Este organismo, La SENPLADES, reemplaza a la Junta de Planificación de la dictadura militar de los años setenta. Antes de la SENPLADES se llamó El CONAN, el organismo que gastó su tiempo en aquello de la modernización del Estado en tiempos de Sixto, donde se confudieron los términos de privatizacion con los de descentralización arruinando las ideas y comercializando con ellas.

O sea que esto de la Planificación Central ya tiene en el Ecuador cuarenta años en sus diversos intentos, y que ha logrado una de sus más apreciadas metas: de convertir a la Capital de la Repúíblica en el epicentro de la nacionalidad, de la economía, del desarrollo y del destino de todos los ecuatorianos.

Todo organismo que tenga apelativo de Nacional está radicado en Quito, y las provincias son eso; simplemente territorios aledaños, conquistados y secundarios siguiendo el modelo incásico y colonial. La Planificación Central está originada a su vez y como concepto, en la Unión Soviética comunista con aquello de los planes quinquenales, y se fundamentó en cruenta dictadura que duró setenta años, luego de lo cual se derrumbó como sistema, no porque haya fracasado el socialismo como tal, sino porque el centralismo es un agujero negro, una antimateria que termina estallando en caos.

La Semplades tiene un Directorio de quince personas, cuyas cédulas de identidad en su mayoría comienzan con 17, es decir con gente nacida en la provincia de Pichincha. Basta leer sus nombres de pila: René, Diego, Augusto, Patricio, Freddy, Marco, Marcelo. Total que siete miembros son de Pichincha, uno de Guayas, y otro de Azuay, pues son sus representantes regionales. Hay una manabita, y los otros son de Loja, y otras provincias serrananas pero radicados en Quito.

La Semplades no es correista, es sempladista. Correa es un uno de sus mejores instrumentos. Ellos presentan los planes, redactan los textos, hacen los reglamentos, y solo queda un pequeño bastión costeño que es finalmente Alexis Mera, quien tiene un cierto nivel de influencia como para purificar y corregir a última hora algunos textos, eso si le queda tiempo en medio de tanto marasmo y pugna interna de poderes. Conozco a Alexis, y considero que si es un buen elemento y un buen jurista, pero que terminará pisoteado por su pecado mortal de ser guayaquileño. La SEMPLADES no lo quiere.

En estas circunstancias esta levantado el texto del Codigo Territorial, un pesado artefacto jurídico con mas de quinientos artículos, escritos en sánscrito. ¿Qué es el sánscrito? Literariamente significa “perfectamente hecho”, y es en la práctica uno de los 22 idiomas oficiales de la India, equivalente posicionalmente en el mundo occidental al latín o griego. Los burócratas realizan su propio lenguaje; y de esa manera de sus textos hay que abstraer la escencia, eliminar las ambigüedades, subrayar las palabras que seducen o no aportan sino al alargamiento del texto.

Mientras más extensa es una ley o un cuerpo jurídico será más errático, y mientras se usen más palabras, mas pesado será analizar la ley, socializarla como ellos dicen, y discutirla dentro o fuera de un parlamento cordero. Y este Código Territorial está escrito en sánscrito, es decir en lenguaje perfectamente burocrático y cargado de una concepción centralista. ¿Qué podemos esperar en estas circunstancias? ¡Una descentralización centralizada!

El Presidente Correa, ha manifestado que a Guayaquil se le ha cortado la luz más que a otras regiones del país por descuido burocrático u otras razones que dice no entiende, e incluso no descarta el regionalismo. Para compensarse políticamente nos restituyó la luz cuatro dias antes que al resto de la república, pero finalmente salimos goleados 4 a 1, en cuanto los efectos causados.

Eso ya nadie lo repara. Y toco ese tema porque el Presidente debe saber que el regionalismo existe, y que en gran parte las leyes, reglamentos y aplicaciones gubernamentales existe un corazoncito que late a favor o en contra de su propia región. Y este es el problema que ya puesto en la SEMPLADES, significará finalmente para Guayaquil otra goleada preparada para perjudicarnos, lo cual no importa si eso significa que otras regiones menos desarrrolladas logren avanzar hacia adelante. Pero en la práctica la goleada será a favor de la Capital, cuyo índice de desempleo actual es del 6% en relación al de Guayaquil que se acerca al 15%.