20 abril, 2024

El ahorro

El ser humano fue creado para encontrar su otra mitad y por medio de ello, prolongar su especie, no para que sea ermitaño. Como en otras especies sobre la tierra, el macho busca a la hembra y viceversa en más del 85% de los casos. El acople entre ellos lleva a la creación de otros que luego, cuando alcanzan su desarrollo, buscan su otra mitad y repiten el ciclo de la vida.

Cuando se forma este grupo, padre, madre, hijos, los sentimientos de afecto, de pertenencia, crece y las relaciones de protección los va uniendo cada vez más.

El hombre se diferencia de las otras especies por el razonamiento (aunque hay algunos animales maravillosos que por instinto logran emular el razonamiento y hacen cosas que en verdad asombran). El razonamiento debe ser desarrollado y por eso vemos miles de documentales que presentan actuaciones instintivas de seres humanos, que podrían ser mejoradas si el razonamiento interviniera en sus acciones.

Una de estas es la prevención. Como todos sabemos, nadie está libre de enfermarse o tener un accidente. Es muy lógico y bueno tomar medidas para prevenir enfermedades o accidentes, pero aún así pueden ocurrir. Esto llevó a crear seguros de enfermedad y accidentes para que, cuando estos ocurran, el grupo o la persona puedan atender esta emergencia. Nadie hace nada para perder, de modo que estas empresas hacen los cálculos, de acuerdo con el riesgo, para cobrar las primas, etc. y ganar al ofrecer este servicio.

Mucha gente toma estos seguros, que en general son muy buenos, pero no toman en cuenta otros gastos, que hacen que éste seguro no sea todo lo maravilloso que parece. Si yo tengo un infarto y un seguro americano y voy en busca de tratamiento allá, por considerarlo más acertado, el seguro me cubrirá la atención médica y hospitalaria, pero no tiene porqué cubrirme la vida de los que me acompañan en el viaje durante mi estadía allá, ni mi lucro cesante (lo que dejo de percibir mientras no trabajo).

Por eso quiero advertir sobre lo que significa el ahorro. Mi Abuelo Benjamín repetía: “quien compra lo superfluo, termina por vender lo necesario”, lo que significa que antes de comprar algo debemos analizar lo indispensable de su compra, para no gastar innecesariamente nuestro dinero.

No hay nada peor que vivir con dinero ajeno. Por más que el Gobierno ponga leyes para que no haya prisión por deudas, por más que se hable de borrar las deudas, siempre tendremos, tarde o temprano que pagar lo que debemos y aparte, pagar los intereses de esas deudas y los gastos de abogados, juicios, etc. Las tarjetas de crédito son uno de los más tristes ejemplos, cobran intereses acumulativos y al máximo interés permitido por la ley. La persona que usa una tarjeta de crédito para comprar algo a plazos, está comprando una bomba de tiempo. Basta leer en USA la lista de ganadores de la lotería de millones que han tenido que declararse en bancarrota cuando antes eran felices.

Hay que ahorrar para poder cubrir imprevistos y no vivir gastando lo que se logró en la época de las vacas gordas, para, al llegar al período de las vacas flacas llorar amargamente la pérdida de un ser querido o la atención mala del mismo por no tener con que pagar lo que se debe.

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