Opinión

No me arrepiento

De la misma manera que las dos terceras partes del país no votaron por usted para Presidente, sin tomar en cuenta los que estuvieron en su suma por azar, yo no me arrepiento señor Correa de NO haber votado por usted ni en la primera, peor en la segunda vuelta electoral y menos de haber votado NO, en su consulta popular a favor de su Asamblea, misma que terminaron convirtiéndola en una declaratoria de dictadura. Por supuesto tampoco voté por nadie de su Partido Político (Alianza o Acuerdo P.A.I.S.), ni de sus Partidos acólitos para Asambleístas, de lo cual, como ya mencioné, no me arrepiento.
Quiero dejar en claro señor Correa, que mi voto por el NO en la Consulta Popular y en las otras jornadas electorales, no fue porque no deseo un cambio para bien, o un cambio profundo para Ecuador, lo hice, y lo volvería a hacer, porque analizando su actuación tanto en campaña, como en los primeros meses de su gobierno, no esperaba más de usted, que lo que actualmente está sucediendo con el “ciudadano presidente” al frente de Carondelet.
Su desmedida necesidad de acaparar todo el Poder que le fuera posible, ya sea por la buenas, o especialmente por las malas, su abusiva manera de actuar contra todos los que no están de acuerdo con sus mandatos, su incontinencia verbal al tratar a todo y a todos los que a su parecer no estamos a favor de su Socialismo (comunismo y centralismo más corrupto y fracasado) del Siglo XXI, que hasta su ideólogo admite no entender y que se “hará camino al andar”, solamente me ratifica, que usted está utilizando la Majestad de su Cargo, para inducirnos a un camino, del cual ni usted mismo sabe cual será su desenlace.
Guayaquil y los guayaquileños no tenemos problemas de hermandad ni acciones de rechazo con ninguna provincia o cantón de nuestro país, como usted, dentro de su esquema separatista, nos quiere presentar. Lucharemos juntos todos los que en ella vivimos por nuestra tierra y nuestros hermanos de toda la patria.
Señor Correa, si para usted ser matón de barrio es defender lo nuestro con todas las fuerzas permisibles; es exigir, no pedir, que Guayaquil siga progresando; es hacer Autonomía para beneficio de todos los que viven en nuestra ciudad, y más que todo señor Correa, es haber sacado a esta urbe del pozo del olvido en el cual estaba sumida por culpa del centralismo, (que usted nuevamente quiere implantar), a partir de estos últimos 15 años de fructífero trabajo de dos hombres, ellos sí, guayaquileños de corazón, si eso es ser matón de barrio, tenga la seguridad que yo, como cientos y miles de personas, que nacimos o vivimos en esta bella ciudad, también pertenecemos orgullosamente a ese grupo, y de lo cual señor Correa, tenga la plena certeza NO ME ARREPIENTO.  

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