16 julio, 2024

¡Qué bonito es el fútbol!

A casi una semana de iniciado el Mundial, ya tenemos un panorama claro de lo que va a pasar en los próximos días.

Particularmente mi pronóstico resultó ser de lo más errado. Empiezo con mi Ecuador, que en definitiva no me hizo el Día del Padre. Jugó como nunca, nos regaló mucha emoción e ilusión, pero el que no hace los goles los ve hacer. ¡Ley de la vida! Francia por su parte está arriba en el grupo E y ha demostrado ser un fuerte rival. Ahora nos toca sí o sí ganarle a Honduras y hacer lo propio contra los franceses. Felizmente el partido no acaba hasta que termina y para Ecuador su fecha decisiva será el 25 de junio. Y debo decirlo: nos robaron un penal.

Ahora el resto de equipos y encuentros bien merecen un par de frases: qué partido y qué equipazo el de Holanda, pasa a ser de mis favoritos para ganar la Copa del Mundo. Qué mal España, le auguro un pronto regreso a la Madre Patria. Qué esfuerzo el de Chile. Latinoamérica está poderosa. Qué arbitraje tan cuestionable y qué penales tan dudosos, pero España ni con penales regalados despuntará.

Italia nos hizo gritar sus goles con pasión y con la emoción de continuar viendo a jugadores clásicos como Andrea Pirlo, Mundial tras Mundial en la cancha. Bien por Italia, ¡I miei figli sono italiani!

Qué sorpresa Costa Rica, bien por los ‘ticos’. Argentina tuvo una única figura que hacía todo y solo fue capaz de ganarle a Bosnia con un gol en contra y otro tanto muy buscado y fabricado por Messi. No ganará el Mundial. Particularmente, me gusta el fútbol y una de las cosas más anheladas por mí en estos cuatro años era el famoso ‘jogo bonito’ de Brasil. ¿A dónde se fue aquella samba en la cancha, ese histórico hacer bailar al contrincante de Pelé, Ronaldinho, Romario, Zico, Ronaldo? ¿A dónde se fue el juego bonito? ¿Será que si lo espero sentada volverá?

El balompié bien puede ser una pasión inexplicable que une países, que no distingue ni razas, ni sexos. En él, encontramos alivio a otros dolores y por ello este es un mes de fiesta, de euforia y de negación a los males y los problemas. Vamos mi Tricolor del alma, que el partido no acaba hasta que termina. A ganarle a Honduras y a Francia. ¡Qué bonito que es el fútbol!

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