Los males del estado – Desde mi Trinchera
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Los males del estado

Los males de nuestro Ecuador son de vieja data, por acción o inacción de sus gobernantes, pero fundamentalmente por algunas de nuestras constituciones, como la aprobada por ignorantes y comprados alzamanos en el 2008, salvo excepciones, que en su artículo uno expone dos graves equívocos, merecedores de profundos análisis y correcciones.

El primero, que nuestro estado es plurinacional, cuando la realidad es otra. Nuestro estado está constituido por una sola nacionalidad: la ecuatoriana, puesto que como tal tenemos una organización política que rige en todo nuestro territorio y es común, soberana e independiente para todos. Siendo así no puede ser plurinacional, se confunde: nación con etnia.

Nación cuya definición tiene algunas particularidades, fundamentalmente es: un pueblo con unidad histórica en el pasado y un presente y futuro de aspiraciones comunes, que tiene un mismo origen e idioma, regido por un mismo gobierno. En cambio Etnia es: conjunto de personas que pertenecen a una misma raza, lengua y cultura. 

Atendiendo a estas definiciones y a la realidad ecuatoriana podemos concluir que nuestro estado no es plurinacional sino multiétnico. El Ecuador como estado es unínacional, solo con la ecuatoriana como única y soberana nacionalidad, pues ésta constituye el vínculo jurídico y político entre el estado y sus integrantes.

Lo anterior en cuanto a equivocación de conceptos, pero ahora veamos la afirmación de que nuestro gobierno es descentralizado. Tamaña y grave falsedad. Como se puede afirmar que es descentralizado, cuando los poderes políticos: ejecutivo, legislativo y judicial se encuentran centralizados y la toma de decisiones únicamente se realizan en la capital de la república. Como estado unitario y republicano tiene el privilegio del dictado de las leyes con aplicación obligatoria para todos sus habitantes; no habiendo por tanto la posibilidad de que una región, provincia o cantón tenga la facultad de dictarse sus propias normas legales para su propio cumplimiento y beneficio. Todos los recursos económicos y fiscales-tributarios son manejados a través de la cuenta única del tesoro nacional, jamás por la región o provincia donde se generan, siendo el jefe del estado quien mediante un injusto presupuesto nacional lo distribuye inequitativamente y tarde. Esta cuenta única es la esencia en lo fiscal y administrativo de lo que significa estado unitario y centralista: concentración de poderes y administración. 

Pero los males de la república, como estado unitario, no solo están en sus gobernantes y algunas constituciones, sino también en su pésima y arcaica división territorial, pues está constituida por 24 provincias, 223 cantones y 1.154 juntas parroquiales y rurales. División territorial que debe ser corregida prontamente pues existen cantones con deficientes recursos en lo humano y económico que les es imposible cumplir con el desarrollo que aspiran, agravado por el miserable manejo de la cuenta única: pues sus representantes, llámense: prefectos o alcaldes tienen que acudir permanentemente al gobierno central a mendigar para que le reviertan una partecita de sus propios recursos originados en su territorio. Entonces estos mendigos por las circunstancias se convierten políticamente en presa frágil y peones del gobernante de turno.

Siendo éstos, entre otros, los males del Ecuador como estado unitario y centralista es hora que miremos otras formas de división territorial y gobernanza; que bien podría ser mediante la unificación de provincias atendiendo a su pasado histórico y características en lo cultural y humano, de modo que se pueda constituir el Ecuador en cinco o siete estados, donde se privilegie la proximidad y sus recursos, de modo que a futuro sean autosuficientes con capacidades en lo político, administrativo y económico; y, sobretodo, bajo el sistema federal, cuyas bondades merecen un serio y concienzudo estudio para que cada uno de estos nuevos entes, tengan la facultad de dictarse sus propias leyes para una autentica descentralización y administración, en el propósito superior de forjarse el desarrollo que cada estado aspira, bajo el respeto a la constitución general y única del estado ecuatoriano, que debe ser urgentemente reformada.

A manera de ejemplo, en lo federativo bien cabría, como uno de los estados, la unificación de los territorios que allá en octubre de 1.820 obtuvieron su independencia bajo la guía de José Joaquín de Olmedo, insigne patriota, quien sembró la semilla libertaria para todo el territorio que hoy es el Ecuador.

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