20 julio, 2024

Canto de optimismo

El día viernes 15 de noviembre, recibí de una amiga una poesía que, cuando me habló de ella, me interesó, porque es el tipo de poesía que me gusta leer, aparte de las románticas. Ella no conocía al autor, el que, de acuerdo a la fuente donde la consiguió, resulta ser ecuatoriano, nacido en Otavalo en 1912, Profesor de escuela, colegio y universidad, un hombre extraordinario por sus logros, el Profesor Gustavo Alfredo Jácome, narrador, poeta, ensayista y catedrático universitario. Su narrativa indaga en torno a alternancias distintas frente al indigenismo tradicional. Según Jorge Adoum, “Jácome no toma a su personaje con simpatía o simple aproximación, sino con una verdadera identificación, que le permite descubrir, en toda su hondura, los elementos constitutivos del alma indígena: la solidaridad, la resignación, y sobre todo, esa ternura sin límite posible que parece ser su propia definición.”

La educación primaria la recibió en la Escuela 10 de Agosto, de Otavalo, la secundaria en el Colegio normal Juan Montalvo, graduándose de maestro en 1936. Los estudios superiores los continuó en la Universidad Central en la que obtuvo los títulos de Profesor de segunda enseñanza y de Doctor en Ciencias de la educación, en 1955.

Autor de varios libros de enseñanza y varias obras, entre ellas: Ortografía para todos, Castellano para tres cursos de secundaria, Ronda de primavera, Barro dolido, Luz y cristal, Luis Felipe Borja y numerosas notas sobre el uso correcto del idioma castellano y del lenguaje

Leamos este hermosísimo soneto de optimismo y lucha, que, de acuerdo a la fuente es de su autoría, y vale la pena ser recordado siempre:

Canto de optimismo
Gustavo Alfredo Jácome

Forja tu alma de acero toledano
con dureza de roca y de diamante;
de todas las empresas, sal triunfante,
que nada es imposible al ser humano.

Mantén en comprensión cerebro y mano,
con resuelta actitud, marcha adelante,
que jamás ha triunfado el vacilante,
y el esfuerzo con fe, nunca es en vano.

Comprende la lección, siempre segura,
del constante caer con que las gotas
taladran, al final, la piedra dura.

No te arredres jamás con las derrotas;
sin fuerzas ya, alza el vuelo hacia la altura
aunque tengas, también, las alas rotas.

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Reír llorando

Ya hemos mencionado en las dos últimas entregas de los Poemas de la semana, dos poesías que has sido atribuidas a Juan de Dios Pesa, Poeta mexicano nacido en 1852 en Ciudad de México, poeta, político y escritor mexicano de extraordinaria y prolífica producción. Reconocido por muchos como el poeta de la familia porque muchos de sus poemas describen momentos preciosos familiares con sus hijos y de su enamoramiento y las dificultades con su futura familia política antes de su matrimonio, que desaparecieron luego del mismo. Entre sus muchas poseías, que son verdaderas joyas, quiero destacar “Reír llorando” una preciosa descripción del drama de uno de los más grandes actores, directores, productores, dramaturgos, escritores y cómicos mundiales del siglo XVIII, el inglés David Garrick.

David Garrick nació en Hereford, Inglaterra en 1717 y murió en Londres en 1779, pupilo y amigo del Dr. Samuel Johnson. Apareció primero en varias obras como amateur y su actuación en la obra Ricardo III de Shakespeare lo catapultó a la fama. Estaba tan extraordinariamente dotado para la comedia, que los Médicos recomendaban sus actuaciones como un remedio mágico, capaz de sanar cualquier pena del alma. Se considera que David Garrick fue, sin saberlo, el primer risoterapeuta de la historia. El Reverendo Nicolas Tindal, historiador, resume en pocas letras su arte, cuando dice: “Lo sordos lo oyen en su acción y los ciegos lo ven en su voz”. Autor de más de cuarenta obras de teatro. Está enterrado en la esquina del poeta en la Abadía de Westminster.

Las cruces

Rafael Pombo, poeta, escritor, fabulista, traductor, intelectual y diplomático colombiano nació en Bogotá en 1833, cuando sus padres, miembros de la aristocracia de Popayán, viajaron a Bogotá al ser designado su padre, Secretario del Interior por el General Santander.

Luego viajó a Estados Unidos, donde residió 17 años, volvió a Bogotá donde trabajó como traductor y periodista, fundando varios periódicos, como El Cartucho y El Centro. También trabajó como libretista de óperas con buen éxito.

En 1905 fue coronado como poeta nacional de Colombia. En 1912 fue nombrado miembro de la Academia colombiana de la lengua, de la que fue su Secretario perpetuo. En 1912 el Gobierno de Colombia honró su memoria nombrándolo Gloria de las letras colombianas.

5 comentarios

  1. Gracias por el recuerdo de tan memorable canto solo me acordaba las primeras frases del mismo creo que lo lei cuando tenia 14 o 13 anos

  2. Si es hermoso mi profesora Otilia nos enseño en 5to. Grado. Donde dice Comprende la leccion que da la altura y el constante caer con que las gotas taladran al final la piedra dura.

  3. Qué buen artículo. Yo aprendí ese texto cuando estaba en e colegio y aún lo recuerdo. Ha marcado varios episodios de mi vida. Gracias por compartirlo.

  4. Gracias! Qué hermoso! Recuerdo a mi profesora, Lic. Inés Sosa, docente de Lengua en el colegio 24 de mayo, ella nos enseñó este poema el primer día de clases. Gracias por compartirlo.

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