18 junio, 2024

La historia oscura del dólar y la reserva federal 3/6

1857. James Buchanan fue elegido presidente, pero desde su campaña se oponía abiertamente a que los bancos podían prestar más fondos de los que realmente tenían. Durante el evento inaugural de su presidencia en el Hotel Nacional en Washington fue envenenado y aunque el pronto se recuperó, no así unas 30 personas entre colegas políticos y asistentes que si fallecieron. Al incidente paso a la historia como el Misterio del Hotel Nacional

1861. Abraham Lincoln es elegido presidente y los banqueros privados europeos ofrecieron préstamos de fondos para la guerra civil al 30% de interés para ayudar a que los estados del sur volvieran a la unión. Pero Lincoln no estaba convencido de liberar a los esclavos y luego volverlos a esclavizar a los banqueros, en lugar de eso el creó una nueva moneda libre de intereses, los billetes verdes (Greenbacks), llamada así por su reverso de color verde, fue la primera moneda nacional de los Estados Unidos, aunque no podían canjearse por oro o plata, eran dinero legal respaldado por el crédito del gobierno federal.
Los banqueros europeos enfurecieron, enviaron cartas a los bancos de Estados Unidos y periódicos para unirse y oponerse. Además, instaron a políticos de Francia e Inglaterra a atacar a Estados Unidos y apoyar a la confederación, pero Alejandro II, el zar ruso, ayudó a Lincoln enviando fondos y asistencia militar a través de San Francisco. Por ello, Lincoln dijo: «Tengo dos grandes enemigos… el ejército del sur delante de mí y las instituciones financieras detrás, y de los dos, el que está detrás de mí es el mayor enemigo». Lincoln sufrió 5 atentados y durante una obra de teatro en el Teatro Ford el 14 de abril de 1865 fue asesinado de un disparo.

Después de su muerte los billetes verdes fueron retirados de la circulación y Estados Unidos volvió a emitir billetes de bancos centrales privados con tasas de interés.

1881. James Garfield llega al poder, se oponía a los billetes verdes (Greenbacks) de Lincoln y afirmó que el gobierno debería tener el control de la emisión de dinero, no bancos privados. Dijo, “Quien controle el volumen de dinero en nuestro país es dueño absoluto de toda la industria y el comercio y cuando te das cuenta de que todo el sistema es muy fácilmente controlado, de una forma u otra, por unos pocos hombres poderosos en la cima, no será necesario que te digan cómo se originan los períodos de inflación y depresión». Solo 4 meses después de estas palabras fue asesinado por Charles J. Guiteau, cuya familia lo había dado por loco desde 1875, trataron de internarlo pero se escapó. Declaró que había sido ordenado por un poder más alto a matar al presidente, luego dijo «Dios será quien me justifique”.

1897. William Mckinley, asume la presidencia y bloqueó las iniciativas para crear el Tercer Banco Nacional, al igual que presidentes anteriores y en su afán de disciplinar la emisión monetaria el 14 de marzo de 1900 se aprueba la ley del Patrón Oro, definía al dólar estadounidense por su peso en oro. Fijó el valor del oro en 20,67 dólares la onza y valoró al dólar en 25,8 granos de oro. Esta ley detiene la práctica del bimetalismo que había permitido que la plata también sirviera como patrón monetario.

1901. Mckinley es reelecto y 6 meses después es asesinado con dos disparos en el abdomen por León Czolgosz durante la Exposición Panamericana en Búfalo, New York. Czolgosz se había adherido a un grupo anarquista y fue identificado como miembro de un movimiento mundial que ya había sido responsable de varios asesinatos en Europa. Fue llevado a la cárcel y ejecutado en la silla eléctrica, sólo dijo: “Cumplí con mi deber”

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El fantasma por los efectos de una anexión contraria a la voluntad de los guayaquileños, persiguió por mucho tiempo al Libertador: “En cuanto yo me vaya a Bogotá cargarán al galope todas las pretensiones de estos señores guayaquileños, peruanos y quiteños sobre el pobre general Sucre, al que le conceden eminentes cualidades menos la energía. Aseguro a Vd. con franqueza que, a pesar de la aparente tranquilidad en que nos hallamos en el Sur, yo comparo este país con el Chimborazo, que exteriormente está muy frío mientras que su base está ardiendo (…) Vd. crea amigo que esto está sumiso porque yo estoy aquí con 2.000 hombres de la Guardia y que estos 2.000 hombres no bastarían, si yo me fuese antes de dejar bien establecido el sistema” (Bolívar a Santander, 13/08/1822). Esto es lo que muchos historiadores ecuatorianos llaman sumisión voluntaria.

Otros que tratan sobre la independencia y de los años colombianos, tienden a minimizar las conquistas de Guayaquil, y sus luchas por la independencia. Parece ser que apocarlas es el único medio de elevar los méritos de sus propias comunidades o provincias. Al referir acontecimientos de significación histórica, que han demandado sacrificios a Guayaquil y a todo el litoral, lo homogenizan con el término “país quiteño”, es decir, la negación histórica de nuestras individualidades y diferencias. Según se entiende, con esto quieren incluir a todo el país en una sola identidad, lo cual no es así. Cuando se refieren al Departamento del Ecuador, no omiten colocar a Quito entre paréntesis, dando a entender lo de siempre, que tampoco existen en la Sierra ni siquiera Guaranda, u otras ciudades que la capital, ni otros ciudadanos que los capitalinos.

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