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Francesco Aycart

Debo iniciar esta presente entrega mencionado, que cada día entiendo menos a quienes son los detentadores del poder omnímodo actual, mismos que al percibir una ciudad donde sus protervos intereses aún no calan, y con una angurria de poder que los ciega, hacen mil y una piruetas legales, para tratar de apoderarse, de lo que la gente una y otra vez le ha dicho NO en las urnas.

Quizás sea un poco fuerte lo que expreso y pido disculpas por ello, pero me hago responsable de lo que digo y considero que si el tono es subido, en esencia lo escrito es mi pensar y sentir como ciudadano, así como, el de muchos compatriotas que no tienen la oportunidad como yo la tengo de escribir estas pocas líneas.

Quiero iniciar mi exposición indicando, antes que hayan malos entendidos, que yo me expreso con la vocablo “Presidente”, no por quien actualmente ostenta ese cargo, y es dueño de los demás poderes de nuestro País, sino, por León Febres Cordero, (L.F.C.), quien durante los periodos de sus Alcaldías Porteñas, realizó cambios que nadie se hubiera imaginado posibles de ejecutar, siendo a mi parecer el de los más importantes de todos, el levantamiento del autoestima del guayaquileño, la cual estaba muy venida a menos, por años de desastrosas administraciones y administradores municipales.

Se habla actualmente de la supuesta violencia con la que L.F.C. dirigió el País en su Gobierno, sin embargo yo recuerdo, aunque estaba en época colegial, y poco me importaba el acontecer local y peor el nacional, que existían grupos insurrectos, que robaban, violaban y mataban manteniendo en estado de pánico a quienes vivimos en esa época, y considero, aunque los pseudos revolucionarios me digan de todo, que se hizo lo necesario para contrarrestar esa lacra, y creo que con esas acciones, se salvaguardó a Ecuador de los ejemplos terroristas, que se sucedieron en los vecinos países.

Me he demorado en escribir sobre este tema, no porque lo considere irrelevante, o que no merezca de mi atención, simplemente me he demorado, porque consideré que así como burlonamente se nos denominó “Pendejos” a los que somos contrarios a este gobierno, el pretender impedir que se coloque el busto de L.F.C. en el Malecón 2000, dentro del paseo que lleva ese mismo nombre, era una torpeza más, por no decir otros epítetos similares a los utilizados en las sabatinas, que también la terminarían justificando con la simplonada de que era una inocentada decembrina.

Me entero por recortes periodísticos, que uno de los grupos impulsores del ataque virulento a la intención del Alcalde de nuestra Ciudad de erigir el monumento a L.F.C. es el denominado “Diabluma”, que tiene como base la Capital de Ecuador, y que en Guayaquil, son solo conocidos por garabatear y pintar paredes, con consignas anti Nebot y a favor del gobierno, que según tengo entendido financia o financió algunas de sus actividades, y que varios de sus miembros, a más de ser afines, pertenecen a este gobierno, es decir, les pagamos sueldos de nuestros bolsillos.

Frase muy atractiva, frase que creo todos aguardamos con esperanza y santa paciencia, porque en sus simples cuatro palabras, nos llevan a proyectar un mejor futuro, nos ilusiona con una mejora y nos mantiene atentos con el desarrollo, o al menos a una mejora de situación o calidad de vida.

Decirlo es muy sencillo, ponerlo en ejecución muy complicado, sin embargo este gobierno se llena la boca con estas palabras, pero en su real ejecutoria siguen actuando igual o peor de lo que dicen son las viejas malas práctica de la partidocracia corrupta y de la larga noche neoliberal.

Se viene el cambio debe ser un lema que se deba cumplir, debemos exigir cambiar para bien, cambiar para progresar, el cambio no debe ser la frasecita trillada que se convierte en cliché, sólo para lograr respaldo o un voto en una elección, se debe convertir en un estilo de vida, se debe convertir en el Hakuna Matata de Pumba y Timón del Rey León de Walt Disney.

Nombre medio duro para esta entrega, pero en fin, es como los medios de comunicación gobiernistas, escudados en que fue solamente una inocentada, denomina a grupo de personas, por el simple hecho de no estar de acuerdo con sus políticas de manejo o administración del País.

Es decir mis queridos lectores, ser de oposición actualmente, es ser PENDEJO, y habrá que tabular que cantidad de PENDEJOS que habemos en el Ecuador, porque de ser cierta tal afirmación, más de cinco de cada diez compatriotas caeríamos en ese “honroso” rango, y nos convertiríamos para el mundo de un sólo plumazo, en País de PENDEJOS; que bárbaro verdad?, ahora cuando nos pregunten de que nacionalidad somos, tendremos que decir somos ecuatorianos PENDEJOS o peor aún, somos unos PENDEJOS ecuatorianos.

En estos últimos meses del presente año, he tenido la oportunidad de visitar por dos ocasiones el país de Panamá, principalmente, porque las promociones para dicho lugar son realmente buenas, y luego, como ya había comentado en una entrega anterior, en el año que transcurre, cumplí mis primeros cuarenta años de vida, y estoy próximo a cumplir quince años de feliz matrimonio.

En el primer viaje, los días iniciales los tomé en un resort bastante agradable, y fue en el periplo hasta las instalaciones del mismo, (aproximadamente dos horas desde el aeropuerto internacional de Tocumen), que me llevé la impresión que Panamá, o al menos lo que logré visitar de ella, es muy similar estructuralmente a nuestra ciudad, sus vías, sus complejos habitacionales, sus comercios, en fin, me daban la grata impresión de que estaba en mi tierra, aunque sabía que estaba lejos de Ecuador.

Cada día como que se hace más pesado escribir algunas líneas y exponer tus criterios, porque llegas a darte cuenta, al menos en mi caso así ha sucedido, que uno a través del tiempo escribe lo mismo y lo mismo, sin embargo las cosas siguen igual o peor que antes, o simplemente confirmas que tus más oscuras premoniciones se cumplieron, y obviamente no en beneficio de todos o al menos de una gran mayoría, sino de unos pocos que son los que actualmente manejan el País a su antojo y libre albedrío.

No obstante de lo anterior, si existen iniciativas y esfuerzos colectivos que me permiten pensar que seguimos con un paso sostenido por buen camino, siempre buscando la luz del túnel, obvio, eso no lo veo y creo que no lo veré por parte de este Gobierno, al menos en algún tiempo, pero por el lado de nuestro Alcalde y cuerpo edilicio, se trabaja arduamente por la Ciudad, y cada vez se siguen inaugurando obras, que engrandecen a Guayaquil, empujándolo a otros niveles de sociedad y equiparándolo con las mejores metrópolis de Latinoamérica, y por qué no decirlo, aunque les duela a algunos, del mundo.

No, no es la cantidad de años que algunos trasnochados seudo izquierdistas esperan que sus gobiernos revolucionarios del siglo XXI duren al frente de sus respectivos países, sino la cantidad de años que tendré a cuestas dentro de menos de un mes, y les comento que para mí, es una sensación un poco rara.

Puedo decir en honor a la verdad, que hasta ahora, más allá de los problemas normales financieros y de familia que todos pasamos, ha sido un grato recorrido por esta vida, he tenido la oportunidad de trabajar con grandes y admirables personajes, de los cuales he tratado de emular sus mayores virtudes, y de llegar a comprender lo que sus detractores les han endilgado como sus defectos, y entender la motivación de los mismos.

Logré una excelente educación de primer y segundo nivel, se lo agradezco a la mayoría de profesores del Colegio Cristóbal Colón, donde algunos de los actuales detentadores del poder gubernamental lo fueron, incluido el primer personero del País, y del cual, déjenme decirles que no guardo los mejores recuerdos.

Sólo la soberbia y prepotencia de gente que se cree superior, puede denostar a otras, que aunque sea de una manera humilde pero con una convicción de País, desean poner su granito de arena para el mejor funcionamiento de una estructura, más allá de las pasiones, posiciones o interés personalistas o de gremios internos, que solo buscan un beneficio propio o de “colectivos”, pero que en definitiva, terminarán en los mismos bolsillos de siempre.

No iré a esa reunión porque sólo han de ir 4 gatos, a esos plantones sólo van 4 gatos, fueron frases que muchos repitieron, pero sin embargo, esos 4 gatos estuvimos presentes apoyando, imbuidos únicamente con el deseo de cambio de estructuras y mejoramiento y desarrollo ciudadano, y vaya que esos 4 gatos nos hemos ido multiplicando en tanto en cuanto, los motivos para reunirnos y protestar se van generando y regenerando día a día.

Quiero aclarar, que el título de la presente entrega NO es mío, y aunque comparto totalmente el concepto del mismo, es preferible acompañar lo dicho con una explicación, de lo contrario, y de no ser del gusto de los dueños del poder, terminaré tras las rejas, chiro más de lo que estoy, y todavía con deudas a este gobierno, que ni varias de mis generaciones podrían al menos pensar en poder pagar; “Gran Dictador”, es lo que escribió un amigo mío, adicto a la revolución ciudadana, y que me mencionó que era un orgullo para él, denominar así al señor Correa.

Ya fuera de broma y tratando de hablar seriamente, dentro del circo político y mediático en el cual nos están obligando a vivir, no puedo concebir, en el amplio espectro de desastrosas actuaciones de quienes manejan a su antojo las riendas del País, que se sancione a una persona, en una velocidad record, de menos de día y medio a tres años de cárcel y 40 millones de dólares por el simple hecho de decir lo que se piensa, es verdad, pueden haber sido falsas, mentirosas, calumniosas, sin sustento las palabras expresadas, pero al menos se tuvo la valentía de decirlas, y se tuvo la responsabilidad de signar con un nombre las mismas.

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