Cada día se desnaturalizan más los elementos y los auténticos males se logran encapuchar. La escabrosidad que estamos viviendo nos lleva a una angustia paralizante. Hay cosas concretas: El Índice de percepción de nuestra corrupción, ante el mundo se acentúa. La corrupción política es el mal uso del poder gubernamental para conseguir una ventaja ilegítima.

“The Heritage Foundation”, Memo de Web, Publicado el 26 de abril 2005 por Stephen Johnson, indica que “el problema Nº 1 de Ecuador durante la última década, se ha basado en que los políticos ecuatorianos se han destacado por no respetar los preceptos fundamentales”.

Durante sus campañas, demagógicas, se muestran buenos y reformistas… hasta cuando son elegidos. Pero de pronto, se convierten en criaturas símbolo de una clase política cada vez más corrupta. Su conducta se vuelve personalista, se endiosan, y a las reformas que todos desean, y por las que votaron, se les agregan ingredientes que las vuelven letales en lugar de curativas: Concentración de poder; centralización; adoctrinamiento de ilusiones nefastas y agregan cosas inmorales - peculado, injusticia, violación de la palabra o contratos - que las catalogamos: ¡Corrupción!

El “Índice de Libertad Económica, publicado anualmente por The Wall Street Journal y The Heritage Foundation.” En su publicación de enero 20 del 2010, menciona que las 29 economías de América del Sur, América Central y la región del Caribe tuvo un mejor desempeño que el promedio mundial en cuatro de los 10 componentes de la libertad económica medida en el 2010.

(http://www.heritage.org/index/Ranking.aspx)

Continúa: Sin embargo, hay algunas señales de peligro en la región. “A pesar del fuerte progreso económico en muchos países como resultado de la liberalización de las políticas, los gobiernos e incluso algunos electorados en ciertos países se han alejado de las políticas de libre mercado y abrazan un nuevo populismo que se parece mucho a los viejos y corruptos amiguismos que caracterizó a la región.

Destáquese que sólo una economía y país en la región, Chile, con una Presidente ideológicamente comunista, pero inteligente, de personalidad equilibrada y a favor de su pueblo, logró estar entre los 20 primeros en todo el mundo, ocupando la décima posición.

En el otro extremo de la escala, se clasificaron cinco economías “reprimidas”: Guayana, Venezuela y Cuba, a las cuales, ignominiosamente, se unieron este año Ecuador y Bolivia. El Dictador de Venezuela es el mayor mal porque su gobierno despótico y autoritario está trabajando para socavar la democracia en toda la región.

Para compilar el índice, “los autores midieron 183 países a través de 10 factores específicos de la libertad económica: cuanto más alto el puntaje, menor es el nivel de interferencia del gobierno. Todos los países fueron clasificados en una escala de cero a 100. Cuatro países no pudieron medirse por la falta de datos fiables.

Las 10 libertades medidas son: Libertad comercial; libertad de intercambio; libertad fiscal; tamaño del sector estatal; libertad monetaria; libertad de inversión; libertad financiera; derechos de propiedad; libertad frente a la corrupción y libertad laboral. Votaciones en cada categoría se promediaron para producir la puntuación total del índice”.

“El Índice 2010 es una prueba evidente que la libertad económica tiene un impacto positivo de largo alcance sobre diversos aspectos del desarrollo humano” ... “La libertad económica se correlaciona con la reducción de pobreza y activa una variedad de indicadores sociales deseables, la gobernabilidad democrática y la sostenibilidad ambiental”.

De los 179 países clasificados, sólo siete clasificaron como “libres” (una puntuación de 80 o superior) Hong Kong; Singapur; Australia; Nueva Zelanda; Irlanda; Suiza; Canadá y en octavo Estados Unidos. Tenemos que bajar al 147 para encontrar a Ecuador con 49,3, habiendo bajado su índice desde el año pasado en -3,2 (esto se da antes de la bochornosa “Fiscalización” intentada por la Asamblea”)

Como se dirá que es una “Percepción”, puntualizo: La percepción incluye la interpretación de las sensaciones, dándoles significado y organización (Matlin y Foley 1996). La organización, interpretación, análisis e integración de los estímulos, implica la actividad no sólo de nuestros órganos sensoriales, sino también de nuestro cerebro (Feldman, 1999).