16 julio, 2024

2 Escritores – 2 Libros en la misma noche

Ellos: Laura Zambrano Ojeda y Germán Arteta Vargas—Mujer y marido – unidos en la presentación de sus libros:

Pétalos con trinos, de ella, Personajes populares de Guayaquil – En los siglos XX-XXI –de él.
Dos libros diferentes. El uno de poesía y él otro histórico de crónicas de personajes de la vida cotidiana de nuestra ciudad.

PÉTALOS CON TRINOS: Bello desde su formato, donde cada hoja tiene la expresión pictórica de esa singular artista Sonnia de Marques y también de la autora, que vale mencionarlo, como parte de la poética del libro. Libro de versos valientes, en desafíos a estos tiempos,-¿Por qué?- Se dirán:

-Porque su canto, es del más grande sentir del ser humano -¡el amor! –Al que ya los poetas no le canta de esta manera -tan pura y diáfana-

Al amor que llevamos todos los seres en nuestros sentidos: con su madre, su padre, su amante, sus hijos, sus hermanos, sus amigos, sus maestros, el mundo y su naturaleza…

Si tuviere que clasificar estos poemas en un género sería, de auténtica humanidad del hombre, que está sobre todo lo que se pueda escribir en literatura y en cualquiera de los tiempos: Sueños canjeados en los versos de “Amor a piel de fuego”, con sonrisas, alegrías y bondades; entre sol, mar, viento y montañas, que le dan valía a los trinos del libro, como queriendo gritarnos a vivir la vida y a esparcirla por donde se pase.

Así y más, Pétalos con trinos…

Punto aparte: El poema a esa “alondra” que, instada por su mágico deseo, levanta el vuelo, aunque a medias, haciendo que ese sueño de la poeta entre en pugna, cada instante de los días y horas, ante la caída “del árbol más amado” del ave… “el que perfumaba su camino y le daba vida…”

¡Gracias!¡Gracias Laura! Poeta del amor, por esos versos…

Personajes populares de Guayaquil en los siglos XX-XXI- crónicas de hombres y mujeres de la vida cotidiana de este Guayaquil-que como mujer, “de 2 siglos” que soy,- conocí a muchos de ellos, por lo que con las páginas del libro de Germán Arteta, he desandados caminos de mi niñez: como hija, de la mano de mi madre volví a ver al negro Pirulí de esos tiempos, en que decirse negro no era insulto, ni humillación, cuando repetíamos el canto de Pirulí que alegre y orgulloso decía su negritud… “Yo soy el negro Pirulí…”

Y he vuelto a esconderme en el regazo de mi madre, cuando nos amenazaban llamar a “la pancha loca” si nos portábamos mal. Conocí a “Firpo”, “La María sin tripas” “Y a casi todos, los personajes, de vistas o de oídas en las conversaciones de mis padres y sus amigos; Clasificados por el autor en cuatro partes del libro.

Luego como madre joven, me vi nuevamente cruzando las calles céntricas de la ciudad llevando esta vez, a mis hijos de la mano-cuando de repente aparecía el “Rey de la galleta”, con sus versos dichos a las chiquillas con mucha gracia.

Me paré un día a la salida del Tennis Culb a ver “al guardia de tránsito, que dirigía el tráfico”…

Con mi amado comentábamos un día, que “el matemático” que hacía tantas ecuaciones con las hojas de los árboles en las veredas, debía haberse chiflado de tantos problemas de Matemáticas -hasta cien-que en ese tiempo mandaban de deberes los maestros.

Que valioso es el libro, para revivir los tiempos de este Guayaquil de ayer, y que también presenta a aquellos hombres que hicieron historia, en la política, la ciencia, la radiodifusión, los deportes, etc.

¿Y los dibujos que lo acompañan?-Caricaturas fidedignas, que solo son posibles del estilete agudo-pluma o lápiz- de José Peñaherrera Bermeo (Andrés), que retrata a los hombres y mujeres en movimiento, que casi parece verlos en actividad y oírseles su voz.

100 Personajes marcan este el último libro de Arteta, valioso como todos los escritos por él; hombre estudioso e investigador-que ya debe ocupar un sitial en la Academia Nacional de Historia de Guayaquil y la Patria.

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