17 mayo, 2024

Mas allá de la causa y sus efectos…

Cada día que transcurre, observo en algunas personas; aún siendo aquellas de diferentes niveles de intelectualidad y posición social y económica, una suerte de desdén emocional; hasta cierto punto, matizado de conductas entreguistas y de poca, o ninguna, importancia al voluminoso efecto que aquello genera.

Pertenezco, orgullosamente, a la generación de los 40 (Cuento ya con 76 años de vida), y no quiero decir con esto que las personas de mi generación siguen siendo mejores que las subsiguientes; seguro que no. En dicha época también se observaban excesos y malas prácticas de conducta, pero las relaciones entre personas eran diferentes.

Bueno, es que la esencia de aquello se debió a la consecuencia de la disciplina de nuestros padres en la formación de cada uno de nosotros; y en nosotros, el respeto a su autoridad. Indiscutiblemente, el respeto, fue siempre la piedra fundamental de dichas conductas.

Recuerdo que mi padre nos deciia:

“El respeto es como un boleto de ida y vuelta…Si quieres que te respeten, respeta tú primero…”

Algunos escritores y filósofos interpretan que:

“Las cualidades sublimes infunden respeto; las bellas, amor”.

Por tanto, el respeto es una virtud y un sentimiento positivo que motiva a los individuos a tener una mirada atenta a su personalidad, esfuerzos y logros, para valorarse y respetarse individualmente y a quienes les rodean. El respeto, para algunos se gana, para otros se construye, y para otros tantos se posee; por tanto, se relaciona con la moral y la ética. En fin, en este punto, podría continuar con un sinfín de interminables citas y hermosas frases.

Entonces, que tiene que ver todo aquello con “la causa y sus efectos”. Sencillo: Las estructuras del individuo; como parte fundamental de toda sociedad, psicológicamente y moralmente formada, respetuosa, buena, honesta, pujante, sensible, solidaria, creativa, etcétera, están basadas en valores y principios, jamás susceptibles de quebrantarlos.

Causa mucha importancia y preocupación, la situación que actualmente estamos viviendo. Ahora, ser honesto es sinónimo de ser un tamaño estúpido, es decir, <No estar en nada>.

Lamentablemente, y como simple ejemplo, basta con observar la conducta de aquellos que privilegian la corrupción, el crimen organizado, hasta llegar a la praxis de proclamar aberrantes prácticas sexuales, consideradas como derechos del individuo, permitiéndose además y descaradamente, a adoctrinar perversamente a niños desde el área escolar. 

No les basta haber creado leyes de exterminio a través de la execrable industria del aborto, obligando a los médicos a asesinar a inocentes dentro del vientre materno, así como, haber logrado “el derecho por añadidura” de vender los órganos del bebé abortado.

No les basta con haber logrado la infame práctica de la eutanasia, de la cual solo falta la obediente y condicionada decisión de la asamblea nacional. Claro que no… y así continúan inoculándose, sin descanso ni agotamiento, en nuestra sociedad.

Por nuestros hijos, por nuestros nietos, por nuestras familias, por nuestro presente y nuestro futuro, valdría la pena entonces retrotraer nuestras ideas, hasta llegar a poner en orden este estado de cosas

No hay tiempo que perder, no debe fundamentarse tregua alguna en el combate a la corrupción, al crimen organizado, a la inmoralidad, aberraciones sin límites, que son ejes de exterminio de nuestra humanidad. 

Profesionales, políticos, religiosos, ciudadanos en general, pegunto una vez más: ¿Y Ustedes, de que lado de la historia quieren estar?

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