20 julio, 2024

Carnavalaso Electrónico

A propósito del carnaval, dice el diccionario en una de sus acepciones que es también una reunión “muy alegre y ruidosa”, tal como lo fue el voto electrónico en la provincia del Azuay. Hace un par de semanas escribí un artículo titulado “Voto electrónico”, en el que manifestaba que las cartas respecto a este novel sistema estaban echadas y que muchos estaríamos atentos a determinar si el famoso voto electrónico logró su cometido o fracasó en el intento.

Una vez culminados los comicios es una obligación moral referirme a ese significativo proceso: fue un éxito, por la seguridad en el procesamiento de las actas de escrutinio y la rapidez con la que se entregaron resultados a la ciudadanía; fue incluyente, porque garantizó la votación de personas con discapacidad; y, finalmente, fue intercultural porque por primera vez, en la noble provincia azuaya, los pueblos indígenas pudieron sufragar en idioma quichua.

Hoy puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que el temido proyecto de voto electrónico logró su cometido, un total carnavalazo electrónico por la alegría y satisfacción que ha llenado de orgullo a toda la nación, bajo el empuje y la dirección de su mentor el cuencano Juan Pablo Pozo (CNE), quien junto a un gran equipo humano llevó con orgullo y responsabilidad la bandera de la automatización de los procesos comiciales, convirtiendo al Azuay en un modelo de gestión electoral a nivel nacional, el cual fue reconocido por todos los informes de las misiones de observación internacional.

Ahora su compromiso debe ser llevarnos a su aplicación a nivel nacional por la certeza y celeridad demostradas. Quién sabe y quizás así se dejen de perder, traspapelar y quemar los votos. ¡Feliz carnaval!

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La historia es una repetición de los hechos. Desde que el hombre existe, sus ambiciones siempre han sido las mismas. Tener poder, creerse mejor que los demás, abusar, mentir, traicionar, son codicias comunes a todo ser malo desde el comienzo de la humanidad. El satisfacer los requerimientos de la apetencia humana es imperativo y consustancial a la especie.

Entre las voracidades negativas que corroen su espíritu están la obsesión por tener el poder, el dinero, el egoísmo, la vanidad, la sobre valoración, la tiranía etc.

Hace siglos existió un hombre cuya ambición desmedida de poder lo llevó a someter bárbaramente a cada pueblo que podía. Este individuo prepotente y autoritario tenía como su máxima ambición el conquistar a la ciudad de Roma y través de esa conquista, subyugar al imperio.

1 comentario

  1. ¡Que artículo más malo! No sé si es ambiguo, interesado o simplemente ingenuo. Que absurdo dedicarse a alabar un sistema defectuoso y que se presta para todo tipo de fraudes y de trampas. No digo que du amigo sea un tramposo. Pero es probable que su ambición mercantil, quiera hacernos creer, Ud. incluida, que es el mejor del mundo. Mire el adefesio que ha sido en Venezuela. No se diga aquí en el país. Aún están los kikuyos gobiernistas torciéndose los dedos, mientras un enano introduce du mano verde en luz resultados. Todavía no tenemos resultados en el Guayas, y Ud. aplaudiendo un adefesio. Nuestra democracia es aún patuleca como para instalar esos trastos venezolanos.

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