Opinión

La Universidad Católica Santiago de Guayaquil

Ante los acontecimientos ocurridos en la Universidad Católica de Guayaquil es importante recordar el espíritu que informó y alentó a las personas que lucharon denodadamente para lograr el anhelo de crear una Facultad de Jurisprudencia en Guayaquil que respondiera a las aspiraciones de nuestra ciudad y del país entero. Pongo de ejemplo la Facultad de Jurisprudencia por ser exalumno y profesor de ella.

Debemos recordar que los fundadores tuvieron que enfrentarse con la oposición cerrada de algunos elementos que militantemente trataron de malograr este ideal. Más la razón unida a la necesidad de que existiera en Guayaquil un centro de estudios en el que se enseñara derecho se impuso, y así nació hace 46 años esta facultad.

Los fundadores de nuestra facultad, despojados de todo interés particular y deseando solo que los abogados egresados de esta Facultad sean la insignia de una nueva generación que se adentra en el maravilloso mundo del Derecho creyeron necesario poner como lema de toda la institución universitaria la expresión Ciencia y Fe. Ciencia porque el adentrarse en la investigación, en las encuestas, analizar las variantes y escudriñar los códigos siempre es bueno para nuestra sociedad. Pero la Ciencia desprovista de contenido, desvinculada de la sociedad en la que se desenvuelve y desprovista de la responsabilidad que siempre debe de tener un profesión para propender al mejoramiento integral, al bien común, no produce óptimos frutos, puede quizás lograr un hombre sin fe y sin esperanza.

Clarividente nuestros fundadores al formularles la enseña de toda nuestra alma mater establecieron la frase Ciencia y Fe, porque la fe no es otra cosa que el intimo y profundo sentimiento de que hemos venido a este mundo no a vegetar sino que todo ser humano tiene una misión responsable y solidaria con los demás seres humanos y la sociedad entera. La fe fortalece nuestras aspiraciones, sobre todo, nos hace responder como eco armonioso las aspiraciones sociales que se presienten y se sienten. Esa enseña Ciencia y Fe, debe de iluminar nuestro camino. Ciencia para estudiar continuamente los problemas legales, analizar las teorías, informarse de la jurisprudencia y analizar la ley es obligación que tienen ante la sociedad ecuatoriana, ante la sociedad guayaquileña y ante todas aquellas personas que hace 46 años hicieron posible que existiera un centro universitario.

Pero ya que hablamos de justicia, debemos de recordar a sus profesores fundadores entre los que recuerdo a los Doctores Ramiro Larrea Santos, Carlos Estarellas Merino, Galo García Feraud, Héctor Romero Parducci, José Reig Satorres, Raúl Gómez Lince, entre otros.

Por los motivos expuestos, es importante rechazar los ataques por parte del Gobierno Nacional a la Universidad Católica de Guayaquil y a sus autoridades. Asimismo, repudiar la violación de la autonomía universitaria y apoyar a los alumnos frente a los procesos judiciales iniciados en el Ministerio Público. Por otro lado, solicitar se sancione al Presidente de la Federación de Estudiantes por ser el responsable de los acontecimientos del 16 de agosto.

Estoy seguro que el Consejo Universitario presidido por su rector procederá en ese sentido.

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