(cc) por Presidencia de la República del Ecuador - Flickr

El informe del presidente a la nación fue tan lleno de contradicciones, falsedades e ilusiones, que no se cumplirán, como en sus Enlaces sabatinos, lleno de palabras y más palabras cuando necesitamos hechos. La triste realidad de nuestro país es muy diferente a la que el presidente nos presenta en sus informes. Estamos llenos de pobreza, de corrupción y de delincuencia. El gobierno de la revolución ciudadana está adornado por la partidocracia y la oligarquía, nueva y antigua.

Hizo un llamado a la unidad nacional, llamado sin credibilidad cuando al mismo tiempo ataca incluso a sus antiguos aliados. La unidad nacional no se la consigue con insultos, ni siquiera con palabras bonitas, sino con actuaciones dirigidas hacia la consecución del objetivo y una de esas actuaciones es la búsqueda de armonía. El presidente, lamentablemente, causa caos en todos los lugares que visita y es motivo de división de los ecuatorianos. La unidad no se puede dar con el liderazgo de los que han sido los causantes de esta desgracia nacional, ni los de antes, ni los de ahora, ni los de siempre, sino con renovación.

Dijo que hay que canalizar el ahorro a la inversión, que el mayor ahorrador del país es el IESS y que el peor negocio para ese IESS es poner su plata en el Banco Central para que se lo mande afuera con rendimientos bajísimos y con riesgo. Lamentablemente el ahorro del Estado ya fue despilfarrado por el presidente y el ahorro al que se refiere es privado.

Preguntó: “¿Quién quebró el año pasado, acaso no fueron los grandes bancos y financieras del primer mundo que nos daban cátedra de prudencia y sin ningún impacto en la economía nacional?” No todos los grandes bancos y financieras del primer mundo quebraron. En el mercado existen ganadores y perdedores. Justamente por éso es fundamental entender el principio de diversificación que el presidente no aplica en el caso de las inversiones del IESS.

Añadió: “Que ese IESS financie el desarrollo nacional, no sólo al sector público sino también al sector privado. Pero ahorro, y más aún ahorro público financiando al desarrollo nacional obteniendo mayor rentabilidad y sin riesgo o muy bajo riesgo o menor riesgo que poniéndolo afuera”. Da lástima escuchar tantos enunciados demagógicos a un político que quiere convencer a los ciudadanos con terminología técnica. Divide al mercado en dos: El mercado ecuatoriano y el mercado de “afuera”. Tal cosa no existe ya que el mercado que el presidente llama de “afuera” constituye un sinnúmero de mercados a los cuales se debe apuntar precisamente para reducir el riesgo de que se pierdan los dineros de los afiliados al IESS ya que al tenerlos en un solo mercado, el mercado ecuatoriano, el riesgo es enorme.

Y continuó: “Jamás el Estado ha fallado en la deuda al IESS”. Por un lado está indicando que los gobiernos corruptos del pasado han actuado bien con respecto al IESS a pesar de que nuestros jubilados reciben pensiones paupérrimas. Por otro lado, en inversiones el pasado no es un indicador del futuro, sino que hay que revisar las circunstancias actuales y recordar que él mismo dijo que estamos en crisis y que su ex-ministro Diego Borja indicó que estamos con peligro de desdolarización. Por lo tanto el riesgo de que el Estado no pague intereses y capital es alto.

También dijo: “Ahora, el dinero del IESS está sirviendo para financiar nuestras hidroeléctricas, refinerías, carreteras, puertos, aeropuertos con buena rentabilidad y con bajísimo riesgo”. Falso, el riesgo es altísimo y no es convincente que estos dineros sirvan para lo que el presidente dice cuando el gasto público es incrementado, tal como la propaganda inútil y engañosa, el déficit fiscal y el endeudamiento. Pero, aunque todo ésto fuese cierto, el presidente no entiende el principio de libertad y que no debe disponer del ahorro privado de los ciudadanos ecuatorianos. Mientras tanto, Ramiro González debe renunciar inmediatamente, luego de aprobar nuevas inversiones del IESS, esta vez por cerca de 500 millones de dólares, en bonos basura de este gobierno mientras no acepta las propuestas de los jubilados para obtener pensiones dignas.

Continuó con sus ilusiones al referirse a la Refinería del Pacífico, aunque ahora indica: “Esto avanza pero algunos creen que ésto es de empezar a construir. Sólo los estudios de ingeniería de detalle demoran dos años”. Esos “algunos” son los que creen lo que el presidente aseguró hace algunos meses indicando que la construcción empezaría en el mes de Junio de este año.

El presidente dijo: “Lo que nos falta por hacer, es mucho más de lo que hemos hecho”. Pocas veces ha dicho una verdad tan contundente como ésta. Lo que ha hecho es hablar y hablar. Lo que le falta por hacer es mucho más que hablar y hablar. Debe ponerse a trabajar, aunque muchos ya perdieron la esperanza de que el presidente sea capaz de dejar a un lado la incontinencia verbal y empiece a hacerlo, menos aún cuando habla de productividad conociendo que nunca manejó ni siquiera una tienda de abarrotes.