Los votantes estadounidenses se dividen de forma bastante balanceada entre demócratas, republicanos e independientes. Los demócratas que votaron por Biden y los republicanos que lo hicieron por Trump, por separado y sin colusión alguna, justificaron a la pandemia en el cuarto lugar de importancia en el razonamiento de los votos por sus respectivos candidatos. El sufragio de los republicanos por Biden se debió presumiblemente a su repudio hacia la pretendida consumación de la supremacía Trump a través de un segundo mandato, mas no precisamente por su pésimo manejo de la pandemia. Nunca antes en la historia contemporánea hubo una animadversión partidista interna de tal magnitud que inclusive el establishment del corporativismo estadounidense (Corporate America) apostó por aceptar la pérdida de sus estímulos fiscales antes que rendirse ante el enigma Trump.

Biden es el último de los mohicanos, el autosuperado político profesional de larga trayectoria que sobrevivió a los históricos pesos pesados de su partido para ahora erigirse, más que en Presidente de una gran nación, en el designado pacificador de una sociedad todavía sesgada por exarcerbadas convicciones raciales, pero más que nada segregada por una desvaneciente hegemonía económica que continúa desafiando la prosperidad de la gran clase media. La eficiente distribución de la vacuna y los conexos auxilios económicos marcarán un programa doméstico que compartirá titulares con una política exterior desafiada por recuperar aliados y forzar un nuevo détente.

2 Comentarios

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    Pepe Rodriguez

    Bien dicho Gonzalo

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    Alba Acuña

    Lo saludo y felicito por su imparcial artículo. Vivo en Estados Unidos más de 40 años y nunca he visto tanta soberbia de parte de un Presidente como Donald Trump.
    Ya se termina sus cuatro años de mandato y plataforma social que alimentó su ego!

    Viene ahora un cambio total, nuevo Presidente, Joe Biden y Kamala Harris. Lo que le espera a Joe Biden no es fácil. Son muchos los retos, así mismo tendremos un Presidente que va a escuchar al pueblo, no habrá odios raciales, no niños en campos de detención.
    Ojalá , veamos un cambio humano, una mano de gente buena, menos arrogancia.

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