Opinión

Dèjá Vu

Se denomina Dèjá Vu (del francés “ya visto”), a esa extraña sensación de que una determinada situación, ya la hubiéramos realizado, o que la misma, ya la habríamos vivido en tiempos anteriores al presente; puedo comentarles como dato estadístico, y conforme a lo que he revisado en la Internet, que se habla de que aproximadamente un 60% de las personas, en especial entre la edad de los 15 hasta los 25 años, han tenido en su vida, la sensación de haber sentido al menos una experiencia Dèjá Vu.

Con relación a lo comentado en el párrafo anterior, considero que todos los ecuatorianos estamos viviendo una suerte de “Dèjá Vu” colectivo, porque todos los días, tras cada desacierto, arbitrariedad, violación, o trastada, cometida por los de este desgobierno, pareciera que los fantasmas de la partidocracia y de las mafias políticas regresan a nuestras mentes, pero en estas ocasiones con “nuevos” actores, o con los mismos de siempre con sus rostros “maquillados”, pero sin lugar a dudas, con las mismas corruptelas y vicios del pasado, que tanto el “ciudadano presidente” y sus serviles, en tiempos de campaña oficial, juraron derrotar y desterrar de nuestros entornos ciudadanos.

Estamos viviendo mucho más de lo mismo, el desprestigio y la repulsión que se sentía anteriormente por ciertos poderes del Estado, se los experimenta actualmente por otros recientemente creados o auto prorrogados, según la conveniencia del “supremo”; o no es cierto, que el desprecio que se sentía por los Diputados de los Manteles, se ha hecho extensivo a los miembros del congresillo, y en especial por dos seres que no merecen ni el respeto ni la consideración del más insignificante de los mortales, como lo son el “corcho” cordero, y el diputadillo “Rodríguez”, que con sus declaraciones cantinflescas y su servil mansedumbre, se han convertido en adalides de la honestidad, transparencia y auténtica “democracia”, que es practicada por todos los asambleístas afines a los de este desgobierno y sus cortesanos.

No les parece mis estimados lectores, que ya hemos vivido todas estas podredumbres, inmoralidades y escándalos en el pasado; no sienten como yo, que hemos vuelto al círculo vicioso del pasado, en el cual, el supuesto “poder” de un supuesto “grupo” oligárquico o de oligarcas, ha pasado de manos, ahora al “grupo” de revolucionarios ciudadanos o socialistas del siglo XXI, liderados por su Majestad y su gallada; me pregunto, ¿en qué hemos cambiado?, o acaso usted o yo, (en el supuesto que tengamos una entrada económica estable), estamos viviendo mejor o al menos igual que antes, según fuera ofrecido como promesa de campaña, o podemos estar seguros en las calles, sin que un “idiota”, quien es el encargado de nuestra protección ante la delincuencia común, y que dicho sea de paso, se le paga por realizar dichos menesteres, nos diga que somos unos “pendejos” por “dejarnos” quitar nuestras pertenencias, o nuestros hijos tendrán garantizados la gratuidad de sus estudios desde los primarios hasta los de universidad, y luego de ellos, un trabajo estable, que los dignifique y que les permita hacer uso de sus conocimientos adquiridos con una educación de óptima calidad, en beneficio de su familia y del País que le dio esa oportunidad.

Afirmo, sin temor a equivocarme, que su respuesta como la mía, es un rotundo y mayúsculo NO; estamos igual, y me atrevo a decir, que mucho peor que antes, lamentablemente todavía existen compatriotas que no se levantan del letargo en el cual se encuentran sumidos, pero más allá de eso, como avizoro el horizonte de las cosas, no me sorprenderá ver a Correa y sus secuaces, escabullirse y escapar, ojalá sanos y salvos, del escarnio y desapruebo popular; a mí, me dará absolutamente lo mismo, ya que como sucediera en el Ecuador por 3 ocasiones en la última década, experimentaré una vez más, un nuevo y continuado “Dèjá Vu”.

¿Usted, querido lector, opinaría igual que yo?

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