Opinión

La celeridad de la justicia

Deseo felicitar al diario digital “Desde mi Trinchera” por sus dos años de servicio a la comunidad y enfrentar temas de gran trascendencia, con valentía y decisión.

En días pasados un señor padre de familia, trabajador, había ido conduciendo su automóvil, a Dios gracias, a velocidad moderada, como maneja normalmente; en una esquina por una calle empinada había salido un muchacho en una bicicleta destartalada, sin frenos, y sin mayor experiencia en el ciclismo, a gran velocidad, bajó de la acera y se incrustó contra dicho vehículo; todos los testigos presenciales habían declarado esa verdad y que el conductor no tenía la mas mínima culpa sino la irresponsabilidad del muchacho y de sus padres; incluso un ciudadano había declarado que mas arriba ya le había advertido al chico sobre el peligro y la falta de responsabilidad.

No obstante el Policía había reconocido todo eso, tomó las declaraciones, pero dijo que como hay un herido, el conductor tenía que ser detenido, le habían llevado a un retén en el sector de Calderón.

La Clínica a la que había sido conducido el joven irresponsable había informado que tuvieron que enyesarle la pierna, pero que a los tres días ya le dieron de alta y que la recuperación sería menor a 15 días.

Lo curioso es que el domingo por la mañana no había en sus oficinas ni el Fiscal ni el Juez de Tránsito de turno, que seguramente estarían al medio día pero ya no atenderían al público, por ser domingo y que había que esperar la llegada de los partes y declaraciones.

A verdad es que el conductor sin culpa alguna permaneció detenido hasta el viernes, con el peligro incluso de perder su trabajo, a pesar de que la Constitución establece que tal detención no puede ser mayor de 24 horas; la prisión preventiva se debía disponer en caso de responsabilidad del conductor.

La Justicia tenía desde tiempo inmemorial, derecho a vacaciones, que se estableció del 23 de diciembre al 6 de enero de cada año en todo el país y del 1 al 15 de agosto en la Sierra y en el mes de marzo en la Costa.

Actualmente resulta, gracias a las reformas de quienes no conocen la realidad, que la Justicia está en vacante permanente con gran demora de los procesos, porque cada uno de los funcionarios, amanuenses, oficiales mayores, secretarios, jueces, solicitan los treinta días de vacaciones, por turnos, y esto sucede en todos los juzgados, cortes, fiscalía y demás organismos judiciales; y obviamente los juicios se suspenden cinco o seis meses en cada juzgado ya que , o falta el juez, o el secretario, o el amanuense encargado de dicho despacho y eso en toda la administración de justicia, sin contar que muchos juzgados carecen de personal titular y sobre todo jueces.

Sería de aconsejar que los reformadores como la señorita Romo, visiten los Juzgados y comprueben esta realidad palpable y por tanto se vuelva al antiguo sistema de la vacancia general; porque además los abogados de libre ejercicio no podemos tener vacaciones porque si lo hacemos, corremos el riesgo de paralización de juicios, dejando a nuestros patrocinados y defendidos en absoluta indefensión.

No se puede legislar sin conocer la realidad y las necesidades de la justicia y de los profesionales.

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