16 julio, 2024

El amor que no se dice es como el amor que no se tiene…

Una persona a la que quiero me pidió que escriba sobre los sentimientos.Siempre he pensado que las razones para vivir se encuentran en el amar, aprender y compartir.

Desde el punto de vista neuropsiquiátrico, las emociones son movimientos bruscos y masivos de descargas químicas que se efectúan en la región supra orbicular del hipotálamo, que está localizado en el sistema límbico en el centro del cerebro.

Estas descargas químicas movilizan a neurotransmisores cerebrales como la adrenalina, noradrenalina, gama amino butíricos, sustancia P etc. Su movilización termina constituyéndose en las sensaciones conocidas como emociones que experimenta el ser humano.

Cada vez que existe un estímulo externo lo suficientemente fuerte para que nos impacte psicológicamente, en el sistema límbico se movilizan estos neurotransmisores y ese traslado masivo de esas sustancias químicas nos hace experimentar emociones como el miedo, el odio, la angustia, la tristeza o por el contrario, nos da la sensación de felicidad, bienestar o de alegría.

Los movimientos migratorios de las sustancias químicas conocidas como neurotransmisores, son los que obligan a reaccionar con emociones a todo ser humano frente a su medio circundante.

Sin embargo no todo se reduce a un intrincado complejo de intercambio intraquímico neuronal. Lo que matiza y particulariza a la emoción es el sentimiento que se desarrolla con ella.

El sentimiento; por el contrario de la emoción, está dado por el aprendizaje individual y su almacenamiento como experiencia en la memoria.

Todo lo que nos rodea actúa como un estímulo sensorial que va formando en nuestro lóbulo temporal o región de la memoria, nuestra propia historia y por ello podemos sentir a nuestra muy particular manera a las cosas que nos suceden.

Es en ese aprendizaje donde la experiencia va forjando nuestra muy particular manera de matizar o vivenciar nuestras sensaciones para darle sentido a los cambios químicos que producen las emociones.

En otras palabras, las emociones son movilizaciones de neurotransmisores que les son comunes a todas las especies y que se dan en el cerebro.

En cambio los sentimientos son forjados por las vivencias individuales que resultan del aprendizaje y la experiencia almacenada como memoria individual.

Estos hacen que cada persona reaccione sintiendo con aquello que ha aprendido, pese a que los estímulos que produzcan esas emociones puedan ser los mismos para todos.

Por ejemplo hipotético, si cogemos a cuatro hombres que quieran enamorarse y los ponemos frente a una mujer que también quiera enamorarse, a lo mejor tres de ellos la ven en forma objetiva sin sentimientos, pero uno de los cuatro acaba enamorándose de ella.

Lo que sucedió realmente en este ejemplo, es que los cuatro movilizaron químicamente a los neurotransmisores de sus emociones, pero solo uno de ellos se involucró afectivamente con ella por sus sentimientos.

Cuando uno se enamora… ¿Realmente se enamora de la persona que se enamora?

Cuando estamos enamorados vemos a quien nos enamoramos como lo máximo, lo más simpático, afable, agradable, correcto, maravilloso, responsable etc.

El enamoramiento es una ilusión que deforma nuestra realidad y se debe al sentimiento que tenemos y nos hace ver solo lo que queremos ver de quien nos enamoramos.

Lo que sucede en realidad es que proyectamos nuestras propias necesidades en la persona de quien nos enamoramos. Si queremos alguien bueno, lo veremos bueno. Si necesitamos alguien que nos de paz, lo veremos como persona que da paz. Si queremos alegría lo veremos alegre etc. Proyectamos todas nuestras necesidades para que sean llenadas por la persona que nos genera esa ilusión. Por eso es que muchas veces cuando la pareja pelea y se disuelve, una de ellas se pregunta: ¿Cómo pude ser tan ciega o ciego? Etc.

Lo que sucede es que nuestro sentimiento es el que distorsiona la realidad y hace que vivamos una ilusión de una deseada realidad que está más llena de lo que necesitamos que de lo que encontramos en quien nos enamoramos.

El enamoramiento es una ilusión que se construye con nuestra necesidad. Es un sentimiento intenso, profundo y de corta duración, que obnubila nuestra conciencia y nos gratifica tanto, que solo nos hace vivir fuertes sentimientos sin ninguna participación de la razón.

Supongamos que yo me enamoro de una prostituta que trabaja en una esquina. Dejo de trabajar, abandono a mi familia y solo me paso escuchando música romántica para recordarla. Mis amigos que me quieren me dicen que estoy loco; que ella es una mujer de la calle, que nunca cambiará y que tiene relaciones sexuales con muchos hombres. A pesar de ser verdad esta realidad, yo no la creo y veo a la prostituta como si fuera una santa. Mientras tenga el enamoramiento que me domina, seré reacio a pensar que la prostituta es una mujer diferente a la santa que me he imaginado que es. Este es un ejemplo del enamoramiento como distorsión de la realidad.

Es un sentimiento profundo, intenso y efímero, que nubla mi razón y solo me permite sentir y suspirar.

Amar es otra cosa.

Es tener un sentimiento menos profundo, pero más estable y mucho más duradero, que conlleva la participación de la razón y la aceptación de la persona que se ama como es y no como quisiéramos que sea.

Enamorarse es sentir, amar es querer con la razón.

Volviendo al ejemplo de la prostituta; si después de razonar que es una prostituta, que nunca cambiará y la acepto tal como es, entonces para mala suerte mía en este caso; la amo.

Por eso es muy importante que crezcamos en un mundo de amor.

Si desde pequeños recibimos amor; daremos amor.

Si desde pequeños recibimos odio; daremos odio.

Tenemos que crecer dentro de un amor que sea expresado. Debemos ver el amor en nuestros padres. Debemos comunicarlo a nuestros hijos. Tenemos que brindarlo a nuestros nietos. Debemos amar a nuestros amigos. Debemos tener al amor como la meta suprema de nuestra vida.

Solo creciendo con amor viviremos con amor. Es por eso la diferencia entre enamorarse y amar. Por eso la importancia de amar, aprender y compartir.

Los sentimientos solo tienen su razón de ser si se los comparte.

El amor que no se dice es como el amor que no se tiene…

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2 comentarios

  1. Gracias por expresar tan ampliamente su conocimiento sobre el desarrollo de las emociones.
    Pienso que al amor se lo siente verdaderamente, luego de un procedimiento de aprendizaje a través de los años.

    Una lectura a más de amena, interesante

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