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Opinión

La edad promedio de la población indígena ecuatoriana es de 25,5 años, mientras que la de la población no indígena es de 27,6 años. Una persona recuerda con cierta exactitud los hechos alrededor de los ocho años y ¿a partir de cuándo puede razonarlos?: Muchos jamás. Por ese promedio la enorme mayoría sólo recuerda lo vivido e indoctrinado desde el 92/95 hasta hoy.

Llaman a las generación de los cincuenta/sesenta “la que malgasto el tiempo”, la califican de ser la era de “la vagancia”. Aclaremos entre la historietas y demagogia de los politiqueros vagos y las realidades:

(CC) por Lumaxart - Flickr

Definitivamente no hay oposición. Y no porque no haya líderes que la representen sino porque cada uno anda por su lado. Entonces, cuando Rafael Correa habla sobre las marchas, los plantones, las caminatas, las rueda de prensa en parques, la colocación de pancartas, se refiere a ellos como actos ridículos. Y creo que no por el hecho que los motiva - algo que hasta ha demostrado gusta discutir - sino por los “cuatro pelagatos”, como él los señala, que están detrás de ellos.

Algunos dirán por ahí como un punto más en su contra que es intolerable que como padre de la patria desprecie todas esas manifestaciones de democracia por muy pequeñas que sean. Y claro que es así. Pero seamos sensatos o más bien prácticos: la democracia aquí y en todo el mundo se transforma en fuerza avasalladora y se torna decisiva cuando hay mayoría. Por supuesto que no podemos asegurar que él tiene mayoría - ¿o cree usted en las encuestas? - , pero cuando en marchas como la de César Montúfar a la que ni él mismo fue y en las que sólo se llega a distinguir a siete personas cuando aparecen las cámaras, ¿quién demuestra estar en menor posición?

“Sin embargo las mujeres aún constituyen una minoría como categoría política… La minoría se establece por la subordinación respectiva a la que las someten los grupos que detectan el poder…

Marcela Legarda-Antropóloga Mexicana.

Conocí a la Legarda, en un Simposio en Quito, discutiendo su libro de 385 páginas Los cautiverios de las mujeres…, y entre acuerdos y desacuerdos, concluimos que la condición histórica de la mujer solo dependerá de la fuerza decisoria de la misma mujer, porque el machismo ancestral subyace latente en los varones, especialmente, en los no evolucionados y timoratos, que escondidos en las sombras, en cualquier momento saltan sobre ella y la agreden.

(CC) por lumaxart - Flickr

“Invito a los profesionales a expresarse… cuál es su opinión sobre este tema, cómo han aprendido, han tenido guía, les faltó seguimiento, tienen pensamiento estratégico pero son invisibles dentro de la empresa, son subordinados de personas operativas y no estratégicas, opinen por favor, para luego expresar mi opinión en mayor alcance sobre el tema”, comenta inteligentemente el lector Andrés Sotomayor García.

Hoy, intentaré reflexionar sobre uno de las ideas presentes en las referidas palabras…

(CC) por el_visigodo - Flickr

Parece el cuento del gallo pelón. Todos los años el Gobierno de turno declara emergencias en el litoral en el invierno y prometen obras para prevenir estos desastres, y al año siguiente, con las primeras gotas de agua, comenzamos otra vez el cuento.

La revolución ciudadana hizo algo diferente. Se creó el Ministerio del Litoral. Los escépticos ciudadanos, pese al crecimiento de la carga burocrática del Estado, al que parece sobrarle dinero para sus partidarios, consideramos que si el nuevo ente gubernamental iba a servir para solucionar el problema de los inviernos, valía la pena darle el beneficio de la duda y ver el programa de obras de infraestructura (muros, canales, etc.) y de limpieza (dragados, limpieza y afianzamiento de orillas, etc.) que se iban a realizar. Desafortunadamente, la creación del Ministerio parece que fue sólo para justificar el sueldo de un colaborador mientras se lo podía ubicar en otro Ministerio y no para defender a la costa ecuatoriana. Ahora el Ministerio del Litoral, así como las responsabilidades del trabajo no efectuado por el mismo, ya no existen y la costa vuelve al mismo cuento del que hablamos al inicio.

(CC) por NecatPace.ORG - Flickr

Lamento como el que más que algunos lectores de esta columna se hayan desanimado al leer la entrega que antecede a esta. No soy seguidor de Nebot Saadi ni tampoco satélite suyo. Tal como lo dije en mi columna pasada, la marcha del 11 de febrero solo nos dejó una vaga idea de que hay que resistir. Nada más.

Aclaro también que mi entrega pasada no fue una apología a Alianza País. No simpatizo ni de lejos con ese movimiento político disfrazado. La revolución que sigue esperando el Ecuador no se ha ni asomado siquiera, mucho menos con Rafael Correa Delgado a la cabeza, repetición contemporánea del capataz que siempre nos termina gobernando.

Definitivamente el quinto poder del estado encierra entre sus facultades las de mayor delicadeza y repercusión, sin restarle calidad a las responsabilidades de las otras funciones del estado. Son estas personas que reunidas en este cuerpo colegiado, El Consejo de Participación Ciudadana, las que escogerán y designaran a las autoridades de control que vigilarán los actos de los funcionarios públicos y del estado.

Pensamos que de hecho tienen que haber personas honestas en ambos lados de la carretera, aunque lamentablemente en nuestro país se está queriendo a través de polarizaciones políticas ideológicas socio-económicas, deslegitimar a los contrarios. Esta actitud es palpable en los líderes políticos de ambas tendencias, porque les guste o no, existen autoridades que siendo parte de la llamada Revolución Ciudadana, ideológicamente fueron afectos a los anteriores grupos de gobierno; y, entre los aparentemente simpatizantes de los sectores tradicionales hay quienes se sienten identificados y quieren moverse hacia la orilla de la revolución ciudadana.

Para la mayoría de ecuatorianos el inicio de un nuevo año es sinónimo de esperanza, de energía nueva. En lo personal, el advenimiento del nuevo calendario trae consigo una inseguridad tremenda en el plano político, por la historia vivida desde el famoso carnavalazo de bombita, por el record mundial que tenemos en cuanto a presidentes caídos. Y es que esta época del año constituye una cuerda floja para cualquier mandatario de turno, duros meses en que les toca con balancín en mano hacer más de un movimiento de cintura para dar el siguiente paso.

Nubarrones muy negros se divisan en el horizonte con un jefe de estado que debe estar preparado para cosechar las tempestades que ha sembrado con vientos de insultos y botafuegos sabáticos. Desde mañana lunes 4 de enero, los ecuatorianos debemos estar pendientes de las movilizaciones de los diversos grupos sociales que han amenazado con salir a las calles, convulsión social e incertidumbre se aprestan a golpear a nuestra democracia adolescente y causar serias dificultades en este neonato de economía que tenemos.

(CC) por Chris Gin - Flickr

Es difícil el establecimiento de los principios que deben regir una Ley en Galápagos, cuando más allá de definir los ejes en lo social, ambiental y económico en que debemos enmarcarla, está de por medio el ejercicio de los derechos que los ciudadanos tenemos, ante las necesarias y obligadas restricciones que por vivir acá debemos someternos, y por ende su sustentabilidad se sostenga en su aplicación.

Viene a lugar por dos casos puntuales, la muerte de una niña en un hospital público en Puerto Ayora, que es un ejemplo de la ineficacia de un sistema, la falta de infraestructura, equipamiento, recursos materiales y humanos, la ineptitud de los dirigentes, y la indolencia en el aturdimiento que estamos adquiriendo al no hacer nada para cambiar esta situación que, por el hecho de vivir a mas de 1100 kms de distancia, y separados por lo menos de otra isla del aeropuerto más cercano, no podemos estar expuestos a ningún caso de emergencia.

(CC) por lumaxart - Flickr

Hace algunos meses un joven directivo organizacional me preguntaba insistentemente algo así… “¿cómo podemos enseñarle a los gerentes modernos a desarrollar su pensamiento estratégico?”. Y todo esto era a propósito del trabajo en un taller denominado… “Desarrollo de Habilidades del Pensamiento para Directivos”.

¿Qué es lo que sucede cuando buscamos un “perfil” determinado de Dirección?. ¿Analizamos concienzudamente a los aspirantes como para darnos cuenta de las características observables de acuerdo a los criterios previamente establecidos o los escogemos de acuerdo a nuestra particular percepción?. ¿Ocurre lo mismo con los políticos, con los candidatos?. ¿Por qué insistimos en elegir con el “estómago” o con el “corazón”?. Obviamente tampoco hemos visualizado las consecuencias de nuestras decisiones para con la institución, organización o empresa a la cual servimos, pues de lo contrario usaríamos toda la maravilla del pensamiento para poder elegir con certeza, suficiencia y con prestancia ética.

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