Opinión Política

El que saca la cabeza, muere

La salida intempestiva del Almirante Ángel Sarzosa de la Comandancia de Marina no debe extrañarnos, es un episodio más de las recurrentes provocaciones que Correa hace a las Fuerzas Armadas.

El Almirante Sarzosa fue nombrado Comandante de la Marina a raíz del relevo, vía twiter, del Alto Mando Militar  que se “atrevió” a cuestionar la ilegal orden de Correa de debitar 41 millones de dólares del Issfa, Sarzosa ha permanecido apenas cuatro meses al frente de la Fuerza Naval.  

Correa, en la sabatina del 14 de mayo declaró, suelto de huesos,  que en los liceos  navales  sólo eran admitidos los hijos de oficiales, pero “no los hijos de los tripulantes”. El Almirante Sarzosa, a través de una comunicación dirigida al Ministro de Defensa, pidió que la información sea verificada y contrastada; además, ahí su pecado y atrevimiento, exigía una rectificación del Jefe de Estado. La respuesta no se hizo esperar, Correa, en su proverbial arrogancia, se ratificó en sus declaraciones y para que no quede dudas dijo que no “discutía con sus subalternos”.

Otro episodio de la misma factura fue cuando el General Leonardo Barreiro, Jefe del Comando Conjunto, públicamente reclamó que el IV libro del Código de Seguridad Ciudadana que había sido enviado a la Asamblea, sin el conocimiento  del mando militar: “Ante el pronunciamiento emitido por el señor Presidente Constitucional de la República, en el enlace nacional 350 en el cantón Arenillas, provincia de El Oro, el sábado 30 de noviembre, en el que se refirió a un proyecto propuesto por el Ministerio Coordinador de Seguridad, sobre el cuarto libro del Código de Seguridad Ciudadana, el alto mando de las Fuerzas Armadas se encuentra sumamente preocupado por el proyecto anunciado, el cual no ha sido presentado, ni socializado en el ministerio de Defensa y Comando Conjunto, por lo que se ha realizado las gestiones pertinentes a fin de que el mencionado documento sea conocido por la institución. Luego de lo cual tendremos una opinión consensuada que se dará a conocer utilizando los canales respectivos ante las autoridades correspondientes”.

Frente a ese justo reclamo, el Presidente Correa, con la misma arrogancia, “aclaró” que haciendo uso de sus atribuciones constitucionales y como Comandante en Jefe de las FF.AA., no tiene porque socializar las decisiones que toma respecto a los temas militares. En esa ocasión Correa “les perdonó la vida” al mando militar argumentando que “Si no tuviéramos un tan buen Comando Conjunto, sí lo hubiera separado del cargo”.

Ahora vienen las amenazas para los militares en activo y pasivo. El Ministro Patiño, ha señalado “(…), cuando alguien socava la disciplina tiene que saber que eso tiene consecuencias, sean militares en servicio activo o pasivo”, en otras palabras, el que saca la cabeza muere; la salida intempestiva de Sarzosa es un claro ejemplo de esas amenazas.

Igual, en el reclamo por el IV libro, el inefable asesor jurídico de la presidencia, señaló que “El gobierno considera que es un error del sector militar salir a decir que no le han consultado; nosotros (sic) no estamos obligados a consultar. Los militares son obedientes y no deliberantes”.

Siempre, en estos estos episodios el Presidente, “aclara e insiste” y por las dudas, que él es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, y ha reglón seguido, señala: “una entidad que es jerarquizada y disciplinada, no se puede permitir que pidan aclaraciones los subalternos, ni nada de esas cosas”; en buen romance, los militares deben ser ciegos, sordos y mudos, es decir que deben estar quietitos sin chistar, si no les pasa como al Almirante Sarzosa.

Es bueno recordar que “el que siembra vientos, cosecha tempestades”, es decir que las malas acciones y los odios suscitados tiene funestas consecuencias.

(En los mensajes que la Marina colgó en su cuenta oficial de Twitter se emitieron mensajes como este: «La calle de honor es para marinos valientes que entregan su vida a la institución y zarpan de ella con honor»).

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