Opinión

Vine, vi, insulte

Con la culminación del tiempo que se le dio a la Asamblea Constituyente el Pueblo ecuatoriano para la redacción de la Nueva Constitución y que lamentablemente coincidió con las Fiestas de Guayaquil se dio inicio a la Campaña por parte del Gobierno para conseguir su aprobación en el Referéndum que tendrá lugar el Domingo 28 de Septiembre.

El primero en romper fuegos para conseguir dicha aprobación ha sido el propio Presidente de la Republica, y que mejor ocasión que venirse a pasear por Guayaquil insultando a todo aquel que a su paso le demuestre antipatía.

Una semana antes de las festividades julianas el Presidente Correa se dedico a “Inaugurar” pequeñas obras cuyo único propósito fue el conglomerar a cierto numero reducido de ciudadanos para desde la tarima previamente improvisada hacer uso de su gran verborrea dándole duro a todos sus “adversarios” incluyendo a los representantes de la Iglesia Católica. Por supuesto no podía faltar en sus discursos su preferido, el Alcalde Nebot, quien es considerado un enemigo acérrimo no solo por el cambio efectuado en la ciudad que le ha aportado muchísimos adictos, sino por ser un ferviente opositor al gobierno del socialismo del siglo XXI.

El Presidente Correa se ha referido al Alcalde de muchas formas, una de las ultimas y peyorativamente fue la de Rumiñahui, el guerrero indígena que personifico la resistencia a los ejércitos conquistadores españoles y que supuestamente se encargo de esconder el tesoro de Atahualpa. Lógicamente no era esta la forma en que el Presidente de la Republica quería cotejar a Nebot, su idea como lo manifestara fue la de bautizarlo como cara de tuco o como otros han indicado, cara de piedra, términos con los que trataba de demostrar la poca vergüenza que tienen para mentir y engañar a sus conciudadanos. Increíble, los pájaros disparando a las escopetas.

El cierre de su anticipada campaña por las Fiestas de Guayaquil, lo efectuó mediante una sesión solemne que invitaba el Gobernador de la Provincia y tratando que esta coincida en el horario con la que el Cabildo rendía homenaje a la Ciudad. Quienes observamos la reunión de Alianza-País en el pasaje contiguo a la Gobernación, vimos el rostro de disgusto que presentaba el Presidente, no solo por el sofocante calor y el reducido número de personas, sino también por el bullicio y la algarabía que los guayaquileños formulaban a todo lo largo y ancho del malecón al admirar los juegos pirotécnicos que se efectuaban en el Guayas. La demostración de fastidio salió a relucir cuando en forma ingenua gritó: “Callen esos tambores”, cuando conoció su error de audición, arremetió nuevamente contra el Alcalde y la partidocracia.

Difícilmente el Ejecutivo podía demostrar en forma diferente “su aprecio y amor” por nuestra ciudad, de ahí que VINO, VIO E INSULTO.

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