Muy estimado Bonil: Le admiro como humorista; no me da empacho decirlo. Le escribo con la autoridad que me proporciona ser un sacerdote que visita todas las mañanas de todos los viernes a los pacientes de VIH-sida en el Hospital de Infectología. Voy siempre con un equipo de voluntarios y voluntarias de la Casa de la Vida. No sólo le escribo como un apóstol de mis enfermos, sino como simple hombre culto (soy abogado y sacerdote, con 10 años de estudios en tres universidades españolas). Estoy completamente en contacto con todo lo que sucede. Me muevo en el Internet como un pez en el agua. Le digo esto, porque a veces la gente piensa que los curas vivimos en otro planeta.

He visto el chiste de hoy sobre el Papa y el criterio de la Iglesia Católica sobre la ineficacia del preservativo para combatir el sida. Estimado Bonil: El Papa puede decir que dos por dos son cuatro. Pero esta verdad no deja de ser una verdad científica, sino que sigue siendo una verdad matemática, aunque la afirme un religioso.

Dejemos aparte – sólo por método, para poder dirigirme a usted, con total independencia de sus creencias: no sé nada de su religión, ni siquiera sé si cree en Dios o no… da lo mismo para el caso – los motivos morales por los cuales la Iglesia católica se opone al uso del preservativo para combatir la pendemia del sida. El Papa ha afirmado algo que es puramente científico: el uso del preservativo, lejos de impedir la propagación del sida, en definitiva, la acrecienta y aumenta.

Tome usted un microscopio. Ponga un preservativo de látex. Mida las microscópicas perforaciones que tiene el látex. Apunte en una libreta las milimicras que posee cualquiera de las perforaciones. Ahora, coja un virus del sida. Póngalo en el microscopio. Mídalo. Ahora compare las dos medidas: la ciencia de hoy afirma que el virus del sida es 450 veces más pequeño que el espermatozoide. Si bien, los espermatozoides no atraviesan las perforaciones del preservativo, por supuesto, claro que los virus del sida lo hacen.

Por otra parte, hemos de reconocer que la masiva difusión del preservativo, no determina una disminución del número de relaciones sexuales, sino, por lo contrario las facilita, las estimula, las incentiva.</p>

Sepa, además, mi estimado Bonil, que tras la difusión masiva del preservativo hay toda una industria con gigantescos intereses económicos, todo un capitalismo….; y, lo peor, ellos saben que el preservativo no preserva de nada, y que, como dice el Papa, aumenta la pandemia (por la dos razones científicas que antes le he expuesto: matemática (dimensión de las perforaciones) y estadística (constatación descripción y expresión numérica de los fenómenos sociales); y sin embargo, son tan criminales y tan genocidas, que por forrarse los bolsillos de dólares, empujan al mundo entero a la peor pandemia de la historia (tengo una colección de 5 DVD, sobre el tema).

La irresponsabilidad de las autoridades de salud del mundo entero, y también, por supuesto, de Ecuador, es espantosa. Tras esa irresponsabilidad, o está una tercermundista ignorancia o una tercermundista corrupción… Ellos viven del tópico, de lo que se dice, de los parámetros que difunde el Sistema social en el que lamentablemente estamos inmersos. Todos ellos tendrán que dar cuenta a Dios – no me fío nada de los ‘juicios de la Historia’, que son para morirse de risa – de la criminal irresponsabilidad con la que difunden en nuestro ambiente el uso del preservativo, con la consiguiente incentivación de las relaciones sexuales realizadas con la ‘ruleta rusa’ del preservativo. No por motivos religiosos, sino por simples razones de salud pública, la autoridad gubernamental debería informar a las gentes los peligros que comporta el uso del preservativo… Algo así como se hace con la campaña de difusión de al estrecha relación que hay entre el tabaco y el cáncer…

Para terminar: son innumerables los y las pacientes de sida que cuando yo les he preguntado – claro, con toda mi intención – si usaron ‘protección’… Me miran con profunda tristeza y con una sonrisa cargada de odio e ironía me dicen: “Padrecito, el preservativo no sirve para nada…” Le invito un viernes a visitar conmigo a ‘mis’ enfermitos de sida – hoy mismo he estado con ellos – y luego me dirá si se atreve a hacer, querido Bonil, un chiste sobre la relación que hay entre difusión del preservativo y el avance de la pandemia del sida… Venga, le recibiremos llenos de cariño en nuestro equipo… Venga, y verá cómo los enfermitos están equivocados – sí: están equivocados – cuando dicen que no sirve para nada: ¡Claro que sirve!, y muchísimo: para contagiarse ellos del sida; y sirve, sobre todo, para que muchos millonarios del primer mundo y del tercero, ganen más euros y dólares a costa de los millones de enfermos de sida que se fiaron del preservativo.

Además, mi querido amigo: no sé si usted es casado, no sé si tiene hijas… pero si un chico le dice a usted, que va a tener relaciones con su señorita hija, no creo que usted le diga: “¡Ok; pero con preservativo!” Me imagino que, como padre digno que supongo será, le dirá al chico de turno: “Amigo, usted a mi hija no me la toca, hasta que sea su esposa, después de haberse casado con ella, como Dios manda… Mientras, ni con preservativo, ni sin preservativo”…

Y esto es lo que la Iglesia afirma como el mejor y único camino para preservar al mundo del sida… y de muchos otros males, tales como los hijos sin hogar… En esto, supongo que usted coincide con Dios y la Iglesia… Con mi respeto y mi afecto.