Debo empezar aclarando, ¿ que es lo que debemos entender por profesionalismo académico ? y, con este fin recurriré a un ejemplo muy practico antes de realizar el ejercicio mediante el cual elaboremos el concepto:

Si con el paso de los años y cuando nos toca vivir el tiempo en el que debemos decidir cual será nuestra carrera, y entonces, nuestra inclinación por la historia y el deseo de compartir lo que de ella sabemos nos empuja a estudiar Filosofía y Letras con especialización en esa ciencia; al terminar la carrera seremos HISTORIADORES PROFESIONALES, pues esa es la profesión que escogimos, principalmente para convertirnos en multiplicadores de información o dicho de otro modo en maestros o profesores de Historia.

Pero;

Si desde muy pequeños y gracias a inquietudes congénitas y naturales o motivadas por la influencia familiar, nos convertimos en amantes de la historia y a través de los años, tanto de la niñez, como de la pubertad y juventud esta sigue siendo la mayor de nuestras pasiones al punto de que jamás dejamos de leer, investigar y escribir sobre estos temas y hacemos de esa actividad un oficio que es parte indivisible de nuestras vidas, entonces seremos, HISTORIADORES DE OFICIO.

Para el primer caso es necesario tener vocación de maestro; para el segundo, es imprescindible amar el pasado y estar dispuesto a todo para desentrañarlo.

En consecuencia y reflexionando sobre lo que seria, en este caso, el “profesionalismo académico” podríamos , sin temor a equivocarnos decir que es; toda actividad convertida en profesión gracias a la preparación académica adquirida en las aulas de una Universidad o de un Instituto de Educación Superior.

Pero: ¿ Que sucede con aquellos profesionales de preparación Científica o Social ( Antropólogos, Sociólogos, Arquitectos, Médicos o Abogados ), cuya pasión por la historia los a llevado a dedicar su vida entera a la investigación Histórica convirtiéndose en los grandes motores que lograron imprimir la dinamia necesaria para que esta ciencia progrese y logre saberse todo lo que se sabe, gracias ella. ? ; ¿ Que hay con ellos ?; ¿ Podrá su intensa actividad en ese campo hacerlos merecedores del estatus de “profesionales en la materia” ? o así pasen los años, los lustros y las décadas y así el fruto de su esfuerzo se convierta en la base sobre la que se edifique la historia de las naciones, estos no merezcan ese estatus por el simple hecho de no haber pasado por las aulas de una entidad educativa que estuviese autorizada para dar dicho título.

Basta revisar la historia para darnos cuenta de que los grandes investigadores, maestros en el conocimiento de nuestro pasado, no estudiaron en ninguna Universidad para ser HISTORIADORES PROFESIONALES, dándonos cuenta, ESO SÍ, que todos ellos, HISTORIADORES DE OFICIO, fueron quienes escribieron las obras, los ensayos y los tratados en los que aprendieron historia los HISTORIADORES PROFESIONALES.

Dato interesante y digno de atención pues nos invita a reflexionar sobre la verdadera motivación que ambos tienen.

Los primeros, o sea LOS PROFESIONALES pretenden ante todo, ENSEÑAR; labor loable y dignísima, sin la cual los pueblos no podrían apropiarse de su identidad y en base a ello emular y superar el legado de sus antepasados.

Y

Los segundos, o sea LOS DE OFICIO, movidos por su AMOR AL PASADO y gracias a su infinita curiosidad y paciencia, se convierten en los responsables de escudriñar en él, dando a la luz, el fruto de su trabaj, en la forma de publicaciones de extraordinario valor que van formando, poco a poco el edificio de la historia.

En los unos, ENSEÑAR y en los otros INVESTIGAR, DESCUBRIR y PUBLICAR.( sin embargo de que los limites entre ambas actividades a veces no existen pues hay PROFESIONALES DE LA HISTORIA que investigan y escriben así como hay HISTORIADORES DE OFICIO que también se entregan a la loable tarea de enseñar)

¿ NO serán estas, entonces, una suerte de actividades COMPLEMENTARIAS ?

Que los viejos maestros de las cátedras de Historia y Geografía no me dejen mentir y me digan:

¿ Cuantos de los profesores de HISTORIA que tuvieron en la Universidad eran HISTORIADORES PROFESIONALES y cuantos HISTORIADORES DE OFICIO?

Con seguridad y en una relación casi de 4 a 1 eran HISTORIADORESDE OFICIO.

Pero; ¿ a donde voy con todas estas aclaraciones semánticas y conceptuales ?,

¿ Que pretendo establecer, una vez posicionadas las definiciones y las funciones y responsabilidades de cada grupo ?

Pues que el HISTORIADOR DE OFICIO es, básicamente, el CIENTÏFICO SOCIAL responsable de hacer progresar el conocimiento de la historia.

Y El HISTORIADOR PROFESIONAL es el MAESTRO cuya responsabilidad es que esta se conozca y se difunda.

¿ Será JUSTO Y PERTINENTE decir que aquel historiador que no se profesionalizó porque no pasó por las aulas universitarias con el fin de estudiar Historia es tan solo un AFICIONADO ( entiéndase que el termino se lo esta utilizando peyorativamente para disminuir el valor de su trabajo ), y que su actividad no es totalmente confiable pues es ajena a los auxilios de otras ciencias sociales …?

¿ Será esto cierto o tan solo un malévolo recurso para desvalorizar el trabajo de los verdaderos científicos de esta ciencia Social, aquellos a quienes se debe la mayor cantidad de escritos y descubrimientos dentro de esta disciplina ?

En las últimas semanas y con el afán de disminuir el valor de un trabajo que ha despertado mucha polémica por la cantidad de verdades ocultas que descubre ( me refiero al libro HISTORIA DE GUAYAQUIL. ), se ha intentado, “desprestigiar” a sus autores pintándolos como simples aficionados sin mayores recursos científicos, a quienes no se les puede tomar en serio por que no son HISTORIADORES PROFESIONALE;, todo esto, por la falta de documentos y “solvencia profesional” que les permita rebatir, en buena lid, lo que en esta obra se dice.

Que poco enterados están quienes esto sostienen. No conocen los casi VEINTE TITULOS de obras que ambos autores ( Melvin Hoyos y Efrén Avilés ) han escrito y menos conocen el alcance de sus investigaciones y descubrimientos; Desvalorizan el buen criterio de los miembros de la ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA que los incluyeron dentro de ese organismo como sus miembros correspondientes… Pero lo peor no es esto, lo peor es que con su actitud demuestran una terrible ignorancia acerca del tema, pues dentro de la misma ACADEMIA DE HISTORIA son contados los HISTORIADORES PROFESIONALES siendo aquellos que mas aportes han realizado los que, con los títulos de: MÉDICOS, ABOGADOS, SOCIOLOGOS, SICOLOGOS, ARQUITECTOS, etc. etc. se han convertido, a través de las décadas en los constructores de la HISTORIA PATRIA.

¿ Será necesario que cite sus nombres ?

Pues creo que sí, aun cuando sea el de unos pocos que por lo emblemático de su legado nos demostrará la manipulación proterva de los conceptos y las definiciones que se esta intentando hacer pero que solo obtendrá el repudio de todos los que están analizando y evaluando a los actores de esta polémica:

GUAYAQUILEÑOS

Julio Estrada Ycaza: Empresario
Camilo Destruge Illingworth: Escritor y periodista
Jorge Pérez Concha: Abogado, Escritor, periodista y Diplomático
Carlos Monteverde Granados: Marino y escritor
Mauro Madero: Médico, investigador y escritor
Modesto Chávez Franco: Escritor costumbrista, poeta y periodista
Francisco Campos Coello: Político y escritor
Francisco Huerta Rendón: Profesor, arqueólogo, político y escritor
Carlos Zeballos Menéndez: Profesor, investigador, Arqueólogo y escritor.

Solo por citar a unos pocos.

QUITEÑOS

Cristóbal de Gangotena y Jijón Jacinto Jijón y Caamaño Federico González Suárez Plutarco Naranjo Manuel de Guzmán Polanco Jorge Ayora Fernando Jurado Noboa, Etc. Etc. Etc.………………………….

¿AFICIONADOS TODOS?

¿Que opina UD.?