25 mayo, 2024

No hace falta agregar más nada

Arden las raíces,
los pájaros reviven cantos ancestrales,
mi castigo sería no escribirte,
no juegues con el silencio,
porque ahí,
es donde más sofoca el ruido,
de encontrarme solo,
y está bien, así tiene que ser,
pero no me pidas que no escriba poemas,
poemas mios,
poemas de otros,
un poema es la luz,
el camino,
la tarea ardua de ser quien somos,
al intentar escribir.

Al terminar el poema se puede decir que tiene como nombre:
NO HACE FALTA AGREGAR MAS NADA

 

Artículos relacionados

A Guayaquil, barca novia de un río y un mar

Manuel Benítez Carrasco nació en el barrio el Albayzín de Granada, España, el 1 de diciembre de 1922. Allá por los años cincuenta deja España y viene a América, donde vive en algunas Ciudades, entre ellas, Guayaquil.

Bohemio de alma y poeta prolífico, escribió muchas poesías, entre ellas las famosas “Soledades” (soledad del amor desprendido, Soledad del amor indiferente, soledad del amor generoso), Tus cinco toritos negros, El perro cojo, Tengo el caballo a la puerta y esta preciosa poesía que regaló a Guayaquil.

Este hermoso poema describe al Guayaquil de ese entonces, cuando aún no estaba en la cima del Cerro del Carmen, el monumento al Corazón de Jesús, el Cristo que nos protege, y en su lugar había una cruz grande y hermosa. Pero dejemos que sea Manuel Benítez Carrasco quien nos describa ese Guayaquil, sus hermosas mujeres, ese enamorado río y el fuerte brazo de mar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

×