14 abril, 2024

El niño Bruno

Solo en una hueca cabeza pudo haberse albergado el criterio de que el grave impacto delincuencial en Guayaquil y el resto del país, viene siendo una simple percepción ciudadana, y que se diga que esa misma inmensa ola delictiva, en algunos casos, esté siendo controlada. No existe peor error que el de querer tapar el sol con la yema de un dedo.

Por elemental respeto a la memoria de un niño, y por ese mismo elemental respeto para con toda una familia ahora destrozada, a este triste y lamentable caso, no debería dársele ningún sesgo de carácter político; aunque en el fondo aquellos sean sus orígenes, o aunque la ceguera de algunos no les permita aún dejar de lado ciertos intereses, en vez de dedicarse a asimilar de una vez por todas que vivimos en un país habitado por seres humanos; con los mismos problemas de siempre y con los mismos derechos insatisfechos.

No se necesita tener algún tipo de experticia para entender el clamor de toda una ciudadanía que expresa su rechazo por tanta criminalidad en nuestras calles. He aquí algunos de esos criterios que, para mejor ilustración, los tomé hoy de diario el Universo:

Moraima Aguirre: “Se hacen de oído sordo las autoridades porque no les han tocado a un familiar. Salimos a buscar un pan y encontramos una balacera”.

Bosco Avilés: “No hay medidas exactas, el sistema judicial está corrupto. Hay que sacar a los militares a las calles, ya que ganan un sueldo y no hacen nada”.

Rocío Quinto: “Las autoridades deberían hacer campañas, marchas, algo para disminuir la delincuencia. Hoy en día nosotros tenemos que cuidarnos”.

Hugo Asencio: “Para frenar a los pillos los militares deben de salir a resguardarnos y trabajar en conjunto con la Policía. Ya es hora que el Gobierno se ponga a trabajar”.

Mariuxi Ortega: “En todas partes roban, uno no puede sacar a pasear a sus hijos, hay que pensarlo dos veces para salir. Deben sacar a los militares y leyes más duras”.

Stalin León: “La droga es el principal problema. La delincuencia le ha ganado a la Policía, en todas partes te roban, ya las personas no denuncian”.

José Baños: “Es lamentable lo que pasa en Guayaquil, las autoridades están bastante atrasadas con la seguridad. Pena de muerte para todos esos pillos”.

José Contreras: “Hace un mes nos robaron a mi esposa, mi hijo y a mí, puse la denuncia pero no he recuperado nada. Hay que unirse para frenar la delincuencia”.

Álex Chamba: “Estoy de acuerdo con que la Policía haga los operativos de control, estoy dispuesto a colaborar, pero deberían ser todos los días”.

Por tanto, cuando al fin entendamos que nuestras ideologías o tendencias políticas, cuya única razón y contenidos sean las de lograr el bien común, mas allá de ser verde, rojo o blanco; de izquierda, de centro o de derecha, y empecemos a dejar de lado nuestros egoísmos y a sepamos en verdad privilegiar al ser humano como tal, y pongamos en práctica, y en verdad, nuestros principios, robusteciendo día a día el respeto por la vida ajena; sin muchas peroratas, pero si con mil emprendedoras acciones cada día, y sepamos parar con mano dura al que delinque, entonces si lograremos vencer a este monstruo llamado delincuencia, entonces si evitaremos más niños, como Bruno, en las tumbas de los cementerios, entonces si evitaremos el profundo dolor por la pérdida de un hijo, entonces si podremos mitigar en algo quizá el dolor de una padre; que ayer escuché que dijo: “…Ojala que la sangre de mi hijo no haya sido derramada en vano…”.

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Cómo ser mejores ciudadanos hoy

“Aquí surge la gran pregunta… ¿qué ha traído Jesús realmente, si no ha traído la paz al mundo, el bienestar para todos, un mundo mejor? ¿Qué ha traído?.. La respuesta es muy sencilla: a Dios. Ha traído a Dios.” – Benedicto XVI

La respuesta es siendo mejores cristianos. Yo sé que esto puede sonar utópico o soñador, pero si lo analizamos atentamente, no es la mejor sino la única manera. Los principios del cristianismo, los que Jesús vino a predicar y nos dejó como legado, se basan principalmente en nuestra relación personal con Dios y, por ende, en nuestra relación con el ‘otro’, con nuestro prójimo, con otros ciudadanos. Si Dios viviera realmente en nuestros corazones, estoy seguro que no tendríamos la cantidad escalofriante de asesinatos, secuestros y robos que se dan a diario. Tampoco tendríamos tantos casos de corrupción, ya que fuéramos conscientes que al aceptar o dar una coima no es que estamos agilitando cualquier trámite que queramos hacer, les estamos robando a millones de ecuatorianos, creándoles un infierno a nuestros compatriotas.

El silencio de los sometidos…

Uno de los defectos de la naturaleza humana es la aceptación de aquello que nos dicen que hagamos si lo que nos dicen que hagamos proviene de alguien a quien le tenemos miedo.

Cuando el ser humano se torna sumiso pierde su dignidad. Lo peor de no protestar por lo que no nos gusta es que quién lo prohíbe o el que lo prohíbe a nombre de quién lo prohíbe, sea un sobrevalorado que se crea el único que sabe lo que se debe hacer.

Desde cualquier lugar y a cualquier hora gracias a nuestra permisividad, se nos impone todo tipo de reglas.
Estas son de tal naturaleza y sobre tantas cosas, que las aceptamos sin preguntar; peor protestar. No hagas tal cosa porque te puede pesar o ahora no lo puedes hacer porque te friegas etc. Son actitudes sumisas que adoptamos sin saber si lo que se nos prohíbe es verdad o no.

No hay comentarios

  1. muy buen articulo..es verdad los militares deberian salir a las calles..ahora ya no estas seguro ni entu propia casa porq hasta se meten a querer robarte tus bienes..ya paren con tanta delincuencia y busquen un trabajo honrado

  2. Recuerdo perfectamente bien cuando ese tonto ex Ministro de Gobierno decia que la delincuencia en Guayaquil era una simple persepcion.

    ¿QUE DICES AHORA BUSTAMANTE?

  3. Es lamentable que haya muerto un inocente para que se tomen medidas, pero no es mejor prevenir que lamentar, no se puede controlar la delicuencia cuando en las filas de la policia existe la corrupcciòn,mas lamentable aùn que es la mayoria de los policias los corrupto y digo esto con conocimiento de causa, vivo en un sector altamente delicuencial,donde a diario vemos como los policias reciben dinero y muchas veces ellos le avisan cuando los andan buscando, es lamentable que toda la ciudadania no confia en la policia, ni en la justicia, peor de aquellos que deben aplicarla

  4. ¡¡¡TODAVIA ESTE MALDITO GOBIERNO NO SE PONE DE ACUERDO EN COMO COMBATIR LA DELINCUENCIA!!!

    CREO QUE AUN QUIEREN MAS VICTIMAS Y NIÑOS MUERTOS PARA RECIEN REACCIONAR.

    ¡UNAMONOS YA! ¡DEJEMOS EL MIEDO A UN LADO Y UNAMONOS YA!

    ¡UNAMONOS YA, CARAJO!

  5. De acuerdo con Rosa y los demas amigos que hasta aqui han comentado.

    Que estamos esperando para parar tanta delincuencia. A pesar de no ser Nebotista, les pido que nos unamos al alcalde y salgamoa a combatir a estos pillastres que estan matando a la familia guayaquileña.

    No esperemos mas niños Brunitos muertos, y exigamosle tambien a Correa que se deje de tanto discurso barato y entienda que nos esta matando la delincuencia.

    ¡Unidos venceremos!

  6. Raúl: Hermoso y conmovedor su artículo.
    Mi solidaridad y respeto a Rómulo Barcos
    y la mamá de Brunito.
    Que Nuestro Señor Jesucristo les dé
    el espíritu de consolación para superar
    tan profundo dolor.
    Por otro lado, ha nacido un nuevo líder
    en el Ecuador : Rómulo Barcos.
    Mayra

  7. Gracias a Luis Fernando, Adolfo Carrera,Rosa Raquel Vela, Fabian, Javier, Mayra Camposano, gracias a ustedes, y gracias tambien a quienes no han intervenido en este foro pero que; seguro estoy, sienten a mas no poder la urgente necesidad de querer ¡parar ya!esta grave epidemia moral llamada delincuencia, que dia a dia esta arrebatando vidas en nuestra ciudad.

    Sin duda alguna que, unidos todos, podremos empezar a erradicar este mal, pues no es nada justo que el arma asesina no tenga contemplaciones para con nadie.

    En lo que a mi concierne, estoy dispuesto al mas profundo sacrificio a fin de precautelar por la vida y la seguridad de los mios, y de cuantos mas sea necesario privilegiar su seguridad.

    Gracias una vez mas.

    RAUL RAMIREZ ORELLANA

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