Comentario Internet

Las tareas y el refuerzo académico en tiempos de pandemia

Lo más habitual antes de la pandemia era que los docentes encomienden tareas para casa al alumnado con la finalidad que el estudiante consolide fuera de la hora de clase los aprendizajes que había iniciado en el aula.  A menudo también se pretendía que el estudiante amplíe y aplique lo aprendido en clase a través de actividades autónomas como la lectura personal y consultas adicionales.  Algunas de esas actividades inclusive requerían un trabajo colaborativo entre varios compañeros.  En los estudiantes más pequeños, las tareas implicaban una dedicación añadida para los padres, no exenta de conflictos y frustraciones.  

La necesidad e importancia de las tareas ha sido muy debatida entre los estudiosos y sin llegar a resultados concluyentes, hubo un tiempo pre COVID-19 que el Ministerio de Educación de Ecuador, no ajeno a la moda pedagógica, enviaba directivas a los centros educativos unas veces prohibiéndolas y otras dosificándolas (Acuerdo Ministerial Nro. MINEDUC-2018-00067-A).  Murillo y Martínez (2013) en un estudio sobre la incidencia de la tarea en el rendimiento académico aplicado a 98 escuelas en 9 países de Iberoamérica, llegó a concluir que los estudiantes “cuyos docentes ponen tareas para casa obtienen mejores rendimientos que aquellos cuyos profesores no las ponen”.

Por otra parte el refuerzo escolar, también llamado refuerzo académico, en cambio son aquellas actividades tales como clases adicionales y tareas escolares que el docente realiza con los estudiantes que presentan bajos rendimientos académicos durante el curso escolar con la finalidad que complementen, consoliden o mejoren la acción educativa ordinaria y puedan recuperarse en el transcurso y no únicamente al final del proceso de enseñanza-aprendizaje. Muchos de los estudiantes que requieren el refuerzo escolar suelen ser aquellos necesitados de atención más individualizada y con necesidades especiales. En Ecuador el refuerzo académico está normado y es obligatorio para que los docentes lo realicen al inicio curso escolar y antes de rendir pruebas académicas de segunda instancia (Reglamento General a la Ley Orgánica de Educación Intercultural, art. 214.1).

Con estos antecedentes y en el contexto de la crisis sanitaria, las tareas escolares y el refuerzo académico merecen ser reconsideradas.  Tras 9 semanas de confinamiento con las escuelas cerradas, surgen dificultades no previstas para garantizar las condiciones de aprendizaje, la finalidad de la presentación de tareas, así como la efectividad del refuerzo escolar y éstas, son evidentes.  Los padres de familia o los encargados de los estudiantes se han visto inmersos en una inesperada realidad de acompañamiento escolar aumentada por la exigencia de una alta conectividad para la interacción de video, plataformas y archivos de gran tamaño.  Muchos de los padres y docentes han tenido que vérselas de repente con el manejo de herramientas digitales con las que, antes del confinamiento, había una interacción incipiente o simplemente no existía. 

En estas circunstancias las tareas y el refuerzo se ven afectadas tanto en su intencionalidad formativa como en su validez, fiabilidad y eficacia.  No hace falta ser un genio para sospechar, con Sainz y Sans (2020), que la incidencia de las tareas y el refuerzo académico en el aprendizaje será heterogénea. Algunos factores serán decisivos: la condición económica de las familias, la formación de los padres en el área tecnológica, las habilidades no cognitivas y la situación emocional en la que se halla el entorno próximo de estudiante marcarán la diferencia en cada uno de los casos.  Cotino (2020), pedagogo y abogado argentino que sabe muy bien de crisis económicas, subraya al respecto que el factor económico será determinante mientras dure el confinamiento y una vez haya pasado el pico de los contagios.  Porque, debido a la escasez de recursos, no todos los estudiantes tendrán el mismo acceso de conectividad y poseer equipos tecnológicos más avanzados, por consiguiente habrá variaciones importantes en los niveles de logro de aprendizaje y en los refuerzos para nivelar conocimientos no alcanzados por la educación remota bajo las circunstancias a que obliga la pandemia.

De lo que sí existe una certeza bastante extendida es que la pérdida de clases presenciales de los últimos tres meses del curso escolar tendrá un efecto contraproducente (Cooper et al. 1996; Goodman, 2012; y últimamente Gannini, 2020).   Pero no todo es negativo, también surgen momentos inspiradores, de gran creatividad y de diversión por aprender. No cabe duda que la medida de esos momentos vendrá marcado por la capacidad de las familias en poder ayudar a sus hijos a aprender. Las diferencias clave incluyen la cantidad de tiempo disponible para dedicar a la enseñanza de sus hijos y las habilidades blandas no cognitivas (capacidad de escucha, trabajo en equipo, buen humor, resiliencia, asertividad, etc.) que posean los padres.

El centro educativo que lidero ha intentado abordar el asunto de las tareas y refuerzo escolar por medio de plataformas y herramientas educativas institucionales, tales como IntranetLasalle, Google Classroom, Mil Aulas, Academiun, Moodle y SAVIA.  Estos recursos han permitido la comunicación estudiante-profesor, así como el seguimiento, refuerzo y evaluación.  Las tareas escolares y actividades de refuerzo son presentadas por temas, fecha de publicación y bajo diversas modalidades. En la mayoría de ellas se puede incluir videos de YouTube, enlaces a otros sitios web, archivos y enlaces a un drive externo, además de presentaciones, dibujos, formularios y hojas de cálculo. Para suplir dudas de estudiantes -y de sus padres-, dar apoyo y seguimiento al refuerzo académico se ha utilizado el correo institucional, las redes sociales y herramientas de comunicación como WhatsApp y llamadas telefónicas.

¿Cuánto tiempo dedicar a las tareas y refuerzos frente a un monitor en tiempo de pandemia? No hay estudios concluyentes.  Se ha escuchado que esos periodos no deberán ser de 2 por día y no exceder los 30 minutos.  Me parece que es una bien intencionada opinión y la sugiero particularmente para los más pequeños.  Con los más grandes (10 años en adelante) habrá que pensarlo un poco más. Y aunque siempre aparece un docente distraído que envía a imprimir un trabajo y luego pide escanearlo para ser enviado por email a su correo, también conozco a muchos de mis estudiantes que gastan -o gastaban- varias horas al día en el celular, la tablet o ante el monitor jugando una gran variedad de juegos tales como “Fortnite” -donde se matan como locos-, “A Way Out” -en el que hay que luchar para escapar de una cárcel- o “Call of Duty” -una batalla entre ejércitos de todo el mundo-. Muchos de mis estudiantes en esta temporada de permanecer en casa han avanzado varios niveles en estos juegos, algunos ahora son expertos y muestran orgullosos sus nuevos records virtuales de asesinatos, fugas o territorios arrasados por sus ejércitos. No he recibido quejas por el uso exagerado de esas plataformas, en cambio por las tareas y refuerzos enviadas de manera virtual por los docentes, casi todos los días.  

Habrá que seguir investigando sobre las tareas y refuerzo escolar durante el periodo de confinamiento para establecer una ponderación sobre lo actuado, hacer correcciones y establecer propuestas pedagógicas a corto plazo. Por la pandemia los centros educativos están ante una educación virtual inesperada que debe asegurar un balance más adecuado entre tiempo de estudio y de ocio, con directrices claras, coordinada entre docentes, estudiantes y padres, que ayude a superar las frustraciones y la asfixia tecnológica, que sea adaptable y que alivie el malestar que pudiera surgir entre las familias y los docentes.

 

Trabajos citados

Cooper, H., Nye, B., Charlton, K., Lindsay, J., & Greathouse, S. (1996). The Effects of Summer Vacation on Achievement Test Scores: A Narrative and Meta-Analytic Review. Review of Educational Research, Retrieved May 20, 2020, from www.jstor.org/stable/1170523. Obtenido de Retrieved May 20, 2020, from www.jstor.org/stable/1170523

Cotino, L. (2020). La enseñanza digital en serio y el derecho a la educación en tiempos del coronavirus. Revista de Educación y Derecho.

Giannini, S. (15 de Mayo de 2020). Distance Learning Denied. World Education Blog. Obtenido de https://gemreportunesco.wordpress.com/2020/05/15/distance-learning-denied/.

Goodman, J. (2014). Flaking Out: Student Absences and Snow Days as Disruptions of Instructional Time. NBER Working Paper No. 20221, http://www.nber.org/papers/w20221.

Ministerio de Educación de Ecuador. (2018). ACUERDO Nro. MINEDUC-MINEDUC-2018-00067-A.

Ministerio de Educación de Ecuador. (2015). Reglamento General a la Ley Orgánica de Educación Intercultural.

Murillo, J., & Martínez-Garrido, C. (2013). Incidencia de las tareas para casa en el rendimiento académico. Un estudio con estudiantes iberoamericanos de Educación Primaria. Revista de Psicodidáctica, 157-178.

Sainz, J., & Sanz, I. (23 de Abril de 2020). Nada es gratis. Obtenido de https://nadaesgratis.es/admin/los-efectos-del-coronavirus-en-la-educacion-i-las-perdidas-de-clases-y-rendimientos-educativos-desiguales

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