19 julio, 2024

¡Cómo no extrañar a Gorbachov!

Gorbachov fue comunista antes que revolucionario cuando llegó al poder a sus novatos 54 años luego de los sucesivos decesos de los decrépitos jerarcas Brezhnev (1982), Andropov (1984) y Chernenko (1985). Su liderazgo al interior de la nomenklatura se impuso a la línea dura partidista, se abrió a Occidente y generó un renovado détente con los Estados Unidos. Sus antagónicas posiciones ideológicas paradójicamente se sometieron a un nuevo ordenamiento de libertades ciudadanas como preámbulo de la gran reestructuración económica que pretendió impulsar. Retiró sus fuerzas militares de Afganistán, permitió la unificación alemana, soslayó su influencia en Centroamérica y restringió el histórico apoyo económico al régimen cubano. Fue el primer líder soviético en aparecer públicamente con su esposa (Raisa), apartándose diametralmente de un arcaico costumbrismo que perjudicaba su imagen y desafiaba su reformista postura tanto dentro como fuera de sus fronteras.

La URSS no existe más y es bastante probable que Gorbachov haya sido el detonante para un colapso que no se materializó antes porque nadie quiso asumir dicha debacle. Así, mientras Occidente pondera favorablemente su gestión, los rusos le imputan un resultado del que injustificadamente liberan a Lenin, Stalin, Kruschev y Brezhnev.

Gorbachov fue un pragmático político y visionario líder dotado de una incomparable elasticidad negociadora y una recia voluntad por evitar conflictos con Occidente. ¡Cuánta falta le hace al mundo a nombre de Rusia, это кошмар!

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No comparto la idea que se le ocurrió a Miguel Palacios, Presidente de la Junta Cívica de Guayaquil, de ir a visitar a la CONAIE para lograr un entendimiento respecto a temas de esta ciudad ni el de las autonomías y competencias o del Código Territorial.

Los indígenas parten de otros principios, tienen una idiosincrasia muy opuesta a la nuestra, otras metas, y otra manera de conseguirlas. Son y serán metas distintas como el agua y el aceite, y ni poniéndose un poncho nuestro psiquiatra, terminará de estructurar un acuerdo con la CONAIE, salvo que este acuerdo en vez de ser doctrinario, solo sea coyuntural para tumbar al presidente Correa. Y luego que lo tumben, empezará nuevamente el problema de cómo darle a este país una correcta manera de organización geopolítica acorde con su variedad demográfica y geográfica.

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