Opinión Política

¡Basta ya de tanta brutalidad y abuso policial!

Una de las “estrategias” que utilizan los gobiernos a fin de “controlar” el descontento popular provenientes de las protestas, radica en ejercer control mediante el uso de la fuerza pública. Como es el caso que nos ocupa, y en función de las recientes manifestaciones de protestas del 3 de dic. Del 2015 que; más allá de su legitimidad y constitucionalidad, y del derecho a manifestar su rechazo y descontento; aún en forma absolutamente pacifica por parte del pueblo, aquello no se compadece ni se enmarca en ningún principio democrático debido a que todas esas medidas represivas por parte de la policía, solo logran peligrosamente el desmembramiento de todo principio constitucional.

Una cosa es la obediencia institucional a órdenes superiores, y otra muy diferente es el innecesario y hasta cobarde abuso de un poder camuflado detrás de un uniforme, cuya represión la ejecutan a través de sus toletes y su armamento destructivo.

 

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No son para nadie desconocidos los abusos y excesos de los miembros policiales cuando actúan el momento de cumplir supuestamente con su labor, quienes irónicamente en sus “escudos pretorianos anti motines”, portan expresiones como estas: “SOY POLICIA…E HIJO”. Tampoco es desconocida la brutalidad con la que una gran mayoría de sus miembros repelen a la ciudadanía; incluso en circunstancias en que dicha protesta está siendo realizada de manera totalmente pacífica. En la mayoría de estos casos, y antes de ejercer sus brutales acciones, los policías no se detienen a meditar y reflexionar un solo instante que esas acciones represivas se las están aplicando a niños, mujeres, adultos mayores, y hasta reporteros de la prensa local.

Hace pocos días, y a través de un video, se dio a conocer al país el abuso de un miembro de la policía, en circunstancias que agredía a un ciudadano mediante el uso de la fuerza, ejecutando en contra de su humanidad un certero cabezazo, aún con el casco puesto. En tales circunstancias, es totalmente claro que dicho casco se constituye en una letal arma, capaz incluso de poder acabar con la vida de un ciudadano.

Esos brutales actos, y sin lograr entenderlo, parece que están siendo utilizados de manera sistemática por parte de los policías, siendo aquello, una actitud que obviamente enerva los ánimos de todo en pueblo, y pone en alto riesgo la paz de todo un país.

Nuestra constitución es absolutamente clara en función expresa de establecer y garantizar nuestros derechos, y no es para nada correcto que, aquellos que están preparados para proteger y privilegiar la seguridad ciudadana, sean pues los que de forma iracunda y violenta arremetan contra quienes utilizan su derecho a la protesta como única y legitima alternativa.

Personalmente, estoy manejando un alto grado de prudencia en respecto de la situación política que vive acá en el Ecuador, y muy sinceramente aspiro y espero que todas estas cosas se las manejen con verdadero sentido patriótico a fin de lograr un final feliz, obviamente en total y claro beneficio de todo un país. Esa, y solo esa, es y será la mejor actitud a fin de evitar, hoy por hoy, que toda nuestra patria se desangre innecesariamente.

No quiero que mañana me señalen como un amarillista y exagerado ciudadano que solo opta por denunciar porque si este tipo de abusos.

Solo basta con ingresar a las diferentes páginas sociales, y a los diferentes noticieros, para constatar a través de imágenes y crudos videos, cuanto sucede por parte de una policía que excede ampliamente y agresivamente sus funciones a ellas encomendadas.

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