18 junio, 2024

Mi motor de vida: los atardeceres

Es lindo ver un atardecer, sientes felicidad, muchas emociones.  ¿Alguna vez en tu vida has parado de  caminar o has parado de hacer lo que tienes que hacer para solo ver un atardecer? 

Esos son mis motivos de vida, todo el mundo sabe que a mí me encanta el atardecer. Siempre cuando mis amigas  se van de viaje les pido que me manden fotos de un atardecer porque me gustan. Son lindos, cálidos, bonitos, únicos. Cada día son diferentes. No les importa que a las personas le guste o no, salen como quieren en el momento indicado. Quizás a veces yo me acuerdo cuando murió mi abuela Nonna, estábamos en el sepelio enterrando a mi abuela y salió un atardecer muy bonito y le pedí el teléfono a mi mamu para tomar una foto. 

Todo el mundo llorando despidiéndose de mi abuela y yo pendiente de un atardecer. Los atardeceres son mi mundo y mi sentido de vida. 

Quiero que si deseas me pongas en  los comentarios: ¿cuál es su sentido de vida?, ¿un atardecer, la luna, el mar?, etcétera. 

Perdón por no escribir artículos en días pasados, he tenido un tiempo de descanso mental y psicológico, ahora intentaré escribir más artículos sobre  mi forma de pensar. Acuérdense que lo más importante es el respeto, yo puedo tener una opinión y tú otra, todo con respeto. Así se pueden lograr cosas muy bonitas. Gracias. 

Fin



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Todas las revoluciones tienen su punto crítico. El momento de madurez que grita un ¡No va más! Es parte integrante del proceso revolucionario. Es el climax. Que de ninguna manera significa que la oferta ideológico política está cumplida. No! Sólo el plazo de las realizaciones posibles ha concluido. Ahora juega la cosa pública sobre los riesgosos andamios de la burocratización. ¿No es que hay que proteger los “grandes” logros alcanzados, por el aterrador esfuerzo de la lucha entre la destrucción de lo actual y la construcción del mañana? ¿No es que es imprescindible mantener en alto los monumentos de la heroicidad, de personas y sucesos, para el recuerdo eterno de las generaciones? ¿No es que debe quedar bien aclarado que la factura revolucionaria, imbricada en la condición humana, por costosa que sea, es siempre necesaria y que no amerita quejas de las víctimas ni tienen porqué pedir perdones… “los victimarios”?

Para alguien fuera de contexto

Esta será la segunda, y ultima vez, que me ocupo en analizar un tema que; mas allá de ser irrespetuoso, incongruente y enfermizamente personalista, denota sin duda alguna la poca capacidad de tolerancia a las ideas ajenas. Y empecé diciendo que: “Esta será la segunda, y ultima vez, que me ocupo en analizar un tema….”, por cuanto una de nuestras lectoras, Dña Wilma Krauss, una vez más, ha sido muy irrespetuosa al comentar a mi reciente artículo titulado “Un gran hombre llamado José Mujica Cordano”.

Tengo absolutamente claro que vivimos en un mundo en el cual la diferencia de ideas, criterios y conceptos, sobre cualesquier circunstancia, aquello marca pues el concepto que nos permite hasta cierto punto ser saludablemente diversos en nuestros conceptos. Aprendí desde muy pequeño lo constructivo que resulta ser objeto de opiniones y sugerencias coherentes; tal y cual es el caso que nos ocupa, y por sobre todo, repletas del más absoluto respeto. Aquello, sin lugar a duda alguna, son elementos conducentes, incluso, a rectificar nuestros errores, si ese fuera el caso. En lo que para nada participo, es en el uso irónico, insolente y morboso de términos y criterios que ofendan a los demás por el simple hecho de no pensar igual.

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