninguna persona o Institución por más alta que sea.

Los derechos humanos son un axioma que debe ser respetado por todos, pero para que exista ese derecho, la razón obliga a aceptar que si yo pido respeto para mis derechos, debo también respetar los derechos de los demás, y no es una excusa para violentar los derechos de los otros, el que la sociedad no respete los nuestros. Por eso creo que sin las exageraciones fanáticas de algunas de las personas que defienden los derechos humanos de los delincuentes, nadie tiene derecho a atentar contra la vida ni la propiedad bien habida de nadie.

Mi derecho termina donde empieza tu derecho y todos tenemos los mismos derechos, deberes y obligaciones que los demás seres vivientes sin importar raza, sexo, credo, clase social o económica, preferencias o cualquier otro tipo de diferencia que se pueda pensar.

Nuestros derechos, por supuesto, están limitados por la moral y la ética. El negocio de las drogas y el terrorismo son formas de negocio que atentan contra la moral y las buenas costumbres y producen daño, muchas veces irreparable, a las personas. Todos tienen derecho a ganarse la vida, pero no haciendo daño o asesinando.

La desacertada acción de personas afines al Gobierno en sus primeros años, permitió que muchos narcoterroristas colombianos obtengan ciudadanía ecuatoriana e ingresen al país con los resultados que ya estamos viendo. Ecuador está dejando de ser tan sólo un país intermedio en el tráfico de drogas y está empezando a ser un país procesador de droga, y como los intereses económicos en ese gran negocio son fabulosos, ya empiezan a silenciarse entre ellos, con actos de sicariato y mafia que nos va a llevar a una inseguridad como la que ha tenido que vivir nuestro país vecino.

Creo necesaria una acción decidida y firme de nuestro Gobierno, similar a la que realizó el Ingeniero Febres Cordero, para detener esta ola de maremoto que amenaza con destruir a nuestra patria.

José Fernando Gómez

@jfgrmd - Médico Pediatra. Miembro activo de la American Academy of Pediatrics. Miembro activo de la Honorable Junta de Beneficencia de Guayaquil. Director de Desde mi Trinchera.

0 Comentarios

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    Dr. Juan Diego Donoso Pérez

    Mi saludo especial, comparto tu criterio, los Derechos Humanos son para todos y si los izquierdistas piden que se respeten sus derechos, ellos deben respetar los nuestros. Tu amigo y primo, Juan Diego Donoso.

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    SR.GOMEZ: LE ESTA PIDIENDO VD.PERAS AL OLMO!!!.ESTA GENTUZA NO LE LLEGA A LEON NI A LA SUELA DEL ZAPATO…. Y AUN ES PRONTO !! VA A VER VD. A DONDE NOS LLEVAN. CADA DIA EXTRAÑAREMOS MAS A LEON !!!

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