17 junio, 2024

Punto de quiebre diplomático… Un fallo histórico

La Corte Internacional de Justicia, conformada por 15 magistrados, es el principal órgano judicial de la Organización de las Naciones Unidas, cuya sede está ubicada en el Palacio de la Paz en la Haya (Países Bajos), siendo ésta quien decide las controversias jurídicas entre los Estados miembros. 

Respecto del conflicto México – Ecuador, el 23 de mayo del presente año; como parte fundamental de su resolución, y por mayoría, la Corte decidió que las declaraciones unilaterales de un Estado; mismas que son vinculantes en este tipo de procesos, por tanto, originan obligaciones de tipo legal. 

Por lo que; en virtud de que Ecuador; como respuesta a la fraudulenta demanda del presidente de México, públicamente e incondicionalmente, expuso sus garantías ante la Corte, las cuales se consideraron vinculantes y suficientes para proteger los derechos de México, mientras se resolvía el caso. Por lo tanto, las medidas cautelares solicitadas por ese país, y debido a que las condiciones para la aplicación de medidas provisionales son acumulativas; y, ante la falta de un riesgo inminente de perjuicio irreparable a los derechos de México, tales medidas provisionales no fueron procedentes ni susceptibles a fin de emitirlas en ese momento.

Al Presidente, por más que le repitan que “eso no es así o no está bien”, se empecina a hacer las cosas como su entender lo entiende. Porque, “él tiene otros datos”

Por otra parte, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien desde el principio de éste suigéneris problema, ha venido manejando una prepotente, así como irresponsable e irrespetuosa conducta hacia nuestro país, quien además se encuentra en evidente campaña política, acaba definitivamente de hacerse acreedor de una histórica derrota de notable impacto internacional. 

López Obrador es un típico ególatra consuetudinario, acusado por gran parte de sus conciudadanos de mantener estrechos vínculos con los cárteles del narcotráfico local, queriendo minimizar la resolución de dicha Corte, se resiste a aprender una lección, cuyo punto de quiebre; además de favorecer a nuestro país, ha desenmascarado internacionalmente tales propósitos.  

Sin embargo de aquello, haciendo gala de un insolente, artero e intervencionista discurso desde sus diarias ruedas de prensa, quebrantando irresponsablemente una relación históricamente de hermandad entre Ecuador y México; y entre otras aspiraciones, mismas que son “torpes sueños de perro”, López Obrador expone que “El conversará con su par Noboa, toda vez que dejen en libertad al ex vicepresidente Glas, para llevarlo a México en calidad de asilado”.

Adicional a todo este incomodo problema; tanto para Ecuador cuanto para México, es muy grato observar que se está evidenciando una muy evidente madurez y experiencia diplomática de nuestra parte; esto es, más allá del beneficio de obtener adicionales triunfos a causa de nuestras demandas presentadas en similares niveles internacionales. Claro está, circunstancias muy diferentes a procesos anteriores; tal cual el caso del tristemente célebre Protocolo de Rio de Janeiro.

Mi gratitud y felicitaciones al cuerpo diplomático Ecuatoriano que actuó en el referido proceso, por lo que no cabe duda alguna que dichos profesionales son excelentes estrategas y conocedores del Derecho Internacional. 

Bien por nuestro país…

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En 41 años de explotación petrolera, con ingresos petroleros sobre los $160.000 millones (más de la mitad de ellos ingresados durante 6 años y medio de la administración presente), no se ha erradicado la pobreza en Ecuador. ¿Saldremos de la pobreza con la explotación del Yasuní, que a $100 por barril equivale a $18.000 millones, recaudados en décadas de explotación (menos de $1.000 millones anuales), considerando nuestro déficit presupuestario de $6.366 millones, deuda total alrededor de $25.000 millones (incluyendo por lo menos $8.000 millones al IESS) y deudas por litigios internacionales, sentenciadas en principio y potenciales, por miles de millones de dólares?

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