19 abril, 2024

Nadie acabará con los libros y la lectura.

Girl reading a book

Dos acontecimientos culturales de gran relieve vinculados a los libros y la lectura han ocurrido en el último período del año.

Con una primera edición en castellano para todo el mundo se publicó en le mes de agosto y circuló posteriormente la obra “Nadie acabará con los libros” una entrevista de altísimo nivel cultural realizada por Jean-Philippe de Tonnac a Umberto Eco y a Jean Claude Carrière.

Al ser un libro, teniendo en cuenta las limitaciones de acceso por sus costos evidentemente la cantidad de personas que lo han revisado son pocos pero no por eso debemos desconocer su valor.

Umberto Eco, nacido en la ciudad italiana de Alessandria en el año 1932 es profesor titular de la cátedra de Semiótica y Director de la Escuela Superior de Estudios Humanísticos de la Universidad de Bolonia. Ha escritos novelas ya clásicas como El nombre de la rosa llevada al cine y ensayos de gran fuerza como Apocalípticos e integrados. Hablar de Eco es decir un verdadero monumento viviente de las letras y todo lo que se ha movido alrededor de ella durante la historia de la humanidad. Para la academia escribió un verdadero manual con el título “Cómo se hace una tesis” que, publicado en 1977 tiene más de treinta ediciones en varios idiomas.

Jean-Claude Carrière es uno de los dramaturgos y guionistas europeos de mayor reconocimiento. Fue un estrecho colaborar del genio del cine Luis Buñuel durante veinte años y ha escrito numerosos guiones y obras de teatro.

Esta entrevista de alto vuelo cultural nos muestra la incidencia de los soportes multimedia y sus nuevas posibilidades de lectura. Algunos piensan que ya con nostalgia en la lectura del texto impreso, despidiéndose de él como un amigo fiel que se va como diría Alberto Cortés para no volver.

Nadie acabará con los libros es una charla erudita, de esas que nos elevan y provocan una admiración más en lo que creado el hombre a través de la palabra escrita, es una conversación amena entre dos hombres que han escrito mucho y son ávidos lectores, que coleccionan libros y nos hablan de su biblioteca, de sus gustos y manías y nos cuentan por qué hubo épocas en las que las obras maestras florecían y otras en las que la estupidez y la pedantería crecían a sus anchas.

La obra no es una polémica a favor o en contra de las nuevas formas de lectura, es un homenaje a todos los lectores y un estímulo para la inteligencia.

En sus páginas interiores nos dice Eco: “El libro es como la cuchara, el martillo, la rueda, las tijeras. Una vez se han inventado, no se puede hacer nada mejor. El libro ha superado la prueba del tiempo… Quizás evolucionen sus componentes, quizás sus páginas dejen de ser de papel, pero seguirá siendo lo que es.”

En la conferencia de Davos en el año 2008 se le preguntó a un futurólogo sobre los fenómenos que alterarían a la humanidad en los próximos quince años. Propuso cuatro que le parecían seguros:

  • El barril de petróleo llegaría a costar quinientos dólares.
  • El agua se convertiría en un producto de intercambio comercial como el petróleo.
  • África se convertiría en una potencia económica.
  • La desaparición del libro

El libro cambiará de forma pero siempre habrá amantes del texto impreso, se disfrutará de su lectura, del manoseo a sus páginas y del disfrute de volver a revisar páginas, frases, pensamientos.

Vivimos la época de las bibliotecas virtuales donde miles y millones de libros, artículos y revistas se encuentran a nuestro alcance de manera gratuita. Todavía por derechos de autor es difícil encontrar de inmediato una obra recién editada y comercializada y siempre habrá bibliófagos dispuestos a ingerir letras frescas en el mejor sentido de la palabra.

El libro no morirá y si ocurriera moriría también una parte importante de la cultura y la espiritualidad humana.

Nadie acabará con los libros contiene amor y respeto por ellos libros y su papel en el desarrollo de la humanidad.

El otro acontecimiento de carácter literario y vinculado a los libros y la lectura ha sido el otorgamiento del premio Nóbel de Literatura a Mario Vargas Llosa escritor peruano de 75 años.

El discurso de aceptación del premio es una verdadera joya literaria en sí misma y muestra el decursar de un hombre dedicado por completo a las letras que ha producido novelas, ensayos y trabajos periodísticos de incalculable valor.

El título del discurso Elogio de la lectura y la ficción es un verdadero himno a las letras y a encontrar toda la obra humana que ellas encierran.

Señaló Vargas Llosa que la lectura es lo más importante que le ha sucedido en la vida, y que la literatura al considerar que hace gozar, sufrir o sorprendernos”. El Papa Juan Pablo II escribió en su Encíclica Fe et Ratio que el hombre no debe perder la capacidad de asombrarse pues ella es un pilar del pensamiento filosófico. De igual manera la literatura tiene una inmensa posibilidad al despertar asombros, pasiones, imaginación y vehemencia.

El galardonado elevó el papel de la ficción hasta el punto que expresó: “Es una necesidad imprescindible para que la civilización siga existiendo” “Sin las ficciones, el hombre sería menos consciente de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible, y del infierno en que esta se convierte cuando es conculcada por un tirano, una ideología o una religión.” Ser cultos para ser libres. Mientras más culto es el ser humano más difícil es imponer la demagogia y la mentira.
Al expresar sus agradecimientos a quiénes tuvieron alguna influencia en su formación literaria reconoció los secretos de Flaubert, Faulkner, Cervantes, Dickens, Tolstoi; Thomas Mann o Sartre. Subrayó: “Además de revelarme los secretos del oficio de contar, me hicieron explorar los abismos de lo humano, admirar sus hazañas y horrorizarme con sus desvaríos. Fueron los amigos más serviciales, los animadores de mi vocación, en cuyos libros descubrí que, aun en las peores circunstancias, hay esperanzas y que vale la pena vivir, aunque fuera sólo porque sin la vida no podríamos leer ni fantasear historias”.

Un párrafo lleno de mensajes valiosos de su discurso fue este: “Algunas veces me pregunté si en países como el mío, con escasos lectores y tantos pobres, analfabetos e injusticias, donde la cultura era privilegio de tan pocos, escribir no era un lujo solipsista. Pero estas dudas nunca asfixiaron mi vocación y seguí siempre escribiendo, incluso en aquellos períodos en que los trabajos alimenticios absorbían casi todo mi tiempo. Creo que hice lo justo, pues, si para que la literatura florezca en una sociedad fuera requisito alcanzar primero la alta cultura, la libertad, la prosperidad y la justicia, ella no hubiera existido nunca. Por el contrario, gracias a la literatura, a las conciencias que formó, a los deseos y anhelos que inspiró, al desencanto de lo real con que volvemos del viaje a una bella fantasía, la civilización es ahora menos cruel que cuando los contadores de cuentos comenzaron a humanizar la vida con sus fábulas. Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida tal como es no nos basta para colmar nuestra sed de absoluto, fundamento de la condición humana, y que debería ser mejor. Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando apenas disponemos de una sola.”

Leer es viajar sin boletos por todo el universo, es recorrer la historia de la humanidad sin máquina del tiempo, es penetrar en lo más profundo del sentimiento humano en lo bueno y en lo malo, es recrear toda nuestra vida nuestros sueños y más caros anhelos.

Leer es vivir con profundidad y disfrutar de uno de los placeres más maravillosos creados por el hombre: la palabra escrita.

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El Centro de Guayaquil, el “downtown” en términos internacionales, arranca con la fundación misma de la Ciudad y, hasta ahora, continúa siendo su corazón. Histórico, religioso, administrativo, comercial, bancario, político, lúdico, etcétera.

El Casco Central es representación misma de lo que es Guayaquil y sus Guayaquileños, de sus costumbres e independencia de pensamiento, de palabra y de obra.

La calle y el sector tienden a rehabilitarse solos. Van perdiendo su función o su carácter circulatorio – vehicular- actividad. Los peatones se están apoderando de la calzada y, la autoridad acabará por transar con el hecho consumado –en parte ya lo hace-. Más aún, la misma Autoridad está haciendo trabajos y tareas que facilitan las actividades ciudadanas. Actividades que buscan o buscarán ser consagradas por el uso del espacio público y su apropiación.

Hay que seguir buscando.

Esa podría ser la conclusión que deberíamos adoptar, cuanto ya nos hemos dado cuenta con el pasar del tiempo, que la decisión tomada, (aunque no fuera la de uno), no es la correcta, no es la adecuada, o simplemente no cumplió con todo, o ni siquiera con una pequeñísima parte de lo que fue ofrecido, durante el tiempo de las propuestas.

Siempre estamos en la busca del “Mesías”, del Príncipe Encantado, que con su varita mágica resuelva todos nuestros problemas, incluso por más triviales que estos sean; algunos con sus sonrisitas engancharon al pueblo, y con sus discursos maniqueos llegaron a ostentar el poder, que moralmente no les debería corresponder, y ahora nos pretenden humillar, como personas, como ciudad, y como provincia, y a base de mentiras que las quieren volver verdad a punta de una parafernalia mediática auspiciada con dineros de nuestros bolsillos, siguen invadiendo terreno, y cual enfermedad metastásica, insuflan su veneno extranjero, bajo la “noble denominación izquierdista” de Revolución Ciudadana.

No hay comentarios

  1. Es verdad, nadie acabará con los libros y la lectura. Que fatalidad sería la vida sin la presencia de ellos y la hábida acción humana de nutrirse con sus contenidos. Los pueblos que han trascendido el paso del tiempo y han tenido presencia en la historia, han sido aquellos que han contado con buenos pensadores, escritores y poetas, es que el conocimiento es eterno y se trasmitirá de generación en generación mientras el hombre piense y realice su acción creadora en beneficio de su comunidad. Quienes hemos tenido el privilegio de leer, sabemos la razón del crecimiento humano, la proyección de la sabiduría anterior y su proyección en el futuro. Si hay algo que nos duele a los latinoamericanos, aparte de la pobreza física que ocasiona a nuestros pueblos el subdesarrollo y la dependencia, es la poca apetencia que tenemos a la lectura, a valorar al libro como el único tesoro que nos hace crecer como seres humanos, no hay peor enfermedad que la ignorancia, que nos esclaviza y nos pone a merced de los manipuladores, los vivos de siempre.

  2. Es muy interesante encontrar en estos tiempos de exclusivo interés material y consumista, una persona que se preocupa y defiende la tarea de escribir como la llave que abre el mapa de un tesoro para la humanidad: El Libro impreso.
    Sin los libros no seríamos más que transeúntes de un mundo ciego donde el hombre vagaría en el ocio mental y el vacío espiritual.
    Defendamos el libro, es verdad, porque a contrario de lo que dicen los profetas del desatre, cada día existen más publicaciones en las librerías aunque muchas veces sus costos son excesivos para el común de las personas.

  3. Por supuesto que los libros y la lectura no acabarán Galo. Esa cultura tiene que nacer desde el hogar, reforzado en las aulas primaria, secundaria, universidad y maestrías. Así internet nos dé algunas facilidades, siempre el libro tiene un atractivo diferente.
    Feliz Navidad y que Nuestro Señor
    Jesucristo lo bendiga abundantemente.
    Mayra

  4. En los libros se escriben las verdades, algunas crueles y otras fantasiosas. hay historias de gente que de la nada hacen dinero roban y son escritores, o dueños de la verdad o dueños de una universidad pero así mismo hay gente noble que vale la pena. En cual estas tu galo?

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