Viendo artículos de

Francisco Rumbea Pavisic

Así titula Friedrich Hayek, premio nobel de economía, su famoso libro donde demuestra porque el socialismo está condenado al fracaso. Y me parece conveniente citarlo porque nuevamente escuché al presidente Correa argumentar a favor de un socialismo renovado.

Quiero reconocer que en el bando socialista hay al menos dos grupos: el ideológico y el idealista. Al bando ideológico, lo único que les referiré es que su tan renovada visón respecto a su interés en el hombre ni es nueva, ni es suya. Es una idea de la Doctrina Social de la Iglesia, como sabrán los que han leído la encíclica de Juan Pablo II (Labor Exercem) o de Leon XII (Rerum Novarum). Y que por obvias razones, nada tiene que ver con el socialismo, con el que ahora nos tratan de confundir.

Estaba pensando en cuál es la mejor manera de describir el proyecto de la constitución que votaremos el 28 de Septiembre. Y la mejor manera es compararlo con la navidad por TV en EE.UU.

Para empezar, en la navidad gringa no se dice: ¡Feliz Navidad!, sino: ¡Felices Fiestas!. Esto porque consideran políticamente incorrecto hacer referencia exclusiva a la religión católica o cristiana. De la misma manera, en el proyecto de constitución se puede tener varias objeciones morales a la ambigüedad con que tratan temas que no deberían ser discutibles. Por ejemplo: el respeto a la vida, el libertinaje sexual y el derecho de la familia a educar a sus hijos. Lo cual me permite afirmar que es una constitución sin Dios. En eso se parece a la navidad “políticamente correcta”...

El mundo entero, y entre esos Ecuador, está sufriendo una elevación de precios de las materias primas y los alimentos. El petróleo ha subido un 400% en los últimos 5 años y otras materias primas y alimentos han subido no menos de 100% en los últimos dos años. Algunos políticos, creen que estas subidas son un desastre para la economía, y sus sugerencias pasan por reactivar la intervención del Estado con prohibiciones a la exportación.

Déjenme contarles lo que a mi juicio son las causas coyunturales y estructurales a este problema para luego hablar de las soluciones para el Ecuador. En primer lugar, hay más demanda de los países en desarrollo como China e India. A manera de ejemplo, si la mitad de la población de China e India empezaran a comer una media libra de pollo al día(o proteína en general)...

¿Cómo declaran que la mutualista Benalzcar tiene un hueco patrimonial de 5 millones de dólares y que la mejor salida es vendérselo al Banco Ecuatoriano de la Vivienda? Siendo el slogan de este gobierno que se iba a acabar con los salvatajes bancarios por ser inmorales. Serian tan amables de darme su opinión de si consideran inconsistentes estas dos afirmaciones.

¿Cómo puede Ecuability, la calificadora de riesgo que califico a la institución ahora en problemas, que ella no se hace responsable por la veracidad de la información porque de eso depende de los auditores de la Mutualista Benalcazar? Simultáneamente dice, que todas sus calificaciones de riesgo sobre otras instituciones si son veraces. Serian tan amables de darme su opinión de si consideran inconsistentes estas dos afirmaciones.

Porque dicen que existe un seguro de depósitos que se financia con el cobro un impuesto al sistema financiero para, entre otras cosas, pagar a todos los depositantes que tengan menos de US$12,200 en casos como este. ¿Y cuando se cae una mutualista que tiene depositantes de menos de US$12,200 que sumados no llegan a U$45 millones no sale la autoridad correspondiente a asegurar que se pagarán a esos depositantes? ¿Por qué tienen que condicionar el pago a que otra institución se haga cargo del problema? ¿Y entonces para que existe el seguro de depósitos? Serian tan amables de darme su opinión de si consideran inconsistentes estas afirmaciones.

Finalmente, si dicen que el problema de la mutualista Benalcazar ocurrió porque hay una subvaloración de sus activos, cómo es posible que esperen que el sector privado haga ofertas para adquirir la mutualista Benalcazar de aquí hasta el miércoles 14 de mayo. No creen que debería el sector privado tomar un tiempo para hacer las debidas diligencias de verificación de la información contable.

¿Esta usted de acuerdo: si o no? No deje de enviarme sus comentarios.

Esta vez quiero contarles de las finanzas públicas, debo decir que no debiera ser un tema tan trascendente, pero en la coyuntura actual se esta volviendo imprescindible hablar de el.  Por que si las finanzas públicas no son viables, ni el crecimiento económico será sostenido, ni la lucha contra la pobreza duradera.  

El problema de la gobernabilidad de la política fiscal.  El presidente ha dicho que permanecerá todo su gobierno en campana, porque al Ecuador le hace falta recuperar la esperanza.  El problema con esto es que las campanas electorales no se ganan cuando se toman medidas impopulares.  Es más, el presidente ha empezado sin ningún complejo un proceso de aumento de las transferencias del bono de desarrollo humano y la tarifa de la dignidad, que seguramente va a terminar generando una obligación de gasto permanente imposible de revertir en el futuro.  

Me cuesta creer que esto resuelve los problemas reales de educación, salud y empleo.  Pero aunque podría ser un tema menor, se parece mucho al problema de los subsidios a la energía que se incubaron en los anos del boom petrolero de los 70.  Por ejemplo, hoy en día en el presupuesto del 2008 se contemplan 3,268 millones por concepto de subsidios a la energía (a la gasolina, al diesel, entre otros)!  Lo que empezara como una práctica inofensiva en los 70, hoy significa casi el 30% del presupuesto.  Estos subsidios, en cambio, a diferencia de los mas recientes si tiene relevancia económica y además son políticamente intocables, incluso para este presidente.  A esto es a lo que me refiero cuando digo que el presidente esta incubando mas subsidios que en el futuro serán determinantes para la viabilidad fiscal y política de los gobiernos.

Solo para que se hagan una idea esto equivale casi a 300 dolares por ecuatoriano por ano que se destina al subsidio.  Si consideramos que unos 8 millones de ecuatorianos no gastan mas de 30 centavos al dia de combustible y energía (menos de 30 dolares al mes para una familia de 3 miembros), el subsidio para estas 2/3 partes de ecuatorianos no llega a ser ni 100 dolares al ano.  Piensen entonces que ellos se consumen menos del 30% del subsidio.  

¿Cuánto más podría hacer el gobierno para tratar el tema de la educación si solo gastara $800 millones de subsidio focalizadamente y el resto ($2,400 millones) lo destinara a educación?  Pero tomar esa decisión es políticamente imposible por la dependencia que hemos creado en el Ecuador a subsidiar la energía.

Podrán decir que exagero, pero eso no es nada comparado con lo que dice un estudio de que solo el 25% del subsidio de la energía llega el 80% más pobre del país.  Sin embargo, lo importante con los subsidios es que confunden a la gente.  El hecho que el galón de gasolina extra cueste menos de $1.20 en Ecuador cuando en EE.UU. cuesta casi $4 dólares, no es porque nosotros produzcamos petróleo, sino porque el Estado nos esta pagando la diferencia.  Dicho de otro modo, no porque yo no pague, quiere decir que a alguien no le cueste.  Y el asunto con esto, es que nos acostumbramos a consumir mas de aquello que en otras circunstancias consumiríamos menos, tanto es asi que hasta nuestros países vecinos viajan para contrabandearlo.

No tengo nada en contra del concepto de subsidio, pero me preocupa que se olviden que los subsidios deberían tener un objetivo y un plazo.  Si quiero ayudar a un grupo desfavorecido, muy bien, pero pidámosle resultados y luego de un tiempo sino lo logran se acaban.  Los pobres de otros países reciben cupones alimenticios mientras sus hijos son menores de 5 anos si asisten a un revisión frecuente a los centros médicos.  Ese un típico subsidio con objetivo y plazo, que los niños de menos recursos se alimenten bien durante sus primeros 5 anos.  Pero no, aquí tenemos uno que es que no les cueste la gasolina y diesel a todos los que tienen vehículos por tanto tiempo como aguante el presupuesto.  Ojala me equivoque con el subsidio de la tarifa de la dignidad y tampoco sigan aumentando sin objetivo ni plazos el subsidio de desarrollo humano.

¿Esta usted de acuerdo: si o no? No deje de enviarme sus comentarios.
Así reza la frase del escudo nacional de Chile, y así pareciera que ha actuado el gobierno de Colombia.  Pero déjenme decirles que ahora me siento, más que nunca, solidario con el presidente Correa;  porque realmente lo que ha pasado con el ataque de Colombia es inaceptable.  No obstante, creo que la tesis esencial de Correa de que la narcoguerilla de la FARC no debe ser catalogada como terrorista se vino abajo por la fuerza.

Primero déjenme citar algunas frases que debilitan nuestras razones en el conflicto.  Lo que ha sucedido en Ecuador “es causa de guerra”, Chavez. La gira del Presidente Correa incluye a Venezuela y se dice que “este conflicto debe ser regionalizado”, Correa.  ¿Qué significa esto? ¿Por qué no rechaza frontalmente esa sugerencia eliminando de su gira a Venezuela?

“Los radares estaban en mantenimiento” Comandante de la FAE, Gabela.  “Gastamos ingentes recursos en la defensa de la frontera norte”, ministro Larrea.  Aparentemente, no saben priorizar en que gastan la plata.  O el problema de la guerra es demasiado importante para dejárselo a los militares.

Buenos argumentos, han sido los de Acosta: Las acusaciones de Colombia al ministro Larrea son “una cortina de humo para distraernos del hecho fundamental de que Colombia agredió al Ecuador”.  “Nosotros no debemos aceptar ni grupos regulares ni irregulares en nuestro territorio”.  Bien por Acosta, ojala lo escuche Correa.

Sin embargo, otros no respondieron tan acertadamente.  Ante la pregunta de un periodista colombiano de cómo vamos a desvirtuar técnicamente las pruebas de que el ministro Larrea coopera con las FARC: “Ecuador no cooperó, no coopera, ni coopera con las FARC”.  “Esas son patrañas”.  “Esas son falacias”.  Patrañas pueden ser, pero falacias son conclusiones falsas por equivocaciones lógicas del razonamiento y lo que se le pregunta es sobre una evidencia y no una conclusión.  Mejor harían en desvirtuar eso como una pregunta no relevante, antes que atender a ella con un error peor.

Mi sugerencia es que el gobierno debe pensar mas estratégicamente para resolver este conflicto.  Esto es, debe pensar mejor sus decisiones que Colombia, sabiendo que Colombia esta pensando en decidir mejor que lo que decide Ecuador.  En verdad, me parece que el gobierno se ha acostumbrado a no tener oposición.  Internamente, hay muy pocos que se atreven a oponérsele a Correa, y peor aun, dentro de este grupo menos son los que tienen autoridad moral o profesional para hacerlo.  Por eso, me parece que el gobierno se esta acostumbrando a creer que nadie se les puede oponer.

Sin embargo, en el problema del ataque de Colombia nos aplicaron una dosis de razón y fuerza que es inaceptable.  Si regresamos a la tesis de no denominar a las FARC terroristas que tenia el Ecuador, recordaremos que la justificación era no involucrarnos en el conflicto.  Sin embargo, las FARC nos ha forzado ha involucrarnos en el conflicto colombiano: ha provocado este ataque colombiano a territorio ecuatoriano, ha instalado bases en nuestro territorio en diversos lugares y ha sembrado dudas en las intenciones de los funcionarios de gobierno ecuatoriano en su intervención en las negociaciones de canje humanitario (patrañas que dicho sea de paso será indispensable aclarar).  Por eso digo que las FARC le dio la razón a Uribe y este no las impuso por la fuerza, las FARC resultaron no tan santos como creía el Ecuador.

Presidente, siga usted en su cometido por defendernos del ataque colombiano, creo que ha comenzado con pie firme.  Solo le pido que piense la estrategia del Ecuador en un contexto mas imparcial que la opinión política de la mayoría que lo apoya en Ecuador y seguramente le irá mejor. Una sugerencia, seria exigir una declaratoria multilateral de terroristas a las FARC para que ya no solo sea el Ecuador sino toda la región quienes lo cataloguen así.  Otra sugerencia, seria exigir en un plan de reparación por los daños causados tanto por el ataque como por las fumigaciones con glifosato, a través de una fuerza internacional que ayude a defender al Ecuador de la invasión de las FARC.

Nota: Esperemos ver nuevos avances en la reunión de Presidentes del Viernes 7 de marzo.
Esta semana participé en un debate con los autores de la reforma tributaria.  El primer tema que aborde con ellos fue el del impuesto del 0.5% a la salida de divisas, argumentando que aunque aparezca inofensivo es el peor de los impuestos creados en la reforma.  Mi tesis es simple, si no hay ningún problema que resolver con la salida de capitales y hay un temor de que lo puedan usar para sacarnos de la dolarización: ¿para qué lo crearon?.
La primera parte de mi argumento obedece a que hay una percepción errónea de un problema de política económica.  La justificación del gobierno para crear este impuesto es que no los “capitales golondrina” desestabilizan la economía y que por tanto es necesario desincentivarlos.  El primer problema con esto es que la movilidad de los flujos de capital no es dañina por sí misma, sino cuando hay alguna distorsión en la economía que haga que esa movilidad sea un problema.  Ese argumento suele hacerse cuando se tiene un sistema de tipo de cambio fijo, pero eso no  aplica al Ecuador dolarizado.  Sin embargo, el mayor error con esta justificación es que en el Ecuador de hoy no hay ningún problema de exceso de flujos de capitales.  Esto es como que un médico recete un laxante para una deshidratación, agrava el problema no lo corrige.  Yo no sé en qué economía viven pero aquí no están entrando los capitales de manera que haya un temor por una fuerte salida de capitales.
Más todavía, en el momento de una corrida de capitales ese 0.5% no bastará.  Piensen en una persona que tengan $10,000 y no confíe en Ecuador, desistirá de sacarlos por no pagar $50 de impuestos.  ¿Qué son $50 contra la posibilidad de perder $9950?  Nadie en su sano juicio va a dejar de sacar la plata del país si estima que es riesgosa mantenerla en Ecuador.  Ahora que no les guste esa idea, ese es otro problema.  Pero para eso habrá que preguntarse qué podría estar generando esa desconfianza en primer lugar.  La verdad es que muchos países del mundo han aplicado controles a la salida de capitales en momentos de crisis e incluso nosotros mismos hemos llegado a congelar los depósitos.  Por tanto, ese argumento de evitar los “capitales golondrina” es falso porque se refiere a un problema que no existe, pero además es un problema que no se resuelve de la manera que proponen.
Sin embargo, la razón más preocupante por la cual me opongo a este impuesto es que lo considero un riesgo contra la dolarización.  La idea procede de la siguiente manera: El día de mañana uno de los oleoductos amanece roto producto de un terremoto (como sucedió en 1987).  Inmediatamente, hay una contracción brutal de los ingresos fiscales y una necesidad de devaluar el tipo de cambio real.  Como esto no se puede en dolarización, el gobierno tendrá la excusa ideal para sacarnos de la dolarización.  Para hacerlo elevará la tasa del impuesto a la salida de las divisas a niveles prohibitivos (digamos 500%) entonces efectivamente la oferta monetaria en dólares deja de tener valor si en el país somos obligados a tener una nueva moneda.  En ese momento entenderán porque creo que este impuesto fue un lobo vestido de oveja.  Ojo con lo que digo, yo no profetizo la salida de la dolarización de esta manera, solamente que si se dan las condiciones para presionar en contra de la dolarización este impuesto será un mecanismo que les facilitará la manera de salirse de la dolarización.  Mis colegas de debate del SRI no estimaban mi argumento como fantasioso. El problema que tienen ellos es que o son muy ingenuos respecto de las intenciones subrepticias de este impuesto o verdaderamente creen que el Ecuador hubiera estado mejor sin la dolarización en este último año de gobierno. Ninguna de las dos me parece una explicación satisfactoria, y si creen que estoy fantaseando, prefiero que sepan que prefiero el rol de la Caperucita que descubre al lobo y no al lobo que se disfraza de abuelita.
¿Esta usted de acuerdo: si o no? No deje de enviarme sus comentarios.

Aclarado que el argumento de justicia distributiva que nos da el gobierno no es técnico sino político. Y que esa justificación, en lo que dice relación a la elevación de impuestos progresivos, contradice el principio de justicia distributiva que nos ensena la Ética. Ahora hablemos de los criterios económicos para evaluar a determinados tipos de impuestos desde una perspectiva técnica:

  1. Eficiencia
  2. Impactos Macroeconómicos
  3. Simplicidad Administrativa
  4. Búsqueda de Rentas

El argumento al que los economistas siempre nos referiremos en materia de impuestos es la eficiencia. Analicemos un impuesto imaginario sobre los años viejos. Para fin de año, yo deseaba comprar un ano viejo de Correa y aceptaba pagar hasta $30. Había comerciantes que los vendían desde $20 dólares, quizás porque tenían costos oportunidad de $10 para esa actividad. Para mí, comprar por $20 algo que estaba dispuesto a pagar por $30 significa una ganancia de $10. Estos $10 dólares son una ganancia que la denominaré el excedente de los consumidores. Si gravaran los años viejos con un impuesto del 100%, ahora ese año viejo de costaría $40. Yo no lo compraría, aunque habría otros que seguirían contentos porque tienen una disposición a pagar de $50 o mas. ¿Qué pasa? Al imponer un impuesto, el precio de venta es mas alto, los productores ganan lo mismo por producto aunque venden menos, pero al cobrar más hay una transferencia hacia el Estado. Sin embargo, ese excedente que yo recibía por comprar el año viejo ahora no lo tengo, pero como no he comprado nada, tampoco se lo he dado al Estado. Diremos que ese excedente se ha perdido de manera irrecuperable de la economía.

La pérdida irrecuperable de la economía es la lógica de la eficiencia con la que los economistas analizamos los impuestos. Decimos entonces que los impuestos son malos económicamente porque podemos optar por no pagarlos reduciendo así: consumo (como en el caso del ICE), inversión (como en el caso de impuesto a los activos), esfuerzo laboral (como en el caso de la elevación del impuesto a la renta de las personas), etc. Lo que debe quedar claro es que un impuesto no crea valor, sino que lo distribuye, pero en su implementación crea incentivos para que no se paguen lo que reduce la eficiencia de la economía.

Impactos Macroeconómicos. Por ejemplo, al decidir un impuesto a los activos afecta la demanda de capital de las empresas para producir. Y de esta manera puede haber un impacto sobre el nivel de producción importante.

Simplicidad Administrativa. Por ejemplo, hay impuestos cuya introducción supone una creación de una serie de controles y burocracia que puede reducir el beneficio neto del impuesto hasta llegar a desaparecerlo.

Búsqueda de Rentas. Este es un tema de la economía política que los legisladores suelen olvidar. La idea es que toda vez que se crea una regulación o un impuesto se crea una oportunidad para evadir o corromper. Si el incentivo es muy fuerte puede que la medida no tenga sentido en primer lugar. Por ejemplo, si yo introduzco un impuesto como el de la salida de capitales y cuyo cumplimiento exceptúa a una serie de transacciones que serán revisadas por un funcionario público, lo que estoy creando es un incentivo para que aquel que tenga que pagar el impuesto haga lobby para que sus transacciones entren dentro de las excepciones. En resumen, el sector privado se dedicará a convencer al funcionario público para que lo favorezca. Lo que genera una serie de actividades improductivas para la economía (almuerzos con ministros, invitaciones y regalos a funcionarios) y una aumento de la corrupción (reduce la seguridad jurídica) cuyos costos superan los beneficios financieros del impuesto para el Estado.

Con estos criterios iremos evaluando los impuestos y reformas propuestas en la Ley de Equidad Tributaria en los próximos artículos. ¿Esta usted de acuerdo: si o no? No deje de enviarme sus comentarios.

Esta es la primera entrega de una serie en donde trataré varios temas de la Ley de Equidad Tributaria. En este artículo empezaré de las motivaciones de la Ley. En el siguiente artículo presentaré una serie de criterios económicos con los cuales debería analizarse los impuestos.  Luego en artículos sucesivos analizaré, conforme el orden que me soliciten los lectores, algunos de los impuestos y reformas que se proponen en la mencionada Ley: 1) un impuesto a la salida de capitales, 2) los impuestos a las tierras y de los activos en general, 3) el impuesto a la renta y sus anticipos (personas, empresas y herencias), 4) eliminación de preasignaciones y donaciones, y 5) las propuestas para reducir la evasión.

El problema más grave con los impuestos es que hay que pagarlos.  Curiosamente, este no es un problema económico, es un problema moral.  Pues como economista, no hay mejor impuesto que el que no existe; o para algunos, peor todavía, no hay mejor impuesto que el que no se paga.  El primer paso que hay que dar para analizar los impuestos es reconocer que los impuestos se tienen que recaudar por que hay un Estado que los necesita.  Podríamos entrar a discutir ¿qué debe hacer el Estado?, pero igual habría que recaudar algo, mas o menos según nuestro modelo de Estado.  Y esa pregunta debe plantearse porque no se puede pretender recaudar y recaudar ad infinitum, tiene que haber un límite, sobretodo frente al patético fracaso del Estado socialista alrededor del mundo.

En esta reforma tributaria, Carlos Marx de Cuenca nos habla de “justicia distributiva”. Pensemos en un ejemplo. Suponga que el SRI le quita un centavo a cada uno de los ecuatorianos y se lo entrega a los niños de la calle.  Si yo me intereso más por los niños de la calle que por ustedes preferiré esa política.  Pero un tercero neutral probablemente este indiferente.  El problema es que los impuestos que se cobran son los que se gastan y un mal se cancela con un bien. Por tanto la economía como ciencia no tiene como valorar esa distribución. ¿Pero dónde entra lo de justicia distributiva?  No obstante la necesidad de que haya un Estado y de que la mayoría quisiera acabar con la indigencia infantil, esto no justifica el que la estructura de impuestos sea excesivamente progresiva bordeando lo confiscatorio, pues la justicia distributiva habla de proporcionalidad y no de progresividad.  Los problemas, esto si económicos, que generan los impuestos los trataré en el siguiente articulo pero tienen que ver  con la lógica de la eficiencia.

El problema de la idea de justicia distributiva de Marx de Cuenca es que se parece más a la de Marx de Alemania “una estructura de impuestos progresivos…a través del cual el proletariado impondrá su supremacía política para pelear todo el capital de burguesía y centralizar los instrumentos de la producción en manos del Estado” (Marx y Engel, 1848).  Sin embargo, Aristóteles define la justicia distributiva de otra manera, ver Ética a Nicómaco, “Lo justo es, pues, esto: lo proporcional, y lo injusto, lo que va contra lo proporcional.  Un término es mayor y otro menor como ocurre en la vida práctica: el que comete injusticia se atribuye mas de lo bueno que le corresponde, y el que padece injusticia, menos de lo bueno que le corresponde”.  La diferencia  esta en que la justicia distributiva habla de proporcionalidad y no de progresividad. Proporcionalidad significa dar más si es que más se tiene, progresividad es dar cada vez más cuando más se tiene en una proporción creciente.  No es que sea dogmatico, pero el problema con la progresividad es que genera distorsiones económicas (como lo mencionaré en el siguiente artículo) y además no hay una justificación ética para ello.  Nótese, que yo estoy de acuerdo con acabar con la indigencia infantil,  pero los dejo a ustedes pensando en este tema para que no se dejen impresionar por el discurso de justicia distributiva, pues es equivocado.

El problema que plantea la redistribución de los impuestos es válido en tanto hayan otros impuestos que sean regresivos (lo contrario a progresivo).  Pero debe ser resuelto incluyendo todo el ámbito de la política fiscal: tanto en los impuestos como en el gasto.  Por ejemplo, la mejor manera de reducir la regresividad de los impuestos a los pobres es que el gobierno gaste bien. Esto ha sido validado empíricamente para la política fiscal de Chile por Engel (un economista chileno mas no el ideólogo del comunismo). Solo un ejemplo, si en educación puedo asegurar un sistema de educación pública que tenga bachilleres de clase mundial (India lo tiene), y un sistema universitario de élites intelectuales y no económicas (todos los hindúes terminan estudiando en las mejores universidades del mundo becados), la distribución del ingreso sería más justa (pero a los socialistas ecuatorianos se le metió en la cabeza en los 70 que deberíamos asegurar libre entrada a la Universidad y los anarco-comunistas del MPD se tomaron la educación básica para politizarla).  La evidencia empírica de los estudios en el resto del mundo sobre el tema distribución de ingresos muestra que la educación es el factor más importante para predecir el ingreso de la persona, y no veo porque no lo deba de ser así en Ecuador.

En resumen, la justicia distributiva no justifica la progresividad en los impuestos, pero sí debemos pensar en la redistribución mirando a los impuestos y al gasto publico en su conjunto.

Ahora desde el punto de vista económico, la propuesta del gobierno es bastante ineficiente al crear impuestos cuya capacidad de recaudación es limitada, es administrativamente mala porque asume una inocencia absoluta de las personas a les toque pagar los nuevos impuestos dejando de lado aspectos de discrecionalidad y corrupción que no son menores. Y sobre todo, es bastante desbalanceada al procurar objetivos de redistribución solo a través de los impuestos y no del gasto.  Si algo de bueno encuentro, son algunas de las medidas para reducir la evasión como: la retención por pago de intereses al extranjero y el limitar el sale-lease back.
Debí escribir este artículo al comenzar mis entregas a Desde Mi Trinchera. Com, pero lo hago ahora para que sepan mis antecedentes y mis ideales, y así comprendan mejor mi opinión en este espacio.  Creo que es conveniente hacerlo, incluso es una obligación ética para revelar que no escribo en contra o a favor por que trabajo en tal o cual institución.

Tengo 32 años, 4 hijos y espero mi quinto hijo. Soy economista de la ESPOL, tengo una maestría en economía de la Universidad Católica de Chile y un MBA de en la escuela de negocios Stern en NYU de la ciudad de Nueva York, becado por la Comisión Fulbright. Actualmente, soy profesor de la ESPOL a tiempo parcial y administro una empresa de ventas de tuberías.

En el pasado me dedique a la investigación económica, incluso trabajé como consultor económico del BID para el ministerio de Economía en la época de Jorge Gallardo Zavala cuando Gustavo Noboa Bejarano era Presidente. He sido consultor para las Naciones Unidas en materia de inversión extranjera y he trabajado en Wall Street para los bancos de inversión. Finalmente, ahora estoy en la empresa privada ecuatoriana, pero sigo teniendo una visión muy fuerte respecto de cuales son los problemas de fondo del país.

Si se me ataca de dogmático por mis creencias de fe, entonces soy dogmático.  Pues tengo que reconocer que creo en unos dogmas, que de paso deben creer todos los católicos.  Pero en mis artículos yo escribo de economía, política, ética y filosofía.  Y todas estas son disciplinas que buscan la verdad atendiendo a la razón.  No soy un clericalista, creo seriamente en que la fe y la razón no tienen que oponerse, y todo lo que yo argumente en este espacio será a través del razonamiento y no de los dogmas.  Si no escríbanme aclarándolo.

Por lo tanto, yo siempre argumentaré mis opiniones basadas en premisas y marcos teóricos de soporte y no en simples posiciones personalistas; esas si, dogmáticas tales como: “no lo tomemos en cuenta porque no pertenece a tal grupo” o “no me parece que esta bien porque nunca se ha hecho”.  Los invito a que hagamos ese esfuerzo, cuando critiquen háganlo con argumentos estructurados y no con tautologías vacías.

Si se me ataca por no ser operativo debido a que me manejo en el mundo de las ideas, eso es otro error.  El que uno entienda de tal o cual cosa no significa que no sepa hacer o tal cual otra.  En mi caso, eso no se aplica; así que ese argumento me tiene sin cuidado.  Pero, me parece preocupante porque en este país hay muy pocas personas con experiencia de éxito temas públicos, y por tanto, nos condenan a nunca salir del problema por esa falta de buenos antecedentes de experiencia.  O bien, por que la hacen las personas que vienen del extremo opuesto, que son eminentemente prácticos y que nunca se han detenido a pensar ni si quiera cuando escriben.  Es verdad que esa inclinación empresarial es propia de Guayaquil, pero una combinación con profesionalismo y cultura no se opone a eso.  Más bien lo magnifica.

Finalmente, a mi no me molestan las criticas, me agradan, me motivan.  Es mas creo que el arte de polemizar, o de argumentar, como decían los antiguos griegos, me apasiona.  Sin embargo, el atacar a la persona y no los argumentos es una típica falacia del razonamiento de la cual esta plagada el político ecuatoriano.  Se suele decir en lógica, ad hominem, por que atacan al hombre y no a la idea.  Así que si de criticar se trata, ¡adelante!, pero no caigan en las bajas pasiones de la rabia humana para hacerlo.

Si algo puedo generalizar de este problema en relación a la situación actual del Ecuador, es que la escasez de argumentos es la base de la popularidad del presidente Correa.  Cuando Correa ataca en público a sus detractores, con honrosas excepciones, estos o se quedan callados porque tienen rabo de paja o salen en su defensa con argumentos tan paupérrimos que hasta da gusto como los liquida.  En consecuencia, elevemos el debate con una argumentación estructurada y retorica que es la única manera de callar a los que se equivocan.

¿Esta usted de acuerdo: si o no? No deje de enviarme sus comentarios.  Si quiere saber más de lo que escribo vea blogspot.espejitosdecorrea.com
¿Quiénes Somos?

Desde mi trinchera es un diario digital de opinion. Todos los comentarios y/o opiniones vertidas en este sitio son de completa responsabilidad de sus autores.

Suscríbase

Ingrese su correo electrónico y reciba directo en su buzón electrónico nuestra edición diaria

 

Artículos en Portada
Últimos comentarios
Biblioteca de Archivos