No más impuestos, no verdes o de ningún color. Menos para alimentar el apetito insaciable de un sector publico dispendioso, ineficiente y acaparador. El Ecuador es el país con el gasto gubernamental más alto de América Latina; el 50% del PIB constituye el gasto total del sector público, de un 22%-25% que fue hasta hace pocos años atrás.
Si la preocupación fuera sincera, lo que debe hacerse es obligar a los que expenden líquidos a que lo hagan en envases retornables o reciclables; que el consumidor reciba un crédito en dinero o en producto por su devolución. Los envases que no se retornen, que se boten o contaminen el medioambiente, que quien los recoja o recicle reciba ese beneficio con un premio adicional, esto es, pago o crédito que el consumidor no aprovecha más un beneficio adicional. Las fundas sí deben ser obligadamente de materiales biodegradables o totalmente reciclables.
Quienes se dediquen a fabricar productos con materiales reciclados deberían recibir incentivos, en sus impuestos directos, en la importación de maquinarias, créditos preferenciales que impulsen tales actividades. Igual, las compañías o individuos que se dediquen a actividades conexas como recolección y reciclaje de cartón, papel, plástico, vidrio o todo tipo de metales. Ellos, en definitiva, están realizando un servicio y beneficio a la comunidad, de reducir la contaminación y el impacto ambiental.
Resulta grotesco e impacta desagradablemente, después de un feriado o una larga celebración, ver playas, plazas, calles y avenidas, todas sucias y con cientos de envases tirados por doquier. Las compañías que expenden bebidas bien podrían hacer lo mismo, pero cumpliendo su responsabilidad social de inducir a sus clientes o expendedores a recoger y reciclar los envases después de su uso.
Igual, muy triste espectáculo representa recorrer los campos y carreteras del país, ver cómo se improvisan botaderos de deshechos de fundas de banano, cordeles plásticos y todo tipo de basura. En otros países, la basura orgánica se recicla y se usa para descomponer y producir gas butano, energía eléctrica. Los municipios deberían apoyar todo tipo de actividades de reciclaje y usar la basura para mejores fines, sea para producir abono o energía. Hoy, por el contrario, muchas municipalidades ponen equivocadamente trabas y dificultades a quienes se dedican esta noble labor.
El impuesto de los vehículos es arbitrario y descabellado, constituye un impuesto al patrimonio, a los vehículos de determinadas características y valor. Se penaliza a quien produce, a quien desea progresar y vivir mejor.
El aumento de tarifas eléctricas a los hogares de mayor consumo va en el mismo camino, es otra forma de discriminar, de castigo a la clase media y a quien alcanza un nivel de vida mejor. Tener aire acondicionado, unos cuantos artículos eléctricos, un vehículo de mejores prestaciones, está penalizado en el Ecuador; mejor ya no trabajar, menos ganar o producir.
Tomado de http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/falsos-impuestos-481785.html

Totalmente de acuerdo con usted en optimizar el reciclaje, como medida para proteger en medio ambiente y decretar que sea tarea y obligación de los distribuidores de pilas y baterías de todo tipo, la recolección y desecho de estos productos tan contaminantes, de cuyo uso ellos son los usufructuarios.