El Resentimiento – Desde mi Trinchera
Opinión

El Resentimiento

Hace tiempo, cuando escribía en el Diario El Telégrafo, antes de sergobiernista, exprese algo sobre lo que promueve el resentimiento, a propósito de una afirmación de Abdala Bucaram que decía “votar por Bucaram es como rayar el mercedes de un rico”, hacía alusión a esta metodología política de campaña de exacerbar el resentimiento, el que en mi concepto, actúa como motor de la lucha de clases, amén de los otros elementos propios de la época en la que nació la teoría marxista, que realmente será motivo de otro artículo porque este hecho hay que situarlo en el tiempo y en el espacio de cuando ocurrió, que ahí si tiene justificación, mas no en las condiciones actuales, de ello me da la razón la reciente resolución del Partido Comunista Cubano en su congreso que termino hace pocos días eligiendo al nada carismático y muy pragmático Raúl Castro como nuevo Secretario General del partido.

Según el diccionario Resentimiento es: acción de resentirse. Resentirse es empezar a flaquear a debilitarse o a tener sentimiento o enojo por algo. Ese es el sentimiento que prima en muchos ecuatorianos cuando se acercan a las urnas, cuando participan en política, buscan una venganza, un desquite, cobrarse una deuda, porque están enojados, disgustados. El lógico sentimiento que inunda al ser humano, al determinar la diferencia de formas de vida, crea precisamente, a partir de esa diferencia un sentimiento de disgusto, que se denomina resentimiento.

En torno a este se ha hecho todo tipo de estudios y realmente que, aunque se logre eliminar ciertos condicionantes, o se superen condiciones adversas, en algunos aspectos se mantienen esos sentimientos aunque hayan cambiado su condición y forma de vida, aflorando sus actitudes en situaciones como las elecciones, que es cuando se premia con el voto a quien abandera el revanchismo, el desquite se ha consumado en muchas formas, dando como resultado que algunos analistas políticos afirmen que el votante ecuatoriano lo hace a partir de condiciones impropias del quehacer político, arrojando los resultados de errores continuos, para muestra tenemos un botón: Velasco Ibarra, el más negativo de los líderes políticos del país, espectacular como candidato, pésimo como estadista. Así también hay otros que comienzan a disputarle ese titulo. Velasco afirmo siempre que su poder estaba en el mandato delegado por el pueblo, no se equivocaba Velasco, lo que ocurría es que al poco tiempo de ser Presidente acumulaba tantos errores que el mismo pueblo que lo eligió pedía sacarlo. Entonces la designación por voto popular no es una garantía de haber escogido al mejor, sino únicamente de haber escogido al que mas carisma tuvo.

Los círculos de poder han apretado tanto al ecuatoriano que no le queda más que expresarse con resentimiento, aunque este, es un mal sentimiento, no permite pensar con objetividad y pragmatismo, se actúa por dolor de la glándula envidial, este es un mafaldismo, que lamentablemente lo usan los políticos populistas en nuestro país. La condición esta en educar sin orientaciones al ciudadano ecuatoriano, de tal manera que con su educación política a cuestas logre madurar en este sentido de tal manera que escoja, no se oriente por coraje o envidia, por resentimiento.

Aunque los políticos saben que eso no es bueno para su salud electoral, porque si hacen eso entonces pierden el clientelismo y pierden las elecciones. En el caso actual pienso que la reacción que llevo al pueblo ecuatoriano originalmente a votar por la propuesta del presidente Correa, fue esa, por el continuo abuso recibido de parte del poder. Progresivamente empieza la reacción contraria por que el ejercicio del poder va creando otra imagen distinta a la mesiánica original. Además no hay que olvidar que el resentimiento del votante se renueva y siempre se va a sentir defraudado pese a ser beneficiario del bono, carreteras, proyectos de vivienda, etc, siempre querrá otras cosas que no tiene el, pero si los demás, igual sentirá que siguen los poderosos recibiendo más que el, que es el (pensamiento equivocado) único que tiene derecho, por encima de los que pagan impuestos y que producen y dan trabajo.

Parte importante es el convencimiento que únicamente los miembros de las clases económicamente inferiores pueden y deben ser los beneficiarios de la labor de protección del estado. No se dice con honestidad que a ellos hay que prestarles especial atención y darles los medios para que aprendan a producir ingresos, no que hay que darles todo gratis, ¿es que acaso no tenemos todos iguales derechos? ¿Por qué razón todas las acciones se encaminan a favorecer a este sector de la población? Y no se procura que la clase media que no puede estirar la mano, porque está trabajando, no recibe por lo menos la mitad de la atención. Es evidente, los unos son absolutamente dependientes del poder central y por lo tanto están obligados a mantener un irrestricto apoyo, en tanto que la clase media puede negarse a dicho apoyo y eso lo saben los gobernantes, por eso promueven la desigualdad en detrimento de los sectores más productivos de la población. Es aquí donde se produce otro tipo de resentimiento y así podríamos seguir con más análisis al respecto, en definitiva el resentimiento es motor de vida proactiva en política de los ecuatorianos. El día que dejemos este acto reactivo a un lado, podremos elegir y decidir por verdaderas capacidades y no por el deseo de desquitarnos de quienes consideramos participes de nuestra desgracia.

0 Comentarios

  1. Giovanni Traverso

    Es un analisis muy bueno de la idiosincracia tanto de nuestro pueblo como de nuestros gobernantes. Se supone que para llegar a las esferas del gobierno, se deberia de tener un grado de educacion y entendimiento social mas avanzado y amplio. Sin embargo, la evidencia demuestra lo contrario. No creo que en el caso actual se trate de una simple manipulacion. Mas bien es un resentimiento bisceral que no le permite a este gobierno avanzar en los aspectos que realmente promuevan beneficios sociales como son la creacion de trabajos dignos desarrollando mancomunados programas con la empresa privada, los agricultores, exportadores, universidades.
    Lo peor de esta cultura de resentidos es de que ninguno gana y mas bien se contagian las mentes puras de las juventudes haciendoles el dano de verse como inferiores, incapaces, que de nada vale la pena querer superarse pues alguien tendra mayor poder que ellos. Si se les provee de facilidades educativas modernas, las danaran pues no las perciben como mecanismo para salir de la pobreza, mas bien lo ven como un instrumento de control del mas poderoso. Se les dana la mente inoculandoles frases tan dignas de los resentidos como la creada por el mismo Correa, PELUCONES.

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