25 junio, 2024

Las nuevas embajadoras

El Presidente de la República en su enlace sabatino dio a conocer los nombramientos de Nathaly Celi y Aminta Buenaño como nuevas embajadores ante los gobiernos de Estados Unidos de América y España respectivamente, al respecto creo necesario realizar las siguientes precisiones:

En el lento desarrollo de nuestra institucionalidad, se creó el Ministerio de Relaciones Exteriores, pero careciendo casi totalmente de verdaderos diplomáticos. Las embajadas y los consulados, por lo general eran llenados por amigos del régimen imperante con honrosas excepciones. Recién en 1987 se creó la Academia Diplomática que profesionalizó el Servicio Exterior, estableciendo que la diplomacia no es una profesión universitaria sino una carrera pública. Con relación al Servicio Exterior, Armando Pesantes García en su libro “Las Relaciones Internacionales” señala que: “La carrera diplomática es el conjunto de los funcionarios dependientes del Ministerio de Relaciones Exteriores, que organizados jerárquicamente, han hecho de la diplomacia su profesión habitual, ocupando cargos que se les asigna sin relación alguna con los cambios políticos que puedan ocurrir en el país”.

Por otro lado, el artículo 83 de la Ley Orgánica del Servicio Exterior dispuso que “El Ministro de Relaciones Exteriores podrá designar para el desempeño de misiones diplomáticas a personas ajenas a la carrera diplomática, previo dictamen favorable de la “Comisión Calificadora de Personal”. Los así nombrados deberán “exhibir reconocidos méritos y haber prestado relevantes servicios a la república”. A estos nombramientos se los conoce como “cuota política” que no excedían del 25 por ciento del total del Servicio Exterior. La cuota política celosamente vigilada por Ministros diligentes y respetuosos de la ley, no ha causado problemas, cosa que si ha ocurrido cuando los intereses meramente políticos o la timidez del Ministro ha dado pasó a nombramientos de personas de muy escasos méritos. Ese ha sido nuestro talón de Aquiles, dándose casos de nombramientos de ciudadanos que no tienen la noción de cosas elementales.

En el caso de los nombramientos que comentamos tanto la señora Cely como la señora Buenaño no tienen la experiencia diplomática ni el conocimiento necesario del Derecho Internacional para ocupar estas embajadas. En el caso de la señora Cely su única experiencia en el sector público ha sido ser ministra de este régimen, con muy pocos resultados ya que sus iniciativas siempre chocaron con las posturas que tenía el Ministro de Relaciones Exteriores Ricardo Patiño, sin embargo hay que reconocerlo que es una persona de gran simpatía, lamentablemente eso no es suficiente para ocupar este importante cargo.

En el caso de la señora Buenaño lo único que se conoce de ella es que trabajaba en el Municipio de Guayaquil y que escribía en el Diario El Universo, antes de formar parte del Gobierno del presidente Correa, por otro lado, no se le conoce ninguna propuesta de un proyecto de ley o haber solicitado algún pedido de fiscalización dentro de la Asamblea Nacional. Me pregunto ¿cómo podrá dirigir una embajada tan difícil como es nuestra representación diplomática en España sin ninguna experiencia diplomática?

A primera vista se podría creer que personas nombradas a la carrera (no de carrera) y sin mayor meditación, no causa mayor daño al país, pero tal concepto es falso ya que los Embajadores, por ejemplo, gozan de muchos privilegios y tienen enormes responsabilidades. El Servicio Exterior, así como puestos de importancia deben de ser cubiertos por hombres y mujeres de preparación académica notable, experiencia y limpia trayectoria. El Embajador representa a nuestro país y debe tener la prestancia necesaria para ello. El Presidente de la República, por ley tiene la obligación de escoger meticulosamente la calidad de los nombrados. El Servicio Exterior no es una dádiva, una canonjía. Es una responsabilidad republicana.

Por otra parte, aprovecho la oportunidad para reiterar la importancia que tiene la cuota política celosamente escogida por el Presidente de la República para el Servicio Exterior. Un ejemplo de sus acertadas designaciones fueron entre otros los embajadores guayaquileños Antonio Parra Velasco, José Vicente Trujillo de origen esmeraldeño pero residente desde muy joven en Guayaquil y Leopoldo Benítez Vinueza entre otros distinguidos ciudadanos. También debemos mencionar la participación de mujeres en la diplomacia como: María Piedad Castillo de Levi, nacida en Guayaquil y quien fuera delegada del Ecuador ante la Comisión Interamericana de Mujeres, Mercedes Tous Febres Cordero en la legación del Ecuador en Madrid y Lily de Arenas en una de la comisiones de las Naciones Unidas.

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La relación que en 1964 empezara con Texaco, y que finalmente engancharía a la República del Ecuador con Chevron, nace con la exploración petrolera de una importante zona de la Amazonía ecuatoriana, cuando Texpet entra a formar parte del Consorcio encargado de la explotación de petróleo en una zona aproximada a 500.000 has. de selva amazónica, donde se estima perforó 356 pozos y excavó más de 800 fosas para enterrar lodo y material contaminado.

Texaco en ese entonces, ahora Chevron, gracias a la adquisición que esta hiciera a comienzos de los 90 de la hasta entonces petrolera relacionada con Ecuador, fue el único operador del consorcio por 25 años. Cuando en el 2004, ante una corte de Nueva York, Chevron intentara involucrar a la República del Ecuador y Petroecuador, como co-participantes del acuerdo de operaciones conjunto (conocido como JOA en ingles), las cortes estadounidenses negaron tal pretensión. Litigio que llegó a instancias superiores, siendo rechazado por la Corte Suprema de Estados Unidos, ratificando el fallo de las cortes menores. Mi punto con esta aclaración, es insistir en que Texaco fue el único operador durante los primeros 25 años de extensivo y abusivo maltrato a la selva ecuatoriana.

No hay comentarios

  1. Que preocupación para los que somos medianamente pensantes. Ya hemos pasado algunas verguenzas por absurdas decisiones del Presidente. Dios ilumine a estas personas para no seguir quedando mal internacionalmente.

  2. Estimado Carlos:
    Comparto plenamente sus opiniones solo quisiera anadir que un «embajador» debe entender y aceptar la vision del pais donde ejerce el cargo. Con dicha comprension, ayuda a guiar las decisiones que su pais tome con relacion a la nacion amiga.
    Para ello se requiere a mas de simpatia: tolerancia, conocimiento de la lengua; cultura e idiosincracia.

  3. Me parece acertada, la acotación de Sergio Seminario a este valioso artículo de Carlos.
    Lamento una vez más que quién o quienes toman las desiciones en el gobierno actual, no estén prestos a escuchar sugerencias y consejos de quienes tienen mayor conocimiento que ellos.

  4. Hay una cancion muy entretenida del grupo argentino Les Luthiers en la que un gobierno dictatorial nombra como ministro de educacion al sargento primero xxx. No tiene nada que ver con este articulo, pero se me vino a la memoria.

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