28 mayo, 2024

Ecuador, país rico, pero …

Han pasado 47 años desde que el país se convirtió en real exportador petrolero y su escaso nivel de desarrollo y extremo sobreendeudamiento dejan mucho que desear en comparación con los ingentes capitales obtenidos. Mientras los ingresos provenientes del petróleo se mantienen comprometidos, imaginémonos por un momento que descubriéramos uranio a tal nivel que exponencialmente sobrepasáramos las históricas dimensiones petroleras. Las duras lecciones experimentadas harían posiblemente reflexionar sobre el advenimiento de una senda de sólido progreso económico y social. Nuestra realidad, sin embargo, conspiraría contra esa lógica y se aliaría por racionalidad con una enraizada conclusión. Somos un país corrupto. La práctica trazaría más bien un camino de encarnizada lucha por un poder con extraordinarios recursos sin haber antes resuelto el trascendental tema de la inseguridad jurídica del país.

El petróleo abrió grandes horizontes que los propios hijos de este país utilizaron en beneficio propio y en detrimento de la sociedad. Verdaderas fortunas de patrimonios no declarados en manos de unos pocos, especialmente en los últimos 12 años, se contrastan con la penuria económica de la mayoría. De continuar la tendencia, cualquier recurso extraordinario de poco serviría mientras el país se empecine por mantener su carencia de una clase política de altura y una justicia sin rigor ni independencia. Ningún recurso doblegará al subdesarrollo mientras no estemos dispuestos a disciplinadamente pagar el precio por vencerlo.

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Soy uno de los que piensan que todo suceso o proceso, independientemente de su evaluación humana –bueno, malo, complicado, sencillo, etc-, tiene en sí mismo algo de lo cual podemos aprender… ¡para bien!. Podría afirmar que es la esencia del pensamiento positivo y, por supuesto, los cimientos de una vida sana, psicológica, corporal y espiritualmente… ¿verdad?

El logro del pensamiento positivo, por otro lado, no es algo que se obtiene y ya, muy por el contrario es una lucha permanente, de todos los días, que cuesta mucho porque implica la toma de conciencia de la mismísima existencia, así como el rompimiento con antiguos filtros y paradigmas, sin dejar de lado la solidez del carácter basado sobre todo en los principios universales y los valores humanos concomitantes.

2 comentarios

  1. Si señor, usted tiene absolutamente toda la razón. Debemos empezar ¡¡¡AHORA!!!. Debemos COMENZAR POR REUNIR Y AUTO-SELECCIONAR a un grupo de profesionales HONESTOS (que hay muchos pero pasan desapercibidos porque hoy en día es una vergüenza ser honrado y honesto y lo confunden con estúpido) y que estén dispuestos a sacrificar parte de su tiempo y vida para cambiar esta corrupción y educar desde abajo a toda esta nueva generación de niños para bien de la sociedad. Hacerlo desde ya, antes de que estos políticos corruptos terminen destruyendo totalmente este lindo y valioso país.

  2. PARA ELIMINAR LA DELINCUENCIA SE DEBE «ELIMINAR» A LOS DELINCUENTES. ESO SE HIZO EN CHINA Y EN SINGAPUR.
    LOS COMENTARIOS SALEN SOBRANDO.

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