23 julio, 2024

GYO o HAGEME

SOLO POR HOY:  “CUMPLE CON TUS OBLIGACIONES Y TRABAJA DILIGENTEMENTE “

Si pensamos que solo por hoy tenemos que cumplir con nuestras obligaciones creo que todo será más fácil en nuestro diario vivir.

Los Principios del Reiki cuando se los escucha se aprende y si se los repite siempre ayudarán para conocernos mejor a nosotros mismos, además nos conectamos mejor con todo lo que nos rodea y nos permite poder enfocar nuestra mente en este HOY, que tiene que ser y será hermoso, porque solo por HOY haré todo lo que me corresponda cumplir y lo trabajaré con alegría.

Sea en el hogar en el trabajo o en cualquier lugar donde me corresponda, colaboraré con amor.

Hay que recalcar que hacer las cosas diligentemente no solo se refiere al trabajo o a algo que nos gusta hacer, es absolutamente a todo. A la cocina, a barrer, a bailar, el ir a una fiesta, hacer el amor, tenemos que ponerle deseos y ganas a todo, no procrastinar y así sentiremos paz y alegría.

El conocer los principios del Reiki nos da mucha tranquilidad espiritual física y mental, pero no solo conocerlos sino repetirlos todos los días hasta que se hagan totalmente parte de nuestra vida. Estos cinco Principios del Reiki nos ayudaran a salir de los problemas que la vida se encarga de ponerlos en nuestro camino

Nos alejarán de muchas cosas negativas que posiblemente nos están haciendo daño en nuestro diario vivir.  El   saber conocer los principios del Reiki es tener con nosotros una herramienta maravillosa para nuestro desarrollo personal y espiritual. Nos sirven como una guía en nuestro hogar, trabajo y en todo lugar.

Nos enseña hacer conciencia de nuestras emociones internas, de nuestras angustias, miedos, frustraciones, ansiedades, además nos ayuda aceptar nuestro presente en el AQUÍ Y AHORA.

El trabajar con diligencia es el cuidado y esmero que ponemos para hacer algo, aunque no nos guste ya que por lo regular deseamos hacer lo fácil y dejar para después lo que pensamos es muy difícil.

Este principio nos enseña además sentir el deseo de terminar lo que estamos haciendo con todo nuestro amor para lograr acabarlo bien y casi a la perfección. Una persona diligente no acepta obstáculos, planifica su trabajo nuevo no acepta excusas para no hacerlo.

Los cinco Principios del Reiki son un guía capaz de contener una verdadera perspectiva de la que somos y vivimos.

Lo más hermoso de estos principios es que nos ayudan a vivir EL AQUÍ Y AHORA, aprovechando el momento presente. El hecho de que al comenzar a decir los cinco Principios lo primero que decimos es SOLO POR HOY estas palabras nos hacen sentir con un excelente ánimo para continuar adelante.

Este principio que estamos viendo ahora significa también que vamos a honrar nuestro auténtico ser y querernos, tal como somos, mostrar nuestra genuina naturaleza. Este es el objetivo de este principio. También nos enseña a entender que tenemos que ser coherentes con nuestras acciones palabras y emociones.

En todos los ámbitos de nuestra vida debemos ser sinceros en nuestras relaciones, honestos en el trabajo, leales con nuestros valores tratando de buscar siempre   el bienestar propio y ajeno.

Entregarnos a nuestras labores con toda honestidad y dar todo de nosotros en la labor que realicemos. Tenemos que hacer todo en nuestra vida sin en el deseo de perjudicar a otros.

Este principio GYO O HAGEME nos enseña a entregar lo mejor de nosotros en cada tarea que realicemos por pequeña que está sea. No podemos dejar para otro momento lo que tenemos que hacer hoy.

La presencia en nuestra mente del principio del Reiki solo por hoy seamos diligentes es el remedio misterioso para ciertas enfermedades y el secreto para vivir con dicha.

Estos principios del Reiki que estamos viendo nos enseñan a no abusar no, engañar, no estafar, no mentir.

Nos enseñan a dar lo mejor de nosotros no hacer daño a quienes nos piden, con amor, una respuesta y solo reciben mentiras

Que maravilloso sería un mundo donde todos fuéramos diligentes y agradecidos, nuestro mundo sería mucho mejor.



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Carta a Paula

Querida Paula:

No me conoces, pero yo te conozco lo suficiente como para quererte y escribirte esta carta. Tu mamá me ha hablado mucho de ti. Cuenta que en vida fuiste una mujer extraordinaria. De inteligencia brillante, espíritu de servicio y calidez humana. Psicóloga de profesión, trabajabas como voluntaria en una escuela para niños sin recursos. Vivías en un departamento en Madrid con Ernesto, tu esposo, en admirable austeridad franciscana. Un par de blusas y unos pocos bluyines, tus zapatillas de piel de conejo… Te desprendiste de toda vanidad y lujos para emperejilarte con el Amor Divino. “Ando buscando a Dios y se me escapa, mamá”, le decías. A tus veintiocho años Dios salió a tu encuentro y te premió con el sueño de la paz.

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