30 mayo, 2024

Obnubilados

Mucha gente se pregunta por qué cuando un hombre brillante llega al gobierno las presiones políticas lo ofuscan, haciéndolo actuar con poca imaginación.

Es la opinión que nos formamos, cuando ante un imprevisto como la baja internacional del precio del petróleo o la pandemia del corona virus, se opta por subir los impuestos para compensar la reducción de los ingresos en el Presupuesto General de Estado.

Lamentablemente, fue la oportunidad para dejar al descubierto que las ofertas de la campaña electoral, no pasan de ser eso: ofertas.

¿Por qué, aprovechando esta coyuntura, no se redujo drásticamente el gasto público antes de recurrir a la clásica fórmula de meter la mano del Estado en el bolsillo del contribuyente? ¡El gobierno perdió la oportunidad de reducir el tamaño del Estado, buscando la eficiencia del mismo y recortando el gasto público!

Me pregunto: si el petróleo está más barato, ¿bajará por eso el precio de los combustibles internamente? O cuando suba el precio internacional del petróleo, ¿planteará el gobierno bajar los impuestos? Evidentemente NO.

Y que no se diga que la nueva carga impositiva ha sido «focalizada» para que la paguen los más ricos. Esa cantaleta es falsa: pues ya hemos aprendido, que en última instancia, lo pagamos entre todos.

¿Qué hacer? ¿Inventar fórmulas de economía política? El señor Alvin Rabushka, investigador de la Universidad de Stanford, en su trabajo sobre el acelerado desarrollo de Hong Kong, Corea del Sur, Taiwán y Singapur, nos hace saber que las razones principales del progreso y desarrollo económico de esos países son:

– Un mínimo de tramites burocráticos.
– Incentivos en las inversiones locales y foráneas.
– Control sobre el gasto publico y las emisiones monetarias.
– Tasas de interés que fomenten el ahorro.
– Estabilidad política y, principalmente,
– Bajos impuestos.

Luego, refiriéndose a los países asiáticos, el profesor Rabushka, destacó que “…Elaboraron sistemas tributarios en base de tasas bajas tanto para individuos como para empresas, una ínfima tributación al capital y una gama variada de incentivos para empresas nacionales y extranjeras, con miras a invertir ir y reinvertir en sus respectivas economías».

¿Los rectores de la economía ecuatoriana serán capaces de aplicar estos principios que ellos mismos esgrimían cuando eran candidatos? ¡Ojalá el Nuevo Año les dé luz y energía para retomar el camino ofrecido durante la campaña electoral.

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1 comentario

  1. La asamblea pidió cambio de la orden del día para tratar el derogar esta nueva reforma tributaria, que su presidente Guillermo Lasso iluminado en los soles de faruk bien llevo a llamar ‘creando oportunidades’, pero ¿adivine qué? La presidente de la asamblea Guadalupe Llori, que bien recalcar que la pone en ese puesto su presidente, dijo que no, y no cambio la orden del día, y seguimos en las mismas, allá siguen en la lucha por derogar esa reforma tributaria. Ahora lo más triste es llamar brillante a Guillermo Lasso, cuando solo es un arribista, enriquecido a costillas de una desgraciada del pueblo ecuatoriano que el mismo fue cabecilla para crear esa desgracia.

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