23 febrero, 2024

Comentario

2014

Atrás quedó el 2013, un año plagado de hechos importantes tanto a nivel mundial como local. La revolución ciudadana continua fortaleciéndose una vez que prácticamente tiene el control de todos los Poderes del Estado y ha gozado de los recursos económicos para continuar con la obra publica mucha de ella necesaria y plausible, pero realizada sin una rendición de cuentas.

Para el año que hemos iniciado, lo más trascendental por lo menos en el primer trimestre serán las Elecciones Seccionales donde se elegirán Alcaldes, Prefectos, Concejales y Consejeros. Una vez que se inicie la campaña, los candidatos del Gobierno contarán con el apoyo del Presidente Correa en sus recorridos. Los resultados le permitirán una vez más medir su aceptación a nivel País.

La gratitud es un acto de fé

La gratitud es un acto de fe. La gratitud está en la vida y es el contenido de la vida. Ser grato es ser sabio y despertar perdurabilidad en nuestros actos. La gratitud no es una experiencia, la gratitud es un mundo superior, está en el presente; no la veo, no la vemos, pero es el sostenimiento reciproco de todo lo existente. La gratitud sostiene el trabajo de la vida, la gratitud es. Sintiendo gratitud podemos estar en la profundidad de la vida y sus diversas y múltiples conexiones con la aparición y desaparición del tiempo, podemos llegar a entender que la muerte es la desaparición del tiempo tal como lo experimento, pues el tiempo me vive, en esta forma y las demás formas que en el largo transitar de mi existencia he experimentado. La gratitud me libera de la idea del tiempo. Mente y tiempo son una dualidad inseparable.

Ojalá que llueva café…

A ratos, nuestras vidas; un tanto confundidas, se aferran a cierto tipo de fantasías y supersticiones, propias del incansable trajinar por lograr días mejores, lo cual nos permite anhelar lo que creemos que por ley nos pertenece. Esto es, una vida mejor, una vida llena de prosperidad, que a la gran mayoría de ecuatorianos les permita incluso ya no tener que ir a la tienda del barrio a solicitarle al vecino, dueño de la misma, les fíe cierta cantidad de alimentos, hasta que llegue la quincena o el fin de mes, para así poder “parar la olla”, para que nuestros hijos tengan algo que comer para ese día, aunque lo que se venga luego, aquello será resuelto en su momento, pues no hay capacidad para más.

Son muchas las circunstancias envolventes un 31 de diciembre a las 12 de la media noche, son muchos los sueños y esperanzas que nos mueve a convencernos que comiendo las 12 uvas, saliendo a pasear por la cuadra del barrio con equipaje al hombro, quemando un muñeco y haciéndolo tronar hasta más no poder, besando y apretando hacia nuestro corazón el retrato de la novia o el novio, etc, es aquello, más o menos, asegurar una mejor alternativa para el año venidero.

Navidad en casa

Este año nos invitaron a pasar Navidad con mi familia que vive en Estados Unidos. La mañana del 25 de diciembre asistimos a misa y yo no pensé que sería una de aquellas misas que recordaré toda mi vida. A continuación reviviré lo acontecido durante esa hora de paz.

Entramos a la iglesia St. John. Es una iglesia blanca y elegante, muy acogedora. Dos árboles navideños decoran el altar y una voz melodiosa envuelve el ambiente. Los fieles se sientan entre familiares y extraños; unos destacan por la elegancia de sus vestidos de luces y otros por la sencillez de sus pantalones cómodos.

Contagiar Ilusiones

“En este mar de ilusiones/ donde las olas en su justa acracia/ cabalgan las cimas de lo imposible; donde el silencio es voz que no cesa/ clamando en este desierto de miseria/ y donde el olvido se hace presente/ dibujando mañanas que jamás llegarán; en este mar de ilusiones propias y ajenas/ quiero perderme sintiendo que me pierdo.

Aquí, en esta quietud que acaricia los recuerdos/acompañando las miradas que atraviesan los reflejos; en este sagrario de promesas y de anhelos/ donde el rumor del mar es el único consuelo; aquí erijo mi legado de sueños muriendo un poco más, aquí donde calla la voz esperando el alba.

A este mar de ilusiones/ llego con las alforjas del alma/ esquilmadas por la ceguera del mezquino/ las manos vacías de dar lo que tenía/ y un suspiro escapado como único/ presente en la llegada y en la partida; en este mar de ilusiones propias y ajenas dejo mi ayer y mi hoy… ….voy dejando todo lo que soy”.

(© jpellicer en: http://www.latino-poemas.net)

Entrevista de Karyna a Karyna

Comparto con mis lectores la entrevista de mi hija Karyna Abad Arteaga, la dejo con un final abierto para que saquen sus conclusiones… La conclusión de mi hija dice algo así: Me alegró entrevistar a mi mamá porque aprendí cosas que no sabía de ella, me di cuenta de que es buena y divertida.

Karyna hija: Estamos con Karyna Arteaga de Abad,

Karyna hija: ¿Qué te inspiró a ser periodista?

Karyna mamá: Cuando yo era chiquita escuchaba siempre las conversaciones en mi casa, porque hablaban de periodismo, porque mi papi y mi mami son periodistas. También mi papi tenía en su estudio una gran foto de un señor barbudo vestido muy elegantemente, ese señor es Joseph Pulitzer, padre del periodismo, y yo siempre me sentaba al pie de ese retrato a escribir mis primeras notas, mis primeros cuentos, y yo creo que todo eso fue el motivo de inspiración para que yo quiera ser después periodista.

Por el libro POEMA PEDAGÓGICO Nº 2 Y 3

Ecuador Alemania 1963-1978
La Garza Roja-Nobol-Diciembre 7, 2013

¡Gracias! ¡Gracias! palabra que la repito miles de veces, desde el fondo de mi alma!

¡Gracias! A todos los que hicieron y hacen mi vida de maestra.

Primero, al hombre de mi vida y a mis hijos, artífices de mis “Poemas pedagógicos”. Porque gracias al apoyo de ellos, como buen compañero y buenos hijos, logré entregarme con alma, vida y corazón a componerlos.
Son numerados, porque hice de cada uno de mis estancias pedagógicas, lo que Makarenko llamó un poema.

Insensato, ¿para quién será?

“Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho y se preguntaba a sí mismo: “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha”. Después pensó: Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, y date buena vida”. Pero Dios le dijo: “Insensato, esta misma noche vas a morir, ¿Y para quién será lo que has amontonado?”

Lucas 12, 13 – 21

Ayer no es hoy, tampoco es mañana, hoy es hoy.

¿Quién Ganará La Batalla?

“Que difícil se me hace, mantenerme en este viaje, sin saber a dónde voy en realidad”.

Esta letra de la canción “Todo a Pulmón” de Alejandro Lerner evidencia la realidad del sentir humano ante su accionar en el mundo.

La vida es incierta y el pasar por ella puede sentirse como caminar sobre pétalos de rosa o como caminar en medio de un rosal lleno de espinas.

Muchos sienten a sus vidas como un remolino que te absorbe y no te suelta hasta arrastrarte hacía el fondo, pero la pura verdad es que esa percepción es solo un estado de ánimo basado en unas cuantas malas experiencias vividas o asimiladas.

Cuatro de Diciembre

Me acuerdo casi completamente de este día hace exactamente nueve años. Tú exhalabas tus últimos suspiros, pero yo no lo sabía. Me habían dicho que te iban a poner una “inyección para quitarte el dolor” y que perderías la memoria. Nada más. La palabra “muerte” no figuraba en mi mundo de posibilidades. Uno no piensa que las despedidas pueden ser definitivas. Al menos a mi corta edad (12 años), yo lo veía como un comienzo. Algo así como reconquistar tu cariño y tu amistad. En el trayecto de mi casa al colegio planeaba mi futuro contigo, lo que haríamos, lo que haría para ganarme de nuevo tu corazón…

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