León, el hombre en el deporte

Ricardo Vasconcellos

Conocí a León Febres Cordero en su faceta más pura y quizás la menos explorada: la del hombre que hizo del deporte una pasión. En una charla sostenida hace algunos años me contó:

“Yo fui deportista, jugué fútbol como todos los muchachos guayaquileños, fui jugador de pelota de trapo en las calles, junto a mi hermano Nicolás que fue mejor jugador que yo, y a mi hermano Agustín que fue el mejor de todos al punto de haber sido titular en el Patria con cuya divisa alcanzó el campeonato de Guayaquil, cuando se jugaba el torneo de la Federación Deportiva del Guayas y no había llegado el profesionalismo. Yo era estudiante excelente, muy indisciplinado, pero me gustaba la cultura física. Hacía pelota de trapo en las calles de mi barrio, boxeaba, levantaba pesas, estuve en el equipo de gimnasia olímpica de la universidad en la que estudie en Estados Unidos, pero no tuve la voluntad de ser estrella. Será porque me di cuenta que no tenía los dones especiales que se requieren para llegar a serlo”.

Solía verlo, en los últimos años de la década de los 50 y en los primeros de los 60, en el desaparecido hipódromo Santa Cecilia, como propietario de caballos de carrera, una afición que heredó de su padre, Agustín Febres Cordero Tyler, un brillante deportista guayaquileño de los primeros años de siglo.

Un día de 1968 llegó a la Piscina Olímpica junto a sus hijas, representantes de la Academia Ferretti, para participar en el torneo de novatos de EL UNIVERSO. Allí empezó a destacar quien fuera la múltiple campeona sudamericana y una de las mejores deportistas ecuatorianas de todos los tiempos: Mariuxi Febres Cordero.

Desde entonces empezó la amistad con el padre de deportista que se levantaba a las cuatro de la mañana para llevar a su hija a entrenar, que se preocupaba diariamente de su alimentación y sus cuidados médicos, y hasta de los aspectos técnicos, porque, aunque jamás interfirió en la labor de Pepe Ferretti y de Bimba Vallazza, los mentores de Mariuxi, siempre quiso conocer cómo era llevada su hija en el trabajo diario.

Leía muchos libros y revistas técnicas, se hizo un experto en las teorías del entrenamiento del mundialmente famoso Doc Counsilman, charlaba con los entrenadores nacionales y extranjeros y hasta se compró una curiosa tabla con tres cronómetros para chequear los pases de su hija cada cincuenta metros.

Estuve junto a él en todos los torneos internacionales en que intervino Mariuxi y compartí sus emociones al verla triunfadora, especialmente en su primera medalla de oro lograda en 1973 en Río de Janeiro.

En aquellos viajes, con dirigentes y entrenadores, consumimos muchas horas de interminables debates sobre natación. Se puso en evidencia la manera cómo afrontaba aquello que creía su verdad: con intensidad emocional y convicciones firmes. Era, en el fondo, un hombre sencillo, amable, generoso, leal y con un inconmovible sentido de la amistad. Respaldó siempre a Lucho Chiriboga en la política de llevar a nuestros nadadores a las competencias internacionales cuando no había un centavo en las arcas de las entidades deportivas. Sus nexos empresariales posibilitaron los viajes de las delegaciones.

En Medellín, en el Sudamericano de 1974, fui testigo de una actitud que retrata su nobleza. Mariuxi bajó a desayunar con sus compañeras de delegación y él le entregó un suplemento alimenticio que había recetado sus médicos en Estados Unidos. Al minuto se dio cuenta que su hija era la única que tenía el producto. Se levantó, fue a una farmacia y regresó con los envases para todos los nadadores que recibieron con alegría el obsequio.

Nunca dejó de cumplir su papel de padre de deportista, ni aun cuando sus obligaciones de empresario y de político le exigían dedicación plena. Amaba el deporte, y la natación en particular, y solía decir que las horas en la piscina eran las de mayor disfrute espiritual.

En la charla a que hecho alusión antes, le pregunté si había nostalgia por aquellos años cerca de las piletas. Esta fue su respuesta:

¿Cómo no va a haber nostalgia? Más allá de ver a mi hija ser lo que no pude ser yo en el deporte; de que sea un ejemplo para los jóvenes, a mí me encantaría volver a vivir un tiempo como el que viví con Mariuxi, ya no con una hija, porque ya estoy viejo para eso, pero con mis nietos. Desafortunadamente ninguno ha querido ser nadador y eso que tengo doce. Hay dos o tres de ellos que pueden todavía comenzar y espero, si ellos quieren ser nadadores, que Dios me dé vida para poderlos ayudar. Claro que hoy tengo grandes momentos de nostalgia. ¿Si me levantaría de nuevo a las cinco de la mañana? Por supuesto, si me levanto a esa hora a hablar de política, imagínate lo que haría por un nieto”.

León Febres Cordero es ahora un amable recuerdo de aquellos años felices que pasamos en la natación. Dios reconocerá las virtudes que supo evidenciar siempre como deportista, como padre y como amigo. Que haya paz en su tumba.

Ricardo Vasconcellos

Autor: Ricardo Vasconcellos

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7 Comentarios

  1. ES UN LINDO COMENTARIO SOBRE UNA CHARLA CON UN HOMBRE QUE FUE EXCEPCIONAL, SIMPLEMENTE ÚNICO Y SU RELATO DEMUESTRA EL LADO HUMANO QUE SIEMPRE DEMOSTRÓ.-

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  2. Lo conoci brevemente en Coral Gable Florida, entablamos una conersacion ligera sobre temas politica nacional (Ecuador) y los EEUU, y algo sobre Costa Rica. En el breve tiempo que comparti con el, me parecio un hombre sencillo y sin congesturas, al punto y decir lo que es. Creo fueron unos veinte minutos le dije quien era yo nos despedimos le desee mejoria en su salud y me deseo lo mismo sobre mi trabajo y mi estadia en los EEUU, y algo muy que recuerdo mu claro y que hoy trato de realizarlo. me dijo, Sr. Baquero regrese al pais.

    Carlos

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  3. Ingeniero, descanse en paz:

    Era una insistente consigna del Gobierno del ingeniero León Febres Cordero, el subterfugio para la campaña mediática era la identificación de los miembros del movimiento Alfaro Vive Carajo. Tras la exhortación, aparecían las fotografías de varios de sus miembros. Y desapareció Consuelo Benavides. En la muerte, la acompañaron también Merino, Frías, Acosta y otras personas, cuyos nombres ya no recuerdo. Todos ellos fueron masacrados a sangre fría: unos torturados, otros, al amanecer, aún en el lecho, y sin la mínima posibilidad de defensa, o evasión. Otros y otras todavía viven para contar los tormentos que sufrieron en las prisiones.

    El ?combate al terrorismo?, un lugar común, justificó la persecución. Desaparecieron también los hermanos Restrepo en manos de la policía. ¿Qué acto ?terrorista? cometieron ellos? Diego Delgado, diputado opositor, también tuvo su castigo: fue apaleado y abandonado cuando sus verdugos supusieron que había muerto. Un miércoles, día de protesta de la familia Restrepo, pasé por la Plaza Grande; junto a Pedro Restrepo vi manifestarse a muchas más personas; levantando retratos de jóvenes que nunca más volvieron. La lista de víctimas del febrescorderato es larga.

    ?La deshumanización del reo es más que la negación del sentido elemental de justicia…?
    Ingeniero: Jaime Nebot, su ex gobernador en el Guayas dijo, en la pomposa ceremonia de su funeral, que Usted es inolvidable. En efecto, ingeniero: ¿cómo olvidarlo? Disculpe, me cuesta guardar compostura, pero resulta que durante su Gobierno casi todo lo que se movía bajo el sol cayó bajo sospecha. Y Usted, El Supremo (o su ministro de gobierno, que da lo mismo) ordenaron seguir y perseguir a todos y todas quienes tal vez hayan tenido un nexo con los insurgentes. Y el terror se propagó. La sospecha se enseñoreó. La indiferencia hacia el dolor del amigo o la colega dejó maltrecha la conciencia de muchos.

    Recuerdo su repudio a los libros y a los ?sociólogos vagos?, como llamó a los intelectuales contestatarios. ¿Olvidar a Mardonez, el gendarme ?selectivo?? ¿Cómo dormir tranquila, en esos días, cómo acoger algún libro que contrariara sus esquemas, si Usted amenazó ?matar, como a los pavos, la víspera??

    A la mayoría de opositores a su Gobierno, nada especial nos unía con AVC, salvo el deseo de una Patria digna. No crea, entonces, que digo lo siguiente por simpatía política: ¿Sabe cómo las dictaduras del cono sur ?de su época?entrenaban a los verdugos de las cárceles y campos de concentración? Lo primero, el lavado de cerebro les aniquilaba todo resto de humana compasión, para luego enseñarles que las víctimas ?son terroristas, no humanos?, lo propio acontecía con los acusados de ?comunistas?. ¡Vaya descubrimiento, el suyo! ¡Son ?bestias?! Siento decirle que se le anticiparon los nazis, para ellos los judíos eran ?judíos, no humanos?. La deshumanización del reo es más que la negación del sentido elemental de justicia, es barbarie. Y Usted degradó a sus opositores. ¿Cómo no recordarlo? Sinceramente, ingeniero, descanse en paz. Darle de su propia medicina lastimaría mi conciencia.

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  4. Yo traté en un hotel de Panamá con Abdalá Bucaram. ¡El tipo es genial! Muy inteligente y con gran sentido del humor, nada vulgar ni grosero como se lo ve en campaña.

    Hablamos durante una media hora, y el hombre no sólo sabía de política ecuatoriana y latinoamericana, sino que supo hablarme incluso de la OPEP y de las relaciones entre la Comunidad Europea y China, lo mismo que de Chile y temas históricos. Es un hombre muy sencillo y sin poses.

    Definitivamente, tratar un tiempo tan grande con Bucaram hicieron que lo conozca y lo admire.

    No basta un rato para decir algo de alguien.

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  5. No había visto una descripción del Presidente en éste aspecto de su vida, pero Don Ricardo, Yo soy testigo de lo adnegado que era como padre-entrenador, lo pude ver cuando Yo entrenaba en la Ferreti para competir novatos, me parecía extraño tal vez por mi edad (11 años), ahora Yo disfruto de mis dos niñas que van a competir en novatos, trato de no perderme de los entrenamientos y de estar pendiente de las cosas necesarias. Es dificil perderle la pista a un hombre como LEON, que el Señor lo acoja en su seno.
    Felicitaciones por el artículo, ojalá permita que otras personas puedan ver más allá de los resentimientos y falsedades.

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  6. No tienen temor de Dios?…Que maldad les ha hecho Dios a ustedes que le tiran a este tipo?
    “Que Dios lo acoja en su seno”…Por favor!!! Además si es que este hombre llegase a Dios seguramente los niños Restrepo lo recibirán con un abrazo… verdad?.

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  7. PARA RODOLFO Y CATALINA:LEON F-C, FUE UNO DE LOS MEJORES PRESIDENTES DE ESTE PAIS Y SIN NINGUNA DUDA, EL MEJOR ALCALDE DE GQUIL, DE TODOS LOS TIEMPOS.!!! FUE UN PADRE EJEMPLAR,UN HOMBRE DE HONOR Y LEAL AMIGO DE SUS AMIGOS,ENTRE LOS QUE ME ENCUENTRO DESDE HACE 45 AÑOS. TUVE EL HONOR DE CONOCERLO Y APRECIAR SU HOMBRIA DE BIEN Y SU HONESTIDAD A TODA PRUEBA.!!!!!!!!!!!OJALA QUE HUBIERA MUCHOS COMO EL.!!!!!!!!!!!!!!!!!

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