16 julio, 2024

Fútbol: A octavos de Final

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Sin duda el país entero se paraliza este miércoles en el marco del partido entre nuestra selección de Ecuador y Francia.

El triunfo ante Honduras nos deja con la posibilidad, ganándole a Francia, pasar a la siguiente fase del mundial. Qué así sea, que toda la fuerza y suerte nos acompañe en este día crucial en el planeta fútbol. Hasta ahí todo está bien: el juego, la impaciencia, el deseo de ganar, de cumplir, la pasión que desborda el fútbol. A mi eso me alegra y acompaño a mis compatriotas con las mejores intenciones de triunfar ante Francia, y ojala sea con goleada. El problema es el miércoles, principalmente después del partido.

El asunto es la fenomenal borrachera que se arma y se cumple ya después de concretada la posibilidad de ganar. A lo largo y ancho de la patria, la celebración y festejo es con toda clase de bebidas alcohólicas: licitas, nacionales, internacional, verdaderas e ilícitas y adulteradas como las que ingiriéndolas llevaron a la muerte a siete jóvenes en Santo Domingo de los Tsachilas. Siete estudiantes universitarios que festejando el triunfo de Ecuador terminaron en los brazos de la muerte. A mi me alegra la alegría de la gente pero me pone en peligro que la misma gente festeje con excesivo alcohol, lo cual resulta costoso e innecesario. En concreto el problema es la borrachera no el triunfo deportivo que se obtendrá ante Francia.

A través de esta columna quiero y busco hacer un llamado a la celebración deportiva sin caer ni vivir los excesos de consumir alcohol. Eso está de más. Nosotros sabemos: después de la victoria la multitud llega hasta la Av. 9 de Octubre en Guayaquil o hasta Urdesa y lo que allí hay es cientos de jóvenes bebiendo hasta embrutecer. Un espectáculo lamentable en el que las discotecas, licoreras, tiendas lo que hacen es vender sin medir las consecuencias. La ingesta excesiva de alcohol trae la estupidización del comportamiento. Borges decía: “El fútbol es estúpido y es popular en el mundo, porque esta de moda ser estúpido”. No digo lo mismo, pero si señaló que siete jóvenes pagaron con su vida festejar alcoholizados. Es una muerte dolorosa e injusta, pero podemos aprender para indicarnos a nosotros mismos, a nuestros hijos, sobrinos, hijos de amigos de esa mezcla fatal entre trago y excesos.

Lo más razonable es no salir de casa después del triunfo. El peligro es: usted sale en su vehículo y se encuentra con un borracho en el volante que se le cruza y de pronto un accidente con terribles consecuencias. O es rodeado por los festejantes que le van robando lo que más pueda. Lo cual es otro de los peligro. Un partido de fútbol es un partido de fútbol y nada más. No es lo más trascendente ni superior que hemos hecho. Lo mejor es festejar y sentir la alegría del festejo, participar, inspirarse, pero nada más. Alejarse de las calles peligrosas, de las personas peligrosas, de los festejos que puedan terminar en incidentes, es en la multitud que está el peligro, la zozobra. Por mi parte, voy a festejar con la pequeñísima multitud de mi familia, después vendrá el sueño reparador.

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Quisiera ser un pez

Recuerdo a la academia de natación Ferretti, ubicada en plena Víctor Emilio Estrada, avenida
principal de la Urbanización del Salado (Urdesa). Ambas en pleno apogeo en esa época, academia,
y, urbanización. Habré tenido seis o siete años cuando iba con mi abuela, quien me acompañaba
a las clases para aprender a nadar. El problema de entonces se resume en que yo era una niña
muy llorona y miedosa, y mi abuela me complacía demasiado. Si yo lloraba, se acababa la clase.
En conclusión, no recuerdo si aprendí a nadar, pienso que no, porque de mayor, nunca lo he
intentado, hasta ahora.

Mi mamá hizo algunos esfuerzos fallidos para enseñarme a nadar, en mar abierto. Un mar por
demás agresivo, con gigantescas olas, el mar de Esmeraldas. Pero ahí quedo su esfuerzo, sin
resultados. No entiendo, ahora, porque siendo ella mi mamá no se encargó de “sacar” a mi
abuela de la academia y dejarme a mí, sola con mi miedo, mi llanto y el profesor. Así, seguro,
hubiera aprendido a nadar hace años. Eso es lo que yo hice con cada uno de mis hijos. Y he tenido
excelentes resultados.

3 comentarios

  1. aunque me sumo a la preocupacion del columnista, mi forma de pensar QUE EL PROBLEMA NO ES EL PARTIDO NI EL RESULTADO, el problema es nuestra sociedad y la perdida de los valores eticos, morales i espirituales de hoy en dia.
    cualquier pretexto es necesario para beber hasta embrutecerse y luego suceden una cantidad infinita de accidentes que no es necesario nombrarlos como referentes, TODOS SON MALOS cualquiera que haya sido el final.
    la base de toda educacion esta en la familia y desde alli se inician toda una serie de malos habitos y vicios que luego echan la culpa a LOS PROFESORES, A LOS AMIGOTES, A LA FALTA DE DINERO, DE TRABAJO, DE TIEMPO, DE TODO, y con ello creen que dejamos la conciencia tranquila y se lavan las manos ante una realidad que es notoria en todos los estratos sociales, economicos, de razas, etc.
    lo peor de todo esto que va creciendo esta plaga de DOLOR Y ORROR, cada dia es mas contaminante , cada dia invade lugares y hogares de nuestro querido Pais.

  2. tercer mundismo mezclado con falta de tener cosas mas interesantes que hacer! Y el proxmo mundial sera igual….seguiran LOS MISMOS que jugaron como principantes (salvo 4 unicas muestras escepcionales) ante una mediocre Francia!

  3. POR LO GENERAL LOS QUE JUEGAN MAL RENUNCIAN. EN CASO ECUATORIANO YA LO DIJO LUCHITO…IGUAL QUE CORREA: SE QUEDA EL Y SE QUEDAN TODOS PER SECULASECULOREN! VAYA «CARETUCOS»!!!

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