20 abril, 2024

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El Gran Amarre de la Revolución

Amarre según la Real Academia de la Lengua significa “acción y efecto de amarrar o amarrarse”. En nuestro país, la misma Academia nos explica que esta palabra tiene otro significado adicional, el cual es: “treta” o “componenda”. Pues bien, desde hace cinco años ya en tiempos de la revolución, no solo que sus actores han sabido entender bien el significado de esta palabra, sino que la han sabido aplicar en el quehacer político ecuatoriano en toda su extensión.

No es de sorprendernos que los iluminados de la revolución amarren en todo y a todos para sacar su proyecto político adelante, y es que si nos ponemos a recordar un poco esto de los amarres, los mismos comenzaron desde el primer año, cuando amarraron con los manteles (me refiero a los diputados) para poder aprobar ciertas leyes y así dejar afuera a los que no querían ser parte de esta revolución.

Impasse diplomático

Bien podríamos llamarlo “Bochorno diplomático”, el que acaba de cometer nuestro Gobierno, al tratar todos los actos visceralmente con fines políticos soterrados y, sobre todo, contando con la ignorancia de los principios diplomáticos, desde todos los ámbitos internacionales, sean éstos Convenios, Tratados, Conferencias, etc.

Quienes hemos estudiado y vivido la Diplomacia, sabemos que, sobre las emociones, está el Derecho que, en este campo, requiere del manejo diplomático para lograr los resultados que toda relación internacional persigue.

Hago mención al Convenio de Viena, por el que se rigen las relaciones de todos los estados que, como Ecuador, lo han suscrito, firmado y ratificado desde 1964 y que bien hubiera valido ser analizado para no salir con eso de la “ofensa a la dignidad y el honor del Presidente”

Art. 2 literal D.

“El Representante diplomático del estado acreditante debe enterarse por todos los medios lícitos, de las condiciones y de la evolución de los acontecimientos en el Estado receptor e informar sobre ello al gobierno del estado acreditante”

No hay comentarios

  1. Muy decidor. Pero era que le ponga camisitas bordadas.

    Me da pena como el pueblo cree aún en Mesías que ofrecen el paraíso terrenal.
    Es muy fácil hablar, pero «del dicho al hecho, hay mucho trecho».

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