15 abril, 2024

El carnaval

Pasamos el Carnaval, en un lugar de la Ruta del Sol, del cual difícilmente me voy a olvidar. 

La invitación se prolongó hasta el Domingo, que después del desayuno, regresamos a Guayaquil, sin ningún inconveniente. Hubo varias celebraciones y el encuentro de viejos amigos.

El sábado, Nacho y Margarita nos habían invitado a Salinas, también a Enrique y a Rosita. Estuvimos a la una de la tarde en su departamento y nos dirigimos en el carro de ellos al S.Y.C. El clima maravilloso, buen sol y buena brisa, el mar tranquilo y de un color verde muy especial. Regresamos al muelle del Club y de ahí a casa de los Vidal, donde habíamos dejando nuestro vehículo y partimos nuevamente hasta el lugar donde estábamos alojados.

Fue mas grande nuestra sorpresa, al llegar a dicho lugar, encontrar a mis cuñadas y sobrinos, que me esperaban para felicitarme por mi cumpleaños. Con un juego de Telefunken, terminamos la celebración.

De los días de Carnaval, sólo el primero fue lluvioso, los demás días, de mucho sol. Gracias a Dios los turistas, muy tranquilos y educados, caminando de un lugar a otro por la playa extensa, pero el mar estaba algo agitado, había aguaje y el mar estaba un poco revolcón. Pensando que podía pasar de lado una ola que reventó, antes de poder zambullirme, me revolcó, fueron segundos de angustia, hasta que logré pararme. Los vigías de la playa, hicieron salir a los bañistas, para evitar cualquier inconveniente. Me indicaron mis amigos, que el aguaje de Marzo es el más fuerte de todo el año. Habrá que tomar mayores precauciones.

Así la pasamos esa semana de carnaval. En familia, con mi yerno y mi hija y Johny y Estefanía y otros  buenos y viejos amigos. Sin duda alguna, los amigos son el mejor tesoro que puedes acumular a lo largo de la vida. Nunca los defraudes. 


Artículos relacionados

Deberes (1)

En esta sección del “Manual de Carreño”, esta vez, como una “nueva adaptación” de “Veta Ediciones”, trata de los aspectos generales del buen comportamiento, de los seres humanos, frente a aspectos que […]

Las Perchonas

Dice el refrán popular que la mujer contrae matrimonio: de los 20 a los 25, si ella quiere, de los 25 a los 30, si él quiere, y de los 30 en adelante, si Dios quiere.

Estos primitivos conceptos eran tolerados por la sociedad ecuatoriana hasta los años 70, pero, actualmente, cuando la mirada moderna se nos impone en este mundo globalizado, la lectura debe ser con un lente diferente, de respeto al ser humano.

Hoy en día, nosotras ingresamos en igual número que los varones a las universidades, y por ello entre los 20 y los 25 nos encontramos estudiando; de los 25 a los 30 buscamos incorporarnos en un escaso mercado laboral a un trabajo estable; y, algunas, inclusive, estamos estudiando un cuarto nivel de educación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

×