El juramento hipocrático, es un juramento público que lo dan quienes se gradúan en medicina ante los otros médicos y ante la comunidad. Su contenido es de carácter ético, para orientar la práctica del oficio y fue concebido hace 1.800 años por el médico en referencia. Mchos médicos lo han quebrantado, pero sigue vigente al interior de cada conciencia

Si aplicaríamos el Juramento de Hipócritas al periodismo, tendriamos más o menos lo siguiente:

  1. Prometo Solemnemente bajo Juramento Público consagrar mi vida al servicio de la información veraz y oportuna.
  2. Velar ante todo por la veracidad informativa debidamente contrastada;
  3. Ejercer mi profesión a conciencia y dignamente.
  4. Guardar y respetar para siempre las fuentes y secretos confiados a mí.
  5. Mantener por todos los medios a mi alcance, el honor y las nobles tradiciones de la profesión periodistica,
  6. Considerar como hermanos y hermanas a mis colegas;
  7. No permitiré que consideraciones de edad, enfermedad o incapacidad, credo, origen étnico, sexo, nacionalidad, afiliación política, raza, orientación sexual, clase social o cualquier otro factor se interpongan en mis deberes.
  8. Emplear mis conocimientos o en su omision para contravenir las leyes humanas, incluso bajo amenaza.
  9. Velar con el máximo respeto por la vida y la honra humana;
  10. Hago estas promesas solemne y libremente, bajo mi palabra de honor.

¿Quién puede estar en contra de algunos de estos ideales como método de lograr un buen manejo de prensa? Nadie. El problema es quien juzgaria y cuales serían las sanciones en caso alquien quebrante este juramento personal que tanto periosistas como dueños de medio de información deberían hacerlo solemne y públicamente. La sanción o el premio están en la credibilidad y el prestigio que logre alcanzar cada medio de comunición y cada periodista.

Si se confía en que los propios gremios creen sus tribunales encargados de sancionar a quienes han quebrado el juramento, caeremos en una situación bastante irreal, superficial, difícil de creer y tosca. Si por otro lado creamos una Comisión conformada por miembros nombrados por el Estado, caeremos en la perfecta dictadura, ya que la cosa pública es la que realmente debe estar mas expuesta a la auditoría de la opinión pública.

Lo más cómodo entonces es ponerse del lado de la prensa libre con la afirmación que no deben existir entes reguladores, y que cualquier intento al respecto, debe ser denominado “mordaza” Prefiero una dictadura de la prensa, a una dictadura sin prensa. Para lo primero si hay remedios, para lo segundo solo tumbar gobiernos.

Por otro lado ¿creen ustedes que la prensa del Estado, tiene una mínima posibilidad de cumplir con los principios de ese supuesto juramento o código de ética impuesto por ley o por conciencia? ¡Imposible!. El poder otorgado en las urnas debe ser vigilado y no puede destinarse un solo centavo del erario público para crear una infraestructura de poder informativo como el que se ha creado alrededor de Correa

¿Tendré responsabilidad ulterior por opinar como opino? Eso dependerá de quien sea el juez de mis criterios ahora, mañana o nunca, y de que sea Bety Amores, Correa, Chavez o Morales y cada uno tendrá su propia medición coyuntural de acuerdo a su ocurrencia. ¿Quién juzga al juez, seria la pregunta?