20 abril, 2024

El ser humano es imperfecto

Si el ser humano fuera perfecto, el mundo sería perfecto. Todos tenemos defectos, sentimientos, emociones y forma de ver las cosas que nos diferencian y nos hacen ver con diferente prisma, lo que ocurre en el mundo.

Uno de los grandes hombres del mundo fue Napoleón Bonaparte. Construyó un Imperio y fue considerado un genio de la guerra. Sin embargo, su ambición fue desmedida y no le importó, con tal de lograr sus objetivos, destruir o mandar a morir a sus compatriotas.

Bolívar, el libertador de nuestra parte de América, fue otro genio de la guerra. Aunque al final de su vida actuó con humildad, demostró su orgullo y prepotencia al escribir la Constitución de Bolivia, en la que describe al Presidente como vitalicio y a su función como puesto hereditario, y en su ataque a la Provincia libre de Guayaquil, a la que, en vez de agradecerle por las facilidades brindadas para poder lograr la liberación de Quito y por esa vía la de Pasto y la zona sur de Colombia, sojuzgo y la incorporó a la fuerza a su Gran Colombia.

Otro gran militar, mucho más visionario, que siendo ecuatoriano ayudo a liberar otros países, como Cuba, fue nuestro General Eloy Alfaro. Él, siendo católico propulsó con la excusa válida del ateísmo, un anticlericalismo que llevó al ataque a la Iglesia Católica, lo que llevó al asesinato de un arzobispo y a la profanación de las formas sagradas en el ataque a la Catedral de Riobamba.

¿Quién de nosotros, si se desprende del fatuo orgullo y de la prepotencia, no tiene que reconocer que ha actuado equivocadamente en algunos actos de su vida?

Lo importante no es no equivocarse, sino saber reconocer los errores, corregirlos y en lo posible reparar los daños, y sobre todo aprovechar la experiencia del pasado para no volver a hacer daño en lo mismo otra vez, actuando equivocadamente en forma reiterada.

Si el ser humano dejara a un lado el ego gigante que lo hace creerse más que los otros seres humanos y tuviera la humildad de aceptar que todos los seres humanos sin excepción, fuimos creados por el mismo Dios, y que ese Dios, magnánimo y omnipotente ha dado a uno más capacidad, a otro más facilidad para alcanzar solvencia económica y a otros más, diversos carismas, no para que disfruten ellos en forma egoísta de eso, sino para que puedan darlo a los demás, compartiendo y usando lo recibido para el bien común, este mundo volvería a ser el paraíso terrenal.

Artículos relacionados

Recordando a Margarita Amestoy y su aporte a la educación ecuatoriana

Marzo de 1999 fue un mes anecdótico en mi vida. Conocí a quien se convertiría en el más hermoso rayo de luz para mi carrera como educador y para mi vida personal: Margarita Amestoy de Sánchez o… como solían llamarle algunos… “la Doctora”. Después de eso mi destino no dejó de estar ligado a su maravillosa presencia, su sencillez y humildad, colosales valores de su personalidad, así como a su brillante inteligencia y preclaro pensamiento.

Fue para mí la representación más excelsa de la maternidad, pues era capaz de dar a luz sorprendentes investigaciones y no menos estímulos a quienes la acompañábamos en el camino. Me cupo en suerte ser su confidente, su chofer, su alumno, su amigo, un poco su hijo, mientras permanecía en Guayaquil, Ecuador, su segunda Patria los últimos años de su vida terrenal. Aquí dio su última clase, aquí dejó amigos y amigas entrañables, aquí se la recuerda como un ángel de bondad y de sabiduría.

Cría cuervos y verás…

Me preocupa en sumo grado lo que está sucediendo en el país. Si bien es cierto se está dialogando sobre muchos temas puntuales, ya sea con las comunidades indígenas, la UNE, etc., es decir con los grupos rebeldes que con razón o sin ella se han sentido marginados en los gobiernos anteriores y colaboraron con su voto para que la revolución ciudadana triunfe para poder conseguir sus ideales, no es menos cierto que el Ecuador somos todos los ecuatorianos, incluyendo los que no votaron por la revolución ciudadana.

Unir minorías para lograr hacer una mayoría es democrático y bueno, pero hacerlo engañando a esas minorías o sin haber antes de llegar a un acuerdo definitivo con ellas sobre lo que se va o no se va a hacer, es peligroso, pues desestabiliza el país.

4 comentarios

  1. El hombre es imperfecto, pero esa imperfección se recrudece en las sociedades menos cultas. La calidad de la educación construida de abajo hacia arriba
    es un remedio que no la aploica el político. Sólo el estadista…

  2. Buen articulo y como finaliza es lo mejor
    El ser humano dejara a un lado el ego gigante que lo hace creerse más que los otros seres humanos y tuviera la humildad de aceptar que todos los seres humanos sin excepción, fuimos creados por el mismo Dios, y que ese Dios, magnánimo y omnipotente ha dado a uno más capacidad, a otro más facilidad para alcanzar solvencia económica y a otros más, diversos carismas, no para que disfruten ellos en forma egoísta de eso, sino para que puedan darlo a los demás, compartiendo y usando lo recibido para el bien común, este mundo volvería a ser el paraíso terrenal.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

×